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"Como echar agua en un cesto"

A veces, la expresividad de la calle supera todo lo imaginable. No creo que haya mejor expresión para referirse a la actitud del gobierno municipal de Arrecife. Me refiero a la usada por el propietario del inmueble alquilado por uno de los desalojados de las viviendas de Titerroy, pendientes de rehabilitarse desde hace años por compromiso del propio Ayuntamiento. José Antonio Santana, que así se llama el propietario mencionado, habla muy bien de su inquilino, Kleber Sánchez Valero, uno de los desalojados al que el Ayuntamiento le tiene que pagar el alquiler hasta que le rehabilite su casa, pero lleva un año ya, desde marzo de 2017, sin recibir el correspondiente pago por parte del Ayuntamiento.

El hombre, al que le cuesta solicitar el lanzamiento de su inquilino, porque sabe que es otro damnificado de la situación que desgobierna Arrecife, se armó de valor y ha ido unas cuantas veces a hablar con la alcaldesa. Y a ella, a Eva de Anta, le ha contado las circunstancias por las que pasa, el incumplimiento de pago del Ayuntamiento, la pesadilla del inquilino, y sus ganas de cobrar lo que le pertenece, que su casa es de alquiler y no de acogida. ¿La respuesta de la alcaldesa? Según el casero de Klebar, dicho con sombrero tradicional en la cabeza y cara de circunstancias: "Como echar agua en un cesto". Veo al hombre en Lancelot TV y se me viene a la cabeza la imagen de un cesto de mimbres, en lo alto, soltando agua por sus miles de rendijas. Me río con ganas de la ocurrencia casera ( del casero), pero aplaudo, a la vez, la brillante imagen que crea en una metáfora popular insuperable.

"Como echar agua en un cesto", sí, claro, así percibo la preocupación de este minigrupo manirroto que exhibe sus carencias sin vergüenza y a precio de alhajas. Veo como se rezuma, de estos ocho cándidos concejales y concejalas, socialistas de nombre e insularistas de aislados, todo sentido de compromiso hasta chorrear, desde el despropósito, incapacidad y falta de empatía a raudales. Sí, claro, "como echar agua en un cesto", como tirar los impuestos de los vecinos sin remedio pero con apremio. Sin beneficio ni esperanza que lo haya. Claro que sí, "como echar agua en un cesto". Es que la imagen es perfecta, estamos usando para una cosa algo que no sirve para la misma. Si quieres transportar o guardar agua no vale un cesto, por muy bonito que sea, por muy artesanal que sea, por muy nuestro que sea.

Sí, es eso, es lo mismo. Si quieres que Arrecife tenga un buen gobierno, si quieres que salga del estancamiento histórico sin caer en la ciénaga actual, no puede tener un gobierno como este. Por muy buena gente que sea, por muchos derechos que tenga todo el mundo a estar en todos lados, por mucha pena que nos dé ( si eres del mismo partido, familia, o comes en la misma pesebrera), no se puede hacer descansar la gestión de una ciudad como Arrecife en gobernantes así. El resultado, sin entrar en nada más, de estos dos años, ha sido nefasto. No sólo no se ha hecho nada nuevo. Sino que la rutina ha dejado de funcionar. Se apagan las farolas, se vuelven locos los semáforos, las subvenciones que vienen de otras administraciones se pierden, las propias no llegan ni a los más necesitados, ni a las escuelas deportivas, ni a los estudiantes. Se incumplen todos los plazos, realmente es penoso. Y, después, te los ves a todos, por ejemplo ayer, a los 25 ediles, o a los que fueron al pleno, cacareando como si no rompieran un plato y estuvieran a punto de poner un huevo. Con unos discursos y unos proyectos que  Martin Luther King, George Washington, J.F.K o el mismísimo Winston Churchill se sentirían acomplejados entre tanta palabrería sin acción ni causa. Es que, no hay nada más descriptivo, ese "como echar agua en un cesto" lo cubre todo. Porque de cesto a cestón ha de tratarse para que estos 25 señores y señoras (gentleman, trapecistas y resto del circo) estén convencidos de que son la orquesta contratada para tocar mientras se hunde el Titanic, en lugar de las personas elegidas para solventar los problemas de Arrecife. Que su principal obligación, cuando no la única, es utilizar todos los instrumentos a su alcance para dar respuesta a las necesidades colectivas de esta ciudad. Ya es hora de que olviden sus sueños de Luther King frustrados y se pongan a trabajar, que es por lo que verdaderamente se les paga. Si quieren salvar a la humanidad, empiecen por salvar Arrecife, trabajen o dejen paso a otros. Si solo se quieren salvar a ustedes mismos, están en el lugar equivocado. "Como echar agua en un cesto", no sirve de nada.

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