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Pregón de las Fiestas de San José Obrero 2017

Buenas noches, alcaldesa del ayuntamiento de Arrecife , concejal de festejos, presidente de la AAVV de Titerroy , autoridades presentes, vecinos y vecinas del barrio de Titerroy.

No pude negarme a la invitación realizada por el presidente de la asociación de vecinos , Ismael Montero cuando en su día me propuso que fuera el pregonero de las Fiestas de San José Obrero 2017 porque para mí y para cualquier ciudadano o ciudadana de una comunidad que haya tenido una relación directa con la misma , bien porque ha nacido en ella o bien por la labor profesional, cultural o social desarrollada, es un honor y un motivo de satisfacción; por ello quiero agradecerle en estos momentos a él , a su junta directiva y a todos y todas que hayan confiado en mí para este menester. Por otro lado, es una oportunidad que me brindan para devolverle al barrio y a su gente lo mucho que me ha aportado, y lo sigue haciendo, en la formación de mi personalidad.

 

Con este discurso público quiero anunciar e iniciar la celebración de estas fiestas y al mismo tiempo invitarles a participar en ellas.

Ocurre que en estas intervenciones públicas, que sirven de alguna forma para conformar la historia del barrio, se suele hacer un recorrido por la historia del mismo a través de las vivencias del pregonero o a través de otras personas, aunque pueda que la visión de las mismas no coincida con la del resto (las cosas de la memoria y de las vivencias personales tienen esa peculiaridad).

El desarrollo del proyecto de vida de mis padres, José Mª y de Margarita, como el de muchos otros procedentes de distintos puntos de la geografía insular, se inicia con su llegada de aquellos al barrio en el año 1961 para instalarse en una vivienda sita en la calle Fray  Mendo de Viedma. Las aspiraciones e inquietudes de los mismos coincidían con lo expresado por el poeta Pedro García Cabrera, en lo que a esperanzas y ansias de libertad se refiere:

Un día habrá una isla

que no sea silencio

amordazado.

Que me entierren en ella,

donde mi libertad dé sus rumores

a todos los que pisen sus orillas .

Solo no estoy . Están conmigo siempre

horizontes y manos de esperanza ,

aquellos que no cesan

de mirarse la cara en sus heridas ,

aquellos que no pierden

el corazón y el rumbo en las tormentas,

los que lloran de rabia

y se tragan el tiempo en carne viva.

Y cuando se liberen

del combate en que muero y en que vivo

la alegría del mar le pido a todos

cuantos partan su pan en

esa isla

que no sea silencio amordazado.

Los recuerdos que tengo de mi infancia y juventud están relacionados con los compañeros del CP Benito Méndez Tarajano y del Instituto Blas Cabrera Felipe tanto en el interior de los mismos como fuera del horario escolar .

La rigidez del sistema educativo hasta la muerte del dictador se fue transformando lentamente, sobre todo por la llegada de nuevos profesores y profesoras que coincidieron en el tiempo con el cambio político, el reparto de bolsas de leche  y que utilizábamos como entretenimiento los juegos al boliche y al trompo, las visitas a los aljibes de la zona, las interminables charlas en la esquina de la calle Dr Gregorio Marañón y avenida Eugenio Rijo , las actuaciones musicales para conseguir fondos para el viaje de fin de curso, la celebración de partidos de fútbol en distintos solares que hacían de instalaciones improvisadas (como el que estaba situado en lo que hoy es la Cruz Roja , o frente a la casa de los padres de Ismael Montero o al final de la calle Hermanos Álvarez Quintero) , las actividades realizadas por el C.D.C. Titerroy , la asistencia a proyecciones cinematográficas en el cine Hollywood , en donde algún joven animaba las películas como si de un actor más se tratara , o a otras salas como los cines Atlántida , Díaz Pérez o Costa Azul, con el consiguiente martirio de tener que subir la cuesta del fútbol , motivo por el que pocas veces me apetecía ir a Arrecife y digo Arrecife porque había una conciencia de que no pertenecíamos al mismo municipio.

Recuerdo también la presencia de establecimientos entrañables que hicieron una gran labor en la dinamización comercial de la zona y al mismo tiempo, en muchas ocasiones humana como la dulcería de Felisa, el Kilo, la de Frasca, en donde comprábamos las glorias de chocolate , las tiendas de Zenón y de Pepe Fernández , la churrería de  Casimiro Tejera , la escuelita de doña Obdulia , el taller de Marrero , la farmacia de Juan Armas etc.

Decía el filósofo y escritor francés Jean Paul Sartre que el hombre no es otra cosa sino lo que hace de sí mismo, y en eso los jóvenes del barrio con los que convivía tenemos que agradecérselo eternamente a nuestros padres, pero también a dos personas concretas, recordadas por todos nosotros siempre, y de una dimensión personal y humana de tan incalculable valor que, desde aquí, quiero rendirles, con mi  humilde mención, un merecido homenaje. Ellos son : Manuel Jovani  Beltrán y Juan Ramón Vera Lasso. Del primero muchos tenemos en mente, como si el tiempo se hubiera detenido, su capacidad de integración, de empatía y de solidaridad . Cuando se enteró de que iba a ser el pregonero de estas fiestas, quiso estar presente en este acto, desde la distancia, pues su testimonio supone, de alguna manera , escribiro recordar una parte de la historia del barrio desde otra óptica distinta. y por eso me permito reproducir el siguiente texto que me ha enviado:

“El próximo 3 de octubre hará 40 años de mi llegada a Lanzarote.  Corría por el año 1977. Con apenas 22 años y lleno de ilusión y nervios llegué al CP Benito Méndez Tarajano, para ejercer de maestro.

Era mi primer destino. Mis vivencias de aquellos años, como si no hubiera pasado el tiempo,  las tengo muy frescas en mi memoria “Ese barrio, Titerroy, antes Santa Coloma, con sus casitas terreras blancas, sus calles, algunas de tierra aun sin asfaltar, ese cine con sus butacas de madera; y esas gentes humildes, amables y generosas; ese colegio de varias alturas, con su campo de balonmano y sus aulas para chicos y para chicas, aun no existía la coeducación, con sus bombillas colgadas del techo; esos chicos y chicas, mis alumnos. En estos momentos me vienen a la mente tantos nombres: mi primera tutoría 6ºA chicas, seguramente me dejaré el nombre de alguna, le pido disculpas, María del Mar, Pilar, Olga, Fátima, creo que Rosana Arbelo, Carmen Dolores Déniz, María Dolores Lasso, Teresa, Dulce, Nereida, Rosi, Juana María, Consuelo, Esther, y otras más que ahora no recuerdo . Aunque no las he vuelto a ver desde entonces, siempre les guardaré un gran cariño. También recuerdo nombres de chicas de otros grupos más mayores como Berni Curbelo, Miriam Padrón, Georgina y como no Luci y a otras que recuerdo sus caras pero no sus nombres. Y no puedo dejar de nombrar al grupo de chicos: los hermanos César y Javier, Juan Ramón, Páez, Tabares, Juan Adelto, Pedro Cáceres, Jaci, y muchos más. Con algunos de ellos aun mantengo muy buena relación y cuando voy a Lanzarote, nos juntamos para comer: como Martín Martín, Ricardo Tavio, Pedro Viera

y Francisco Javier López.”

De estos años en el barrio Titerroy y en el Benito Méndez Tarajano, podría escribir muchos folios, pero me conformo con escribir unas cuantas cosas, que mis recuerdos tienen siempre presente.

Recién llegado al centro, al mantener una muy buena relación con mis alumnos, hace que unos jóvenes del barrio, que estaban tratando de mejorar la convivencia de los muchachos y muchachas, realizando actividades para ellos, en un club, me proponen que participe con ellos, ayudándoles en dichas actividades, así que me hacen el carnet de socio con el nº 7, carnet que aun guardo. Por supuesto, este club que había empezado a caminar ya desde hacía un tiempo, era el Club San José Obrero. Y así empezamos a a entrenar a grupos de jóvenes en

el  deporte de balonmano y a crear equipos, cosa que se hacía por las tardes, en el colegio Benito Méndez. Incluso creamos un equipo sénior, en el que yo también jugaba, reconozco que era bastante malo jugando, participando a nivel insular y provincial. Después, se continuó con el teatro y se representó Jesucristo Súper Star, un gran éxito. Poco a poco, la mayoría de los jóvenes del barrio fueron formando parte del San José. Tengo que reconocer que mi participación fue mínima si la comparo con la de aquellos jóvenes a los que quiero reconocer públicamente su labor, a la cabeza de todos ellos Lorenzo Lemaur, Rafael Allí, Casanova y Agapito, mi gratitud a ellos por todo.

Mis clases de Ciencias Naturales, mis experimentos de química, poco ortodoxos, mis conversaciones sobre su futuro con algunos de mis alumnos, Pedro Viera, Martin y otros muchos; como me contaban que habiéndome cogido algunos productos químicos y otras cosas que conseguían por ahí, experimentaban creo que en casa de Juan Adelto, con la consecuente regañina para él. Las pulgas que un día trago alguien, creo que Jaci, para estudiarlas, ... Y mis patios jugando a balonmano con los alumnos y alumnas.

