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¡Felices, no llenos de cacharros, carajo!

El Anteproyecto de Presupuestos de la Comunidad Autónoma de Canarias este año prevé, en su capítulo de inversiones, casi 24 millones de euros más que el año anterior para esta isla. Nada más y nada menos que 72 millones de euros para inversiones en Lanzarote llevan esas cuentas que entran en el Parlamento de Canarias para su debate.

En esta ocasión, ha funcionado la relación entre los nacionalistas de Lanzarote y los nacionalistas del Gobierno para definir proyectos y vincular partidas. También el presidente del Cabildo hizo sus deberes. Se reunió con los alcaldes y elevó al presidente del Gobierno tanto las peticiones de estos como las suyas propias.

 Coordinación, esa es la palabra. Y ha funcionado, a expensas claro de lo que pase en el Parlamento, que no hay que olvidar que los Presupuestos tienen rango de Ley, y las leyes las aprueba el Parlamento de acuerdo con sus mayorías. En esas estamos. Se reconoce que la foto inicial es buena y que el procedimiento de reuniones y peticiones compartidas ha sido un acierto. Un millo para los alcaldes, otro para Pedro San Ginés y uno más para Fernando Clavijo, como máximos responsables de sus correspondientes administraciones.

En las inversiones previstas hay centros educativos, centros sanitarios, vivienda de protección oficial,  puntos limpios, saneamiento, expropiaciones para hacer carreteras, Palacio de Congresos, centro cívico, yacimientos arqueológicos. Un poco de casi todo lo que hemos venido hablando. O sea, en el apartado de inversiones estamos bien servidos. Pero ese, a pesar de que es el único en el que los políticos lanzaroteños se entretienen, no es sino uno de los capítulos que tienen los Presupuestos. Sólo uno, importante, pero sólo uno. Y por eso, insuficiente. De poco valen más escuelas y más consultorios si no se dotan con los profesionales que realmente necesitamos. Y algunos más necesitaremos si estamos recibiendo casi un millón más de turísticas y si se enferman, o se accidentan, tienen que ir a nuestros complejos sanitarios. También sabemos que la inmigración europea sigue vigente. Y no sólo se quedan con puestos de trabajo, también quieren servicios como todos. Ante eso, quiero un poco más de miras.

Nuestros políticos viven exclusivamente enchufados a la obra y a la inversión. Por supuesto que no quiero decir que se debe a que en estas grandes inversiones siempre cae alguna comisión o ayudita familiar. Al margen de esas cosas, les gusta mucho una foto e identifican hacer política con construir, hacer obras, aunque luego se queden sin usar y acaben viniéndose abajo sin dar más utilidad que la foto y palabrería del político cuando comenzó su ejecución. ¿Que exagero? ¡Ahí va el enterado! Acaso ya no se recuerda qué paso con los dos millones que se invirtieron en la Isla de la Fermina. ¿Tampoco recuerdan los 3 millones que se invirtieron en la piscina de Tías? No saben nada de todas esas canchas que se han hecho y se han dejado morir, centros de juventud o mayores que no se usan o, por ejemplo, el Centro Cívico de Puerto del Carmen en el que se invirtieron mil millones de pesetas ( 6 millones de euros) de la época en los años 80 por la gracia de unos espabilados que recuerdo muy bien y estuvo cerrado y sin utilizar hasta que se quedó completamente desfasado. Cuidado con las obras que se empiezan y no se acaban, con las que se acaban y no se usan, y las que se usan poco mientras otros servicios adolecen de la inversión que se hizo allí.

Hay miles de millones en los presupuestos de Canarias para profesionales, para médicos, técnicos, profesores, profesionales de apoyo, jueces, trabajadores sociales, psicólogos y un montón de profesionales más. Hay también millones a punta pala para subvenciones, servicios, proyectos y gastos corrientes. ¡Vigílenme esas partidas, compadres! Que no les cierren la boca con hormigón y cacharros varios, que después sólo ejecutan lo que les parece y siempre les parece mucho y hacen menos. Traigan instrumentos para mejorar la calidad, el bienestar de la gente. Que la gente, los de Lanzarote también, y no sólo los políticos, quieren ser felices, no que les llenen de hormigón y cacharros inútiles la isla.

Inversiones, las necesarias. Y en su momento, y dentro de plazo. Pero también que nos expliquen en qué se gastan el resto del presupuesto y que luchen porque llegue a Lanzarote todo lo necesario para reducir la pobreza, mejorar las ratios de éxito escolar, de universitarios, y de calidad de vida. Y la foto se la hacen, si quieren, con la gente sonriendo saliendo del parque, montando en bici, con las buenas notas de sus hijos o con su mejorada salud mental y física. ¡Maduremos ya!  

    

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