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César por dos cartuchos quemados

Se fue. No queda otra. Cuando no se van los que se tienen que ir, acaban yéndose los que han venido de recambio. Aunque sea apostar por dos cartuchos quemados dejando escapar a un hombre socialmente bien posicionado, con talla política y experiencia sindical. ¡Qué más da! Aquí sólo se trata de vivir pegado a la teta pública hasta que la muerte nos separe. No importa el  sacrificio que otros hicieron para que ellos triunfaran ( y compraran villas, casa familiar y se corrieran mil juergas y cientos de viajes a toca teja); tampoco la evidencia del fracaso de lo que representan.

Salieron del Ayuntamiento en 2011, con el rabo entre las piernas, buscando donde comer y dejando un desastre del tamaño de los 20 años de gobierno. Los aciertos iniciales se fueron quemando a fuego lento entre la desidia y la glotonería, entre el nepotismo y el egoísmo más vil. No hicieron caso al primer aviso de 2007, pérdida de la mayoría y pactos a doquier, primero con el PIL y después con CC, para sobrevivir hasta el fracaso total en 2011, donde ya perdieron las elecciones y el gobierno. En una lista donde estaban Pepe Juan Cruz, de primero, y Juan Félix, de segundo, y en el que se encontraba también ya la actual secretaria local  Kalinda Pérez y el secretario local de aquellos años de apatía socialista generalizada, Alfonso Gopar.

El primero in irse volando, un año después de perder el gobierno, fue José Juan, para aterrizar en el ISTAC, donde le daban sueldo, y el segundo, Juan Félix, que abandonó porque gratis no compensaba la política. Kalinda y Alfonso se quedaron allí, viéndolas venir, de testigos mudos de la gestión popular en el Ayuntamiento.

Cuando nadie quería hacer nada, surgió un movimiento, con gente joven, con la incorporación de nuevos afiliados, y bajo la batuta del inquieto Gustavo Cruz, al que, haga lo que haga, siempre se le verá como el hermano pequeño de Pepe Juan. Aunque apenas se hablen, aunque él sea uno de los principales damnificados del narcisista de su hermano que sólo se aprendió la primera parte de aquello de "todos para uno, y uno para todos". Él creyóse tanto su papel, que se le olvidó que fue candidato a la alcaldía por la generosidad de Pepe Reyes, que siendo el más popular y el que más fundamento tenía, le dejó el puesto, tanto en la secretaría local como en la candidatura a él.

Nadie hubiese dado un duro, cuando aquello no había euros, en 1995 por Pepe Juan, si no hubiese estado rodeado en esa candidatura por las otras seis personas que salieron elegidas.  Ni él, de hecho se resistió inicialmente y pasó no sé cuántas tiritonas hasta hacerse la idea. Se hizo campaña para vender un equipo para sustituir a Florencio Suárez (q.e.p.d.) a la Alcaldía. Y se acertó. Y después los siete, de trece, se ganaron las elecciones por los pelos, trabajaron como mulos para hacer un líder. "Todos para uno", lo que quiera que se hacía y al margen de quien lo hacía era, todos, generosamente se lo imputaban al alcalde. A él, a Pepe. Esa era la estrategia. Y dio resultado.

En 1999, ya había un líder, y se ganaron las elecciones con el 72.7% de los votos, 13 concejales de 17.  Ya Pepe Juan era un líder, y ya empezó el problema. En 2003, la cosa quedó en 10 de 17. En 2007, 8 de 17 y en 2011, 7 de 17. La caída fue continua, pero no se dieron cuenta. La banda estaba borracha de poder y ya no oían al pueblo, si acaso a las murgas, antes de irse para La Palma, a Los Indianos. Sí, ya en aquella época empezaron a irse a Los Indianos y con él a la Barranquilla.

Y, ahora, esos, los mismos que no atajaron su propia sangría cuando tenían todo el poder en sus manos, quieren venir ocho años más tarde a salvar al PSOE de Tías. Después de fracasar en sus correrías insulares y boicotear el proyecto de los jóvenes socialistas de Tías, quieren venir a Tías, de nuevo, a buscar la paga y el privilegio. No se dan cuenta que ya no les vota ni sus familias, que ocho años más tarde, todos están a otra cosa. Menos ellos, que no saben vivir de otra cosa. Que sueñan con hacer realidad de nuevo sus prebendas de ayer.

Sinceramente, me encantaría que la candidatura del PSOE al Ayuntamiento de Tías fuera exactamente la misma que fue en el 2011. Con el uno, Pepe Juan; con el dos, Juan Félix; con el tres Kalinda Pérez, con el cuatro... Porque sabiendo que son los mismos protagonistas ocho años más tarde, los mismos que estuvieron veinte años, ya será más fácil saber el resultado. Con una pequeña diferencia, esta vez no sólo ganaría el PP con mayoría absoluta, por primera vez, sino que, además, el PSOE sería la tercera fuerza municipal, como máximo, también por primera vez. Realmente se merecerían una respuesta así del pueblo que les mantuvo durante veinte años tan bien que ya no han querido hacer otra cosa. Por egoístas, insolidarios y antisocialistas.

Tiene toda la razón César Reyes cuando dice que se va por "motivos personales". Es verdad, en este tiempo, estos, que se quieren hacer pasar por compañeros, no han escatimado esfuerzos para desprestigiarle y ningunearle. Unos de forma tan pública y evidente que da hasta vergüenza. De forma tan sibilina y cruel, otro, que simplemente se merece la indiferencia.

Es verdad, César, son por "motivos personales". Esa es la respuesta que da un caballero cuando intenta evitar caer en lodazal que le han tejido quienes tenían que ayudarle a conquistar el podio. Yo, que soy mucho de Gabriel García Márquez, lo hubiese acabado como este finalizó su novela "El Coronel no tiene quien le escriba".  Termina con la célebre escena final en la que la esposa pregunta al coronel por la posibilidad de que el gallo pierda: "Dime, ¿qué comemos?" a lo que este, liberado, se arma de valor y le responde: "Mierda". Pues eso, César, esa es la única opción que tienen los otros.

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