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La opción más localista

Comienza el baile (XV)

Cuando se habla de opción local, en unas elecciones locales, se tiende a caer en el localismo más extremo. Lo digo porque en puridad todas las propuestas son locales. Están armadas para dar respuestas a los ciudadanos del ámbito en juego. En este caso, en el municipio, en la  isla, y hasta en el propio archipiélago, si nos atenemos a la estrategia que conduce a muchos pequeños partidos de ámbito municipal o insular a agruparse superada la esfera que le da la razón de ser para buscar nuevos apoyos. Pero siempre se tiende a creer local aquella que nace en el lugar, sin ataduras jerárquicas orgánicas fuera de ese ámbito. Frente al partido nacionalista, que se revuelve ante los estatales, reclamando su acento canario (aunque después el vosotros, el estáis y la zetas resuenan en sus discursos como perlas enquistadas), surgen los insularistas como una manera de preservar los valores de esa entidad natural, que encuentra respuesta en sus fronteras con los planteamientos exclