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Arrecife se rompe (I)

Y sonó la flauta. Y las notas eran las esperadas. El lunes, a primera hora de la mañana, los cinco concejales de Coalición Canaria en el Ayuntamiento de Arrecife escenificaron la ruptura del Grupo de Gobierno PSOE-CC-PIL (13 concejales de 25) presentando su renuncia en el registro de entrada del Consistorio y los secretarios insular y local, Eva, respectivamente, se sumaron a ellos en una rueda de prensa en la sede del partido. Se fueron del Ayuntamiento ahora, no la semana pasada, ni el mes pasado, ni el año pasado. Fue el pasado lunes.  Y ellos dieron sus explicaciones.

Eva de Anta, con el grupo de gobierno de Arrecife, al tomar posesión como alcaldesa de Arrecife en mayo de 2016.

Ayer, la alcaldesa de Arrecife, Eva de Anta, comparece sola en rueda de prensa, pero estuvo acompañada en el acto por los concejales del PSOE y también del PIL y la secretaria insular, Dolores Corujo. Fue ayer, martes, apenas veinticuatro horas más tarde del plante de CC. Y ella dio sus explicaciones.

Los dos bandos, más que partidos en este caso, dieron explicaciones y los dos se empeñaron en revestir de eufemismos, inexactitudes y alguna mentirijilla sus exposiciones.

 ¿Existe o no existe borrador de Presupuestos a la altura del año que estamos? Samuel Martín dice que sí. Eva de Anta dice que no. ¿Si no existe quién sale malparado? Los dos, obviamente. Porque el concejal de Hacienda, el mentado Samuel, tiene la obligación de realizarlos pero la alcaldesa tiene la obligación de garantizar que los presupuestos se elaboran en tiempo y forma y que la institución va a disponer de la norma económica más importante para su propio funcionamiento. En ese sentido, como los dos son responsables y los dos deberían de estar igualmente avergonzados y callados.

Pero hay una segunda lectura de esa confrontación que es para mí peor todavía que no tener borrador de presupuesto. Que es quién está mintiendo. ¿Cuál de ellos dos, Samuel o Eva, miente con tanto desparpajo, sin ruborizarse y acusando al otro de mentir? ¿Se puede permitir un comportamiento tan zafio y desleal entre dos políticos, entre dos personas adultas, que gozan del respaldo popular? Pues está claro que uno miente.

 Uno de los dos está columpiándose sin el más mínimo rubor en un momento de profunda crisis institucional, que acarrea un fracaso que han compartido, con todos los gastos pagados, desde hace dos años y medio. O hay borrador o no lo hay. Pero lo que es seguro es que si ponemos a Eva de Anta y Samuel Martín ante un espejo ambos verán a un mentiroso. Los dos saben quién es. Pero es un caso puro de la teoría de juegos. Si los dos dicen que el otro miente, y uno de ellos realmente miente, cómo sabemos a quién hacerle caso.

Hay otra forma más práctica. Que se aporten pruebas. Eva lo tiene claro. No se pueden aportar pruebas de lo que no existe. Quizás sí de su insistencia en que existiera lo que no existía y debería existir. Porque sería también muy raro que nos metamos en diciembre y no haya un whatsapp, un email, ni nada de la alcaldesa interesándose por el documento que recoge las partidas y salidas que tienen estar previstas de erario público en el próximo año.

Más raro es, todo sea dicho, que Samuel no tenga un simple borrador del borrador en cuestión. Que no pueda explicitar la hoja de ruta que ha llevado a cabo con los concejales, con todos, para incluir partidas y aspiraciones económicas de cada uno de ellos. Sería poco creíble que no hubiera nada de eso. Aquí los concejales del PIL pueden hacer de "hombre bueno" y arbitrar algo de luz. Aunque con el enfurruñamiento que tiene Tomás Fajardo últimamente, que da la impresión de que perdió el carro de la basura, no sé yo si no será mejor dejar eso en manos de su compañera Isabel Mesa.

Me parece realmente pueril e insano usar una mentira de esas características para justificar no haberlo hecho o para desprestigiar a la persona que sí lo había hecho. Y, además, me parece innecesario, Ni la alcaldesa, ni por extensión el PSOE,  se puede sorprender de la ruptura ni Coalición tiene que marear tanto la perdiz para decir lo que todo el mundo sabe. La gestión del Ayuntamiento es un puro desastre, la relación entre los concejales del PSOE y la alcaldesa con los de Coalición Canaria ha sido un verdadero y permanente desencuentro.

Los ediles de CC no querían a Eva de Anta, no respetan a Eva de Anta y no creen que Eva de Anta tenga lo que hay que tener para ser alcaldesa y desarrollar un liderazgo primero sobre sus concejales y luego sobre sus socios concejales. Desde el minuto uno, desde mayo de 2016, cuando De Anta sustituyó a José Montelongo, obligado a dimitir por las que se conocen en el partido como las "chicas del Charco", por reunirse en esta zona a conspirar contra el alcalde, ya los cinco magníficos manifestaron su pesar. Previo a esos momentos, incluso, hubo quien planteaba aprovechar la votación de los concejales necesaria para elegir al nuevo alcalde para sellar un pacto con el PP y dar el cambiazo. Pero el presidente del Cabildo, Pedro San Ginés, no era partidario de juegos que pudieran poner en riesgo el pacto que todavía estaba vivo, incluso, en el Gobierno de Canarias, y utilizó su enorme influencia interna para pacificar a los exaltados concejales, bajo el mando del portavoz y presidente del Comité en esos momentos, Rafael Juan González. No quedaba más remedio que aguantar lo que se barruntaba ya imposible de sostener. La relación entre la alcaldesa y los concejales de CC y la transversal entre concejales de distintos partidos no funcionaron. El hecho de que la alcaldesa tuviera de asesor no oficial, pero muy influyente en su política, a Carlos Espino terminó por envenenar absolutamente la relación que ya se hizo pública de la forma más descarnada.

La ruptura del pacto en Arrecife, aunque tenía razones e ineficiencias para haberse roto casi desde el mismo momento en que Eva tomó el bastón de mando, se inicia, objetivamente, este verano cuando la secretaria insular, Dolores Corujo, espoleada por Carlos Espino, intenta, a la desesperada, aprovechando su imputación, descabalgar a Pedro San Ginés de la Presidencia del Cabildo.

Los intensos contactos mantenidos con el resto de las fuerzas con representación en el Cabildo, todas aparentemente enemigas acérrimas del presidente, apuntaban que era posible censurar a Pedro, debilitar a CC y liderar la política insular, con el apoyo del PP también en Arrecife y en San Bartolomé, hasta las mismas elecciones. Aquello no salió exactamente como se esperaba y Pedro se ha atrincherado. Y ahora quiere gozar de mayoría absoluta. Lejos de quedarse en la defensa, el presidente contraataca. Y, en eso estamos. Darle mayoría absoluta en el Cabildo, con el apoyo del PP, conlleva soltar amarras de un gobierno que no da nada, que no hace y que encima tiene a los concejales hastiados. Sólo es cuestión de hacer una evaluación de daños y ver qué salida se le da a cada uno. Hecha la misma. Con concejales y asesores, afectados directos, de acuerdo, llega la parafernalia de la escenificación de la despedida.

Y toca contar mentiras. En uno y otro bando. Ni que fuera necesario. Si los ciudadanos son los primeros en entender que se rompa. Que se haga por una cosa o por otra es lo de menos. Más bien, habría que agradecérselo. Este pacto era insostenible, infumable, incatalogable. Así que ahora ya se está en disposición de usar otra fórmula de gobierno. La que se quiera y pueda.

 Me da igual que sea un gobierno en minoría, gobierno de centro izquierda, un gobierno de centro derecha, un gobierno de derecha e izquierda. Todo, cualquiera cosa, menos un gobierno de un paso para delante y tres para detrás como el que hemos tenidos estos dos años y medio de mandato. Que parece mentira, pero es verdad, Arrecife está peor que hace tres años. Está peor y ha tirado tres presupuestos más sin verse señal en la ejecución del mismo. Ha mantenido políticos y empleados públicos para que únicamente se ensalcen en una batalla donde dirimen qué cosas no pueden hacer unos ni otros. Las que no pueden hacer, de las que tienen que hacer no se ha dicho nada.

Sin rodeos, convoquen a sus amigos los de la tapa, avisen a las murgas y traigan a esos cientos de afiliados que tienen por ahí para que sean los únicos lanzaroteños dispuestos a cerrar los ojos y elegirlos como candidatos hagan lo que hagan (mejor, aunque no hagan nada) y celebren una fiesta por todo lo alto. Sí, una fiesta, la ruptura es una cosa buena. Se acabó con algo que no funcionaba.

Pero, por favor, después de la resaca, pónganse a trabajar y empiecen a hacer algo más que mirarse el ombligo. Anda, venga, vamos. Que ya sólo queda un año y medio para intentar renovar ese contrato de privilegio que les une al Ayuntamiento.

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