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UN HELICÓPTERO PARA LA GRACIOSA

A finales de los años 80 del siglo pasado, se considerable fundamental reforzar la comunicación entre Lanzarote y La Graciosa. Aquellos días de temporales y aislamiento se pasaban ideando alternativas. Se volvió a hablar de recuperar el proyecto de la carretera por Gusa, para bajar hasta la playa del Risco y de allí reducir la travesía a dos kilómetros, mucha más corta y menos peligrosa que saliendo desde Órzola. Se habló también de poner un teleférico desde lo alto del Risco hasta Caleta de Sebo, pero ganó adeptos muy rápido poner un helicóptero. El de la imagen, que era casi de juguete, fue la primera intentona. Sus propietarios llevaron a periodistas en un vuelo de prueba a La Graciosa y a Alegranza, en su propósito de popularizar la medida que querían venderle al alcalde de Teguise del momento, Dimas Martín. Más tarde, hubo un helicóptero volando entre el Complejo Agroindustrial y La Graciosa pero entre los sustos que provocaban a las cabras, y las quejas de los ganadero de la zona, más lo caro que era el mantenimiento del servicio, acabaron siendo un fracaso. Ya nunca más se habló ni de helicópteros, ni de carreteras, ni de teleféricos, a pesar de que ahora son miles las personas que viajan a la isla vecina. Pero con embarcaciones de más calidad, y dos compañías actuando en franca competencia, son muy pocos los días del año que se interrumpen las comunicaciones marítimas entre Caleta de Sebo y Órzola.  

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