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Chapó, presidente

Pedro San Ginés con Oswaldo Betancort.

¿Pero qué pasa en el Cabildo, muchacho? (y XIII)

Se acabó el baile. Todos a sus puestos. La escenificación del cierre definitivo de este periodo de inestabilidad cabildicia corrió a cargo de dos mujeres. La presidenta del PP, Astrid Pérez, y la secretaria general de Coalición Canaria en Lanzarote, Migdalia Machín, solas o acompañadas por ellas mismas, explicaron las razones y el reparto para incorporar al PP al Grupo de Gobierno y sumar 12 consejeros en el mismo, lo que significa mayoría absoluta y volver a tener el control del pleno. Después de cuatro largos meses de maniobras, con la soga al cuello, y la presión de los suyos y los contrarios para que se centrara y dejara de creer que seguía en el País de las maravillas de Pedro San Ginés, el presidente ya vive tranquilo.

 Aunque el tiempo cada vez corre más a su favor, le diría que no pierda de vista ni deje de darle cariño a un consejero tan sensible como Manuel Cabrera (PIL), que nada más perder la Vicepresidencia Primera del Cabildo cogió frío y no apareció ni por el caótico pleno celebrado ayer en Teguise. Todavía, a pesar de todo, Manuel Cabrera vale su peso en oro. Que no es poco al cambio. Aunque esta vez, al no entender a la primera la lógica de pactos, quedara un tanto en evidencia con sus últimas declaraciones en la prensa y también en el PIL, que sí vieron la necesidad de garantizar la tranquilidad con una mayoría absoluta por encima de una Vicepresidencia que poco da.

Tampoco deje que se le refríe el doctor Sosa, que uno más once doce son. Pero eso tanto vale para usted y su partido como para Astrid y el suyo. La apuesta por gobernar y llegar a las elecciones de 2019 con bastón de mando conlleva también unos niveles de tranquilidad en el grupo de gobierno para que todos se dediquen a lo suyo y a lo de todos. Que bastante falta que hace. Es verdad que Maite Corujo se empecinó de tal forma en el reto de llevar Bienestar Social que no quedó más remedio que dárselo al PP, que ya había perdido en el intento la oportunidad de llevar la Consejería de Turismo, la misma que San Ginés defiende con rabiosa resistencia porque es como su baúl de los recuerdos, donde guarda todos esos trastos que no puede colocar en otros sitios pero a los que él les tiene un cariño especial. Esperemos que cuando se levante la tapa de diez años de control absoluto, de  un área que ha movido cerca de cien millones de euros, no aparezcan demasiados cadáveres que puedan hacer, incluso, hasta bueno al propio y denostado por sus señorías Carlos Espino.

Bueno, a lo que iba, que los CACT y la SPEL siguen en manos de Echedey Eugenio pero controlados muy directamente desde Presidencia a través de sus dos grandes espadas, de reconocido agradecimiento personal internacional. En definitiva, que Sosa se queda sin ciudad de los mayores aunque, imagino, mantiene Sanidad para seguir con la negociación del Hospital Insular que es muy importante. Por cierto, los conocimientos anatómicos del doctor Sosa desvelados ayer en el pleno en el que Meca vivió en propias carnes lo que es una cacería desproporcionada y sin límites son todo un ejemplo de la impunidad con la que el hombre ha humillado a la  mujer a lo largo de su historia. Esa fría descripción en un medio de comunicación de un culo femenino y la información que atesora y transmite debe ser recogida en la antología del machismo. Es verdad que fue hace muchos años. Es verdad que no había la misma sensibilidad. Pero que todo un doctor haga esa exhibición mediática para darle carta de naturaleza y legitimación científica al machismo me parece dolorosa hasta veinte años más tarde. En fin, que Meca quiere morir matando. En realidad, está intentando salvarse como sea. Pero quizás debería disfrutar un poco de ser el centro de una gran lección política. Magistral. Que aprenda que no hace falta que cambie nada para que todo cambie. Y que si tocas el escroto de muchos, si esos muchos coinciden en día y hora para intentar dejarte con las vergüenzas  al aire, no hay nada que hacer. Y lo debería saber, porque la operación de derribo contra Pedro San Ginés, la historia que he venido contándoles desde el 25 de octubre, a las cinco de la mañana, en estos trece artículos que componen esta miniserie, que ha sido seguida por miles de lectores (ahora, esas cosas se saben) iba de eso. De todos contra Pedro. Aunque después se enredaran. Pero, la gran clave de Pedro San Ginés, es que puertas a dentro, en Coalición Canaria, despojados de la parte crítica hace dos congresos, no hay unanimidad en torno a la figura de San Ginés y su empoderamiento pero sí están perfectamente controlados. Eso le falló a Meca.

Pedro San Ginés está ahora donde quería estar. Exactamente en ese lugar. No sólo salvó la cabeza, que tuvo muy cerca la guillotina, sino que fue capaz de comprometer al PP para que le acompañara y le diera tranquilidad hasta las elecciones de 2019.

El llegar con el PP a las elecciones, si es capaz de controlar sus cambios repentinos de humor y tratar con el debido respeto a los cuatro consejeros del PP ( sí, cuatro, porque incorporarán uno no electo para gestionar con más soltura y visibilizar mejor su gestión), y meter en cintura a sus ¿creídos o descreídos, o las dos cosas? hombres del todo a 1000 o más, le podrían colocar en la mejor posición para afrontar unas nuevas elecciones y encarar un nuevo mandato. Muchos piensan, dentro y fuera de CC, que sería mejor apostar por Oswaldo Betancort, y que Pedro podría hacer de cuña electoral como candidato a la alcaldía de Arrecife, ciudad de la que es natural, Titerroy, y en la que ha sembrado bien en asociaciones, clubes y conocidos varios. Pero Pedro dice que de cuña, ni de coña. Faltaría más, de cuña Pedro, lo que faltaba.

Y si todo ocurre como debiera, nadie le va a toser de aquí a mayo de 2019. Y después de los resultados electorales, ya veremos si se le puede toser o no. Aunque yo le recomiendo, con toda la modestia, que vuelva a leer, que me consta que los ha leído todos en tiempo y forma (hasta el apéndice que he abierto para una buena pieza ¿separada, rejuntada?) y muy especialmente el de "La mochila de Pedro".

También les recomiendo su lectura completa, de un tirón, ahora que está acabada la miniserie, a todos esos que quieren saber un poquito más de la política cabildicia. Muy especialmente se la recomiendo también a un querido compañero para que vea qué hacemos algunos mientras otros están con las narices tiezas y blanquecinas y después, por envidia, y manifiesta incapacidad, se atreven a cuestionar actuaciones y opiniones. Bueno, ya sabemos que esos estimuladores nada naturales tienden a hacer creer a las personas que son alguito que nunca llegarán a ser idos los efectos de esas nubes tan pasajeras y dañinas. Pero cada uno elige su vida. A mí me gusta escribir ( es verdad que no todo el mundo sabe hacerlo) y analizar la política. Por el momento, ninguna de las dos cosas están prohibidas, otras sí.

Les decía que Pedro San Ginés se encuentra en gracia. Y más que en gracia. Así que pasará unas navidades de maravilla con los reyes adelantados. O sea, que va a poder pasarse todos los días de vacaciones disfrutando de los mismos en su apogeo. Hará y deshará y volverá hacer y lo siguiente. Es que primero cerró el acuerdo con Marciano Acuña para quitarse de arriba aquel quebradero de cabeza  de la Cueva de los Verdes, que le envenenó Pepe Torres, pero que le complicó el descuido de su hombre preferido entre sus hombres. Después, hace poco, consiguió que el juez avalase el acuerdo con los gestores del Plan Parcial Montaña Roja  que suaviza su posición en el caso judicial en que está imputado por el triste desembarco en Playa Blanca. Ahora, cierra el pacto, vence en el pulso que le echó Loly Corujo, y deja a José Juan Cruz listo para la jubilación.

Y la guinda, y lo que hace que roce casi el orgasmo político, su principal rival, Atila  en su Roma personal, pasa horas bajas. Ayer, en el pleno de Teguise, la imagen de un Meca muy castigado, que está entre el K.O. y la resurrección, que se movía como un boxeador noqueado, como un gallo descrestado, obligado a defenderse solo ante todos, bueno, con la aquiescencia de los dos suyos y de Maripaz de Somos, daba pena. Digo que daba pena a cualquier persona objetiva. Pero el presidente y su bancada disfrutaban como chinijos en el recreo. Así las cosas, parece que no queda más remedio que diagnosticar que el presidente goza de una mala salud de hierro. Lo que no quita, repito, que con sus subidas y bajadas, acabe grave de nuevo.

¡Felices Fiestas a todos! (Incluidos los que sólo me leen para ver si se encuentran).   

      

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