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Líderes ausentes

No se sabe exactamente cómo y por qué pasó. Pero pasó. De la noche a la mañana, el líder insular dejaba de estar en la isla para llevar sus inquietas posaderas fuera de su circunscripción. Era como si sufrieran un repentino deseo de emular a los viejos emperadores de la Europa pasada que, allende de los mares, proclamaba su poder absoluto por designación de Dios. Nada se interponía entre ellos y su pueblo, del que eran dueños hasta extremos inimaginables. Nada. O quizás únicamente miles de fanegas de tierra anegadas de olvido y desprecio. No es una cosa de izquierdas ni de derecha. Se dan casos a diestro y siniestro.

Antes, el político que era el líder insular de cualquiera de las organizaciones políticas se escarranchaba en el sofá de tercera mano de la sede y no había tarde que no pasara por allí a tomar contacto con sus posesiones y súbditos ( compañeros, para no herir sensibilidades) varios. O por lo menos era así hasta que cogía despacho público en el Cabildo, objetivo político prioritario para el líder insular y, desde allí, armaba su campaña. Especialmente, si tocó poder. Muy especialmente, si, además, le tocó en suerte, en el reparto de poder, alguna de las consejerías con empresa pública, ente u organismo público donde el dinero circulara de forma tan frecuente como opaca. Pongamos que les hablo, en aquellos tiempos, de Centros Turísticos, Patronato de Turismo o INALSA. El líder insular, resalto, estaba en la isla. El centro de su poder, cerca de donde se toman las decisiones que afectan a la isla y de donde parten sus principales reivindicaciones. Además, al alcance de sus afiliados y de sus potenciales votantes. Todo muy obvio, vamos. Pero dejó de serlo. Sin prisas, sin pausas.

El líder insular desechó la proximidad con los afiliados y electores, con los habitantes de la isla, en definitiva, como una variable necesaria. Consideró, en cambio, que salirse de la rutina diaria viviendo en el mismo espacio, sufriendo los mismos inconvenientes y disfrutando de las mismas cosas era positivo. Que eso le daba un plus de visión periférica y objetiva de los problemas, una oportunidad de relacionarse diariamente con políticos canarios de otras islas y traerse para la nuestra algún eurito conseguido de cháchara en los pasillos del Parlamento con el consejero de turno o el presidente del momento. Ya eso dejó de ser trabajo de los parlamentarios, la correa de trasmisión entre la isla y el Gobierno de Canarias. Ya esa tarea era cosa personal de los líderes propiamente. Ellos mismamente levantaban campamento en Tenerife, a las orillas del Barranco de Santos, cerca del Puente Zurita, y desde allí bombardean, de día, la sede parlamentaria mientras que al atardecer disfrutan de su estancia chicharrera en bares y guachinches departiendo con el pueblo llano de Tenerife, que es menos quejumbroso que el lanzaroteño (O por lo menos para ellos, que no los representan).

¿Dónde está la presidenta de UPY, un partido de carácter local? Perdone, la señora Acuña Machín está en una reunión de la Comisión de Turismo, Cultura y Deportes donde se está tratando si la Banda de Agaete tiene que ser de Agaete o puede ser también de otro lado que no sea Agaete. ¡Ah, bueno! Interesante. Pásame entonces, por favor,  con la presidenta de Coalición Canaria de Lanzarote, que tengo que ver cómo van las negociaciones para arreglar el pacto del Cabildo de Lanzarote y de ese ente que siguen llamando Ayuntamiento de Arrecife. En este caso, tampoco va a ser posible, Migdalia Machín está muy estresada con su intervención de mañana en el plenario y ha dejado dicho que nadie la moleste por ningún motivo. Mucho menos si es alguien de Lanzarote y, bajo ningún concepto, por un simple afiliado o vecino que quiera saber algo de lo suyo.

La cosa no mejora si miramos para el PP y buscamos a su presidenta insular. ¿Estará Astrid Pérez en Arrecife donde es concejala opositora toda la semana?¿En la sede del partido? ¡Qué va, cristiano! De lunes a jueves, como el resto de los parlamentarios, tiene cita con ese tal Teobaldo Power.

Oye, pues con el del PSOE. Con alguien tendré que hablar. Además, los socialistas acaban de elegir secretaria general y me imagino que con el problema gordo interno que tienen habrán elegido a alguien que pueda dedicarle todo el tiempo del mundo a estar con los afiliados y estimularles con dosis alternas de cariño y fundamento para que, lejos de abandonar el barco, remen en el mismo sentido. ¡Bueh! Si entretenidas con materia ajena están las otras tres, esta es el acabose. Lejos de vaciarse en la isla ante la situación de descontento que afecta a una parte importante de sus afiliados, de afrontar la inestabilidad que corroe a tres administraciones locales donde ella tenía pactos y favorecer la transición al nuevo alcalde de San Bartolomé, a la vez que arma el partido para las ya cercanas elecciones de 2019, María Dolores Corujo malgasta su tiempo de líder insular del PSOE haciendo de portavoz y escudera de Angel Víctor Torres en confrontaciones tan estériles como desconocidas para ella como el contrato programa de la Televisión Autonómica, el cese o no cese de Negrín y cosas parecidas, que forman parte del lado oscuro de las relaciones de poder entre políticos y medios de comunicación grancanarios y tinerfeños.

Sí, que sí, que lo digo, que sí. Y lo digo a gritos, a los cuatro vientos, y sabiendo de qué hablo. Echo de menos a líderes insulares que lo sean por empatía con los ciudadanos, por su capacidad de liderar los temas, por su capacidad de trabajo y su facilidad por involucrar a los distintos sectores sociales y económicos de esta isla en la resolución de los problemas bajo un prisma de consenso.  Y no impuestos por sus muñidas y raquíticas mayorías internas en sus partidos. Que esté para solucionar los problemas y no para lucirse contándonos una y otra vez. Una y otra vez. Y otra vez más. Pero sin solución mientras ellas, todas son mujeres ( me alegro por ellas, pero lo siento porque va a parecer que es un problema de mujeres cuando sólo es un problema de fundamento), bajan tranquilas por la calle Castillo de cháchara más propia de hora de recreo juvenil que de señorías que creen que la mejor manera de ser líderes de su partido en Lanzarote es garantizando sueldo, escaño y minutos de micrófono en el plenario. Si lo que querían era ser parlamentarias, si están convencidas de que si no presiden sus partidos no las llevarían al Parlamento, que nos lo digan y en paz. Y así se me quita a mí esta magua que me desilusiona y embarga.

¿Sólo yo creo que líder insular tiene que estar en la Isla?¿Sólo yo? No me lo creo.

Llueve a cántaros ( baldes, para los de mi pueblo) en estos momentos. Espero que no sea por mi culpa, por la risa que les causa a los hados mis cavilaciones del hombre que cree que el político y la política pueden ser otra cosa mejor. ¡Sigue lloviendo!

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