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¡Palabra de señoría!

¡Comienza el baile! (XI)

 

A medida que se acercan las elecciones locales, el precio de un kilo de diputado sube como la espuma. Es verdad que no llega a alcanzar la diferencia que tiene el sueldo de sus señorías con respecto a la media de los trabajadores canarios, pero fluctúa de manera considerable. De cualquier agujero político, sale algún ratón ( igualmente político) anunciando sus aspiraciones de ser diputado regional, algunos, incluso,  hacen un "Marcial Martín" y exigen estar en la candidatura al Parlamento de su partido si quieren que encabece una u otra lista en plaza más compleja y menos demandada por sus compañeros de filas. Así se puede ver, como pasó ya en 2003 y siguientes con el que fuera, a la vez, alcalde de San Bartolomé,  parlamentario regional y el político mejor pagado de Lanzarote entre el 2007 y el 2011, Marcial Martín, que ponía como condición ser candidato al Parlamento para encabezar la lista socialista al Ayuntamiento de San Bartolomé. Con defensa cerrada, por cierto, de Andrés Stinga, que era el secretario local del partido y quien hacía y deshacía ( ¡y de qué manera más provechosa para él) en el Consistorio cuando el M&M ponía el cuentakilómetros en marcha ( aunque el taxista era Stinga) para estar en los plenos del Ayuntamiento y el Parlamento, pasando minuta  de asistencia mientras seguía cobrando el hipersueldo de los Centros Turísticos. Políticamente, no, pero en eso,  sí hizo escuela ¿el bueno? de Marcial, del que dicen las malas lenguas que cuando quería ver a toda su familia sólo tenía que darse una vuelta por las distintas dependencias del Cabildo y algún ayuntamiento. Cosas de la gente.

Entusiasmado yo también con esa alegría que despierta en los políticos ser parlamentario, decidí pasar el día enganchado al Parlamento de Canarias. Eso sí, vía canal del Parcan, que la cosa pública esta también está radicada en una de las queridísimas capitales de la Comunidad y a los periodistas de las islas menos pobladas nos cuesta un ojo de la cara desplazarnos y hospedarnos para oír  a las señorías de ustedes. Por supuesto, los gastos corren a cargo del medio o interesado de la isla menor ( al fin y al cabo, son periodistas  de tercera, como sus propias islas y habitantes, a los que les vamos a rebajar su poder parlamentario con la connivencia de sus propios políticos). Y, claro, debo reconocer que estar un día entero allí dentro debatiendo y debatiendo, con ponencias para arriba  e interpelaciones para abajo, lleva su esfuerzo también. Es verdad que algunas de sus señorías no superan en su nivel expositivo al de los jóvenes del debate escolar y su argumentación, leída con esmero, no supera la prueba del algodón de google, pero dan el pego. No sé si para la paga que tienen, pero sí el pego.

Y allí, entre aquella multitud de sesenta diputados de nuestras siete islas (La Graciosa no cuenta tampoco en esto), que amenazan con llevar hasta los setenta, vía reforma del Sistema Electoral, veo a nuestros ocho parlamentarios, que seguirán siendo ocho, o sea, pesando menos, si  nos meten doblada lo que llaman eufemísticamente  lista regional, que, en realidad, es meter más parlamentarios de Gran Canaria y Tenerife.    Y casi todos intervinieron en esta sesión parlamentaria e, incluso, interpelaron a otro lanzaroteño, al consejero de Turismo, Cultura y Deportes del Gobierno, Isaac Castellano.

Debo reconocer, y reconozco, que no me desagradó lo que vi. Me parece que Lanzarote ha ganado visibilidad en la política autonómica.  Ya hemos conseguido ser casi tan malos como los políticos de Gran Canaria y Tenerife.  Y se nota.  No se puede obviar esa realidad que es novedosa, aunque se rentabilice mal. Aunque, en muchas ocasiones, los protagonistas la utilizan más  para provecho y exhibición personales que para solventar los problemas de la isla. Es verdad que podríamos debatir entre si es Lanzarote quien consigue esa mejor representación o si es Lanzarote quien da esa representación a unos personajes que no ayudan, a que ese mayor peso en la política regional, sirva para canalizar mejor las necesidades de la isla. Pero tampoco quiero hoy perderme en este jardín.

Lo que es objetivamente cierto es que Lanzarote tiene más peso ahora que nunca en las esferas políticas canarias. Que no es baladí que el vicepresidente del partido que gobierna sea un lanzaroteño y que, además, él mismo, el parlamentario David de la Hoz, sea también vicepresidente de la Cámara. Que no está nada mal que la presidenta del grupo parlamentario de Podemos sea otra residente en la isla, María del Río. Que es un éxito también que Loli Corujo sea la portavoz parlamentaria del PSOE, aunque nos lo haga dudar cuando se muestra convencida de que poner más poder en las islas más pobladas sea mejor solución para el archipiélago que la triple paridad. Que Lanzarote mantenga un consejero en el Gobierno de Canarias tampoco es nada negativo. Si nos vamos a los años noventa, donde nos regalaban un director general y parecía la "rehostia" pues ya se pueden hacer una idea.

En definitiva, tres de nuestros ocho parlamentarios lanzaroteños tienen mando en plaza en el Parlamento canario. Y los cinco restantes no desmerecen en absoluto a la isla en su forma de exponer los temas y fajarse con/contra el ejecutivo. Me gustó la agarrada entre Gladys Acuña (UPY-NC) e Isaac Castellano (CC)  a cuenta del estatuto del municipio turístico. La "juanadearagon" que lleva dentro la Acuña más Machín se le salía del cuerpo cada vez que el tranquilo/ que no tranquilizador  Castellano le negaba los mayores costes de los ayuntamientos de estas zonas. Por su parte, Marcos Hernández (PSOE) y Marci Acuña (CC), estuvieron en su línea, con temas sanitarios, expuestos con solvencia pero sin demasiado apasionamiento. También la secretaria insular de CC, Migdalia Machín, apostó por preguntar al consejero de Sanidad y se interesó por el Consultorio de Yaiza, pisándole el terreno a Gladys Acuña, que es parlamentaria de toda la isla pero más de su municipio. Además, Astrid Pérez (PP) tuvo una emocionada intervención para reclamar que se visibilizaran más los problemas que causa y por qué se genera la enfermedad renal crónica, que tiene una incidencia elevada en las islas.

El debate parlamentario alcanzó sus mayores cotas de emoción y unanimidad por la tarde. Sí, es cierto, trabajaron mañana y tarde y acabaron a las ocho de la noche. Se debatía una moción que volvía a incidir en la necesidad de la igualdad entre mujeres y hombres y en acabar con el patriarcado instalado en la sociedad. Emotivas intervenciones, con denuncias desnudas de experiencias desgarradoras y citas de noticias escalofriantes. Queda mucho por hacer en este sentido, pero cada vez es más evidente que algo está cambiando para mejor.

En fin, no ha sido el día más feliz de mi vida. Pero tampoco me he muerto después de dedicarle unas cuantas horas al debate parlamentario regional. Desde mi casa, desde mi oficina, desde el bar, he estado enganchado al debate parlamentario. Es una suerte poder contar con tantos avances tecnológicos y que el Parlamento haga el esfuerzo de exhibirse de esta forma tan generalizada y de fácil acceso. La pena es que el contador del canal reflejaba que, en la mayor parte del tiempo, yo era el único que estaba siguiendo el pleno. En otros casos, llegué a coincidir con dos o tres más. Me parece una pena porque es una oportunidad para que los electores vean, en directo, el cielo de los políticos. Allí donde todos quieren ir a descansar en paz.

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