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Hipócritas a sueldo

Hay muchos más, en distintas sectores y espacios, pero hoy me voy a concentrar únicamente en los que pululan por las administraciones públicas de esta isla. Evidentemente, no estarán todos los que son, pero intentaré que sean todos los que están. Porque, llega un momento, en el que uno ya no puede controlar el asco repentino que le entra ante la desvergüenza más insoportable que le entra al personal.

Están convencidos de que pueden decir lo que quieran, como una muestra de libertad. Cuestión que compartiría sin ambages cuando se trate de decir lo que se piense, o no, sin cortapisas, sin impedimentos legales ni ambientales. Pero cuando se trata de proclamar cosa distinta de la que se piensa, o de la que se hace con frecuencia, en un alarde de la mentira y el improperio, poniendo de bandera los sentimientos ajenos, a los que se pretende conquistar, y de los que se aleja el proponente en sus vida real con descaro e inmoralidad, me rebelo sin contemplaciones, Y ese es este caso. Y que salga el sol por donde quiera.

No estoy dispuesto a aceptar que un político dopado (entiéndase aquí esta palabra como el que recibe un sueldo para sufragar sus necesidades con el mínimo esfuerzo) salga a la palestra pública escandalizado cada vez que otro político llega, por los menos, a su misma condición. Tampoco acepto que el político inmoral acuse a su vecino de serlo, mientras actúa diariamente en su vida personal o pública, sin reconocerlo ni denunciarlo, de la misma manera. Me sublevan esos comportamientos. Son la maldita esencia de la política mentirosa y casposa que tanto daño hace en la sociedad a la política como instrumento de organización de la misma. Te viene el mentecato de turno, se pone de ejemplo de ser honrado, y despotrica del otro sin tino ni mesura, por hacer lo que él sabe que también hace desde que se cree fuera del foco mediático.

Estoy cansado de ver a políticos indignos en esta isla que pululan por las administraciones con descaro superlativo culpando a todo dios de corruptos, de atentar contra el territorio, de ser desleales con sus votantes y las administraciones que representan, de financiar sus partidos con dinero público, de construir en suelos no calificados para ello o de inventarse viajes y reuniones para cobrar dietas inmerecidas tanto regionales y nacionales como internacionales. Sé más cosas, claro. Como lo saben muchos de ustedes también. Muchas de ellas las denuncio aquí, otras simplemente me provocan un agujero en el estómago.

 Pero cuando veo a esos mismos personajes atacando a otros, acusándoles de forma cierta o no, con esos mismos argumentos, ya no aguanto. Y salto. Como salto ahora cuando oigo a políticos que cobran sueldos inmerecidos, justificados solo por el compadreo que se traen entre ellos para callarse lo del uno y lo del otro, con un beneficio cierto, meterse con otros políticos, intentando ridiculizarlos y criminalizarlos ante su electorado porque acepten que se liberen compañeros en la administración que gobiernan. Pongamos que sí, que les hablo de Haría, de Somos y Pérez Dorta. Pero sobre todo les hablo del ataque inmisericorde que recibe de Ciudadanos conminándole a que explique por qué se liberan dos nuevos concejales, ya lo están todos los del grupo de gobierno en Haría, mientras preparan una moción de censura en el Cabildo con sus compañeros de Somos en el Cabildo. El compadreo llega hasta el punto que quienes tienen liberados concejales en la oposición, tanto en el ayuntamiento de Arrecife, como en el Cabildo, cuestionen que se libere un concejal con área y función de gobierno. Sorprende que alguien levante la voz porque se libere a los concejales de un grupo de gobierno con un mayoría absoluta justa, 6 de 13, y viva plácidamente en un Cabildo donde casi todos, incluida oposición, donde se encuadra el partido denunciante (por el momento y hasta nuevo aviso censurador), o en un Ayuntamiento de Arrecife, donde son más los que cobran por simplemente criticar que por hacer algo. Aunque aquí también los hay en grupo de gobierno, caso de Tomás Fajardo, que harto de criticar toda su vida a políticos por cualquiera cosa, ahora lleva dos años cobrando por lucir palmito por el centro de la capital mientras la basura se amontona en la ciudad. Vamos, hipocresía en grado mayor.