El verano que no me fui a la península y se me ocurrió dar clase de repaso en el colegio para los suspensos, que en vez de venir ellos, la mayoría eran los que habían aprobado. Y que para poder entrar a dar clase, teníamos que saltar la tapia, ya que no nos quería abrir la puerta el conserje (yo tenía la llave del interior, pero no la de la calle).

Por último, recuerdo, cuando a final de curso de octavo de EGB, viene Pedro Viera a mi casa con el libro de Matemáticas de primero de BUP, para que se las explicara antes de ir al instituto, estuvimos dos meses con las matemáticas.

Así podría ir contando muchas más anécdotas, pero no quiero ser más pesado contando batallitas.

Después de mi partida de Lanzarote, he regresado varias veces a la isla, cada pocos años, disfrutando de ella de y de mis amigos.

Para terminar, querría decir, que mi vida en Lanzarote, siempre ha estado ligada al barrio Titerroy, allí me compré una de esas casitas, en la calle Carlos III nº 20 y allí estuve viviendo con mi mujer y mis tres hijos. Casa que sigue siendo de mi propiedad y que utilizaré cuando me jubile, para pasar largas temporadas en ella”.

Por su parte, Juan Ramón Vera Lasso , cura del barrio , nos transmitió el compromiso de los cristianos con los pobres , con los más necesitados. Por eso decía que la Iglesia no podía estar al margen de la política y que debíamos participar de ella. Fueron estas dos personas las que me hicieron descubrir mi opción al servicio público: la enseñanza y la política desde una posición de izquierdas. Al mismo tiempo, se desarrolló por aquel entonces un movimiento juvenil en torno a las parroquias de Arrecife que dio lugar al nacimiento de organizaciones cristianas que se transformarían (algunas de ellas) en partidos políticos. Además, otros jóvenes del barrio fuimos catalizadores de la creación , en los años ochenta, del C. D. C Titerroy,

asociación que, aparte de conseguir el objetivo principal que era formar a los mismos en el deporte y como personas, sustrayéndolos de las drogas, (una de las lacras sociales que más estragos hizo en las familias), ofertaba otras modalidades deportivas distintas a las que se practicaba como fue el baloncesto. Me gustaría recordar también la utilización de la antigua casa del cura o biblioteca como sede de la asociación, y después para el disfrute de otros colectivos, incluida la propia AA VV.

En este breve recorrido por la historia del barrio, me gustaría destacar, por último, otro de los logros de la asociación y fue que en el año 1990, en sesión plenaria del ayuntamiento de Arrecife se aprobó el cambio de denominación del barrio, después de una intensa campaña de recogidas de firmas en las que los vecinos y vecinas de éste participaron activamente.

Un pregón no sólo debe de servir para anunciar un periodo festivo sino que además en este caso, al coincidir que para nuestro barrio el día de San José Obrero sea el Día Internacional de los Trabajadores, es de recibo reivindicar lo que es deseable: que tengamos un trabajo  digno , un salario justo para hombres y mujeres y una vivienda digna .

Con este pregón quiero, por último, celebrar, la evolución del barrio, desde su creación con las primeras viviendas allá por el año 1957 hasta la actualidad, pues ésta ha sido espectacular . A ello ha contribuido un casi perfecto planeamiento urbanístico, la mejora de la red viaria, la presencia de zonas arboladas e importantes infraestructuras deportivas , educativas y culturales que se verán incrementadas en el futuro. Todo ello no hubiese sido posible sin la participación de los vecinos y vecinas del barrio, de ustedes, personas trabajadoras como el propio San José Obrero , carpintero de Nazaret; personas luchadoras por enfrentarse tanto al terrible drama de la droga como a otras situaciones económicas y sociales desfavorables y personas solidarias, como también lo fueron los primeros habitantes de Titerroy que acogieron e integraron a los que llegaron de otras latitudes y lo siguen haciendo . Por eso, y a modo de despedida, quiero dedicarles a ustedes, gentes del barrio de Titerroy, este poema de la

nicaragüense Giaconda Belli :

Uno no Escoge

Uno no escoge el país donde nace;

pero ama el país donde ha nacido.

Uno no escoge el tiempo para venir al mundo;

pero deja huella de su tiempo.

Nadie puede evadir su responsabilidad.

Nadie puede taparse los ojos , los oidos ,

enmudecer y cortarse las manos.

Todos tenemos un

deber de amor que cumplir ,

una historia que nacer

una meta que alcanzar .

No escogimos el momento para venir al mundo:

Ahora podemos hacer el mundo

en que nacerá y crecerá

la semilla que trajimos con nosotros.

 

Muchas gracias y felices fiestas

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