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GOBIERNO, COSTAS Y PERIODISMO, EN AQUELLOS AÑOS 90

Todo era igual pero también muy diferente. Había una Delegación Insular del Gobierno de España ( lo que ahora llamamos Dirección Insular de la Administración general del Estado), una Demarcación de Costas de la Provincia de Las Palmas y prensa local de papel, diarios provinciales, semanarios locales y la radio de Agustín Acosta, principalmente. Ahí, en esa foto, se encuentran los tres en la Delegación del Gobierno con su máximo representante en la isla, Agustín Torres García, que ocupó la plaza desde que entró Felipe González, allá en el 1982 hasta ya bien entrado Aznar en la Moncloa a finales de los 90. Por parte de la Demarcación de Costas, el "guerrillero" José Fernández Pérez, que acabaría siendo director general de Costas en el primer gobierno de Zapatero (2004-2008) y que fue el que le derribó a Dimas Martín el bañadero de Guatiza, en una tensa intervención que casi acaba con enfrentamiento entre la Policía Local y Teguise y la Guardia Civil, y que significó una de las muchas condenas a Dimas, en este caso por resistencia a la autoridad y así. A la izquierda, Pino Rivero, periodista de la Voz y de la Provincia, cuando se compartía redacción en La Plazuela, entrevistando a ambos, con su estilo directo y sobrio. Parece una imagen cualquiera pero el ya desaparecido Agustín Torres, fue el delegado con más tiempo y más poder en la isla, y el que recibió más críticas en una época durísima donde la heroína cabalgaba a mansalva por los barrios de Arrecife y mataba a muchos jóvenes. Se le reclamaba mucho más de lo que podía hacer. Ahora, en cambio, los directores insulares, que ocupan su misma plaza, apenas son funcionarios desconocidos que hacen los encargos del gobierno central en la isla sin dar cuentas a nadie más. La mayoría de la población no sabe ni quién es. En Costas, se echa de menos la presencia de Fernández que, aunque duro, se le veía más atento con la cosa del litoral que ahora. Y, en periodismo, lo digital ha hecho posible que haya diarios, muchos, cada uno con su línea editorial, cuando en los tiempos de papel solo La Voz fue capaz de dar ese salto de las noticias al día, con jornadas maratonianas y pérdidas injustificables, aunque fue toda una escuela para cientos de periodistas de aquí y de allí. Todo sigue igual pero todo es tan distinto.

    

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