Sorprende, por ejemplo, que ese Ciudadanos tan batallador contra el despilfarro y la corrupción, retorciendo el sentido de las cosas hasta el infinito, en la isla se atreva a pedir la dimisión de Gladys Acuña por ser condenada por una decisión en la que también participó su fichaje estrella en Yaiza, antes de CC, ese tal Ramón que Gladys no se cansa de citar, y, lejos de echarlo del partido le permite que sea él quien censura la actuación de quienes hicieron el 29 de diciembre de 2008 lo mismo que él: aprobar la licencia de apertura de la bodega Stratvs. Se Escapó de la sentencia y de todo el procedimiento judicial por culpa del secretario municipal que no puso su nombre en el acta. Pero todos saben que estaba allí, que era miembro de la Junta de Gobierno y que votó. Pero el mismo Ciudadanos que pide guillotina política para los otros, acepta "como animal de compañía" la triquiñuela del que, haciendo exactamente lo mismo que los que llaman delincuentes, se salvó de sufrir el correctivo judicial por un error material de otro. O sea, lo de siempre, mientras no te cojan, puedes hacer lo que quieras, por mucho y mal que esté. ¿No es eso una hipocresía insostenible?

Como lo es, no cabe duda, que el PSOE insular hable de enchufes y liberaciones, cuando el propio portavoz del Cabildo, José Juan Cruz Saavedra, salió del Ayuntamiento de Tías, en mayo de 2012, un año después de perder las elecciones, agotados sus 16 años de alcalde, y se va de director del ISTAC sin ni siquiera saber lo que es la desviación típica. Por supuesto, lo de calcularla ni lo pretendan cuando ni siquiera sabía que existía esa desviación, que él era más dado a la presupuestaria. No les hablo de Tomás Silvera, y su pretensión de enrocarse en un puesto en el Cabildo, ni las millonarias indemnizaciones por aceptar que trabajadores temporales acabaran siendo fijos mirando para otro lado. Y que el propio José Juan diga, demostrando si no imbecilidad sí una terrible falta de respeto a la vecindad, que el incumplimiento de la declaración del PSOE de  incompatibilidad de la Portavocía del grupo parlamentario con un cargo como el del alcalde no es ahora una prioridad del partido, ya roza lo impresentable. Y lo dice y se queda tan ancho. Convencido de que estas estridencias, de sometimiento a Corujo y Espino, es lo que le mantiene vivo, a pesar de que su cadáver político hace tiempo que huele muy mal.

Desgraciadamente, la nueva política está demostrando que lo que la gente creía que era vieja política es simplemente política. Que la demagogia, la hipocresía y el dopaje están tan metidos en los genes de los que se declaran políticos, cuando simplemente son unos hipócritas dopados con una demagogia a flor de piel, acaban copándolo todo. Y no veo solución. Sinceramente, ninguna.

    

Comentarios  

#5 Anónimo 09-02-2018 11:40
No lo había podido leer hasta hoy. Sí, un buen repaso. Agradecido por el artículo al igual que el resto.
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#4 María José 06-02-2018 19:15
Buen artículo. Muy claro Debería escribir otro igual sobre los medios de comunicación y periodistas de Lanzarote
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#3 Ernesto 06-02-2018 10:59
Muy buen ejemplo con Somos y Pepe dorta, un ejemplo de viejos-jovenes que padecen de titulitis, practicando las políticas rancias que tanto criticaron en campaña...Somos es la hipocresía política en estado puro, más de lo mismo, muy buen artículo señor García Deniz.
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#2 Tomàs Alemán 06-02-2018 09:44
Quería mostrare mi más sincero agradecimiento por tu artículo y confiando que genere una reflexión en la isla y se salga de la aceptación como única alternstiva gracias
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#1 yo 06-02-2018 09:19
muy bueno, buen repaso
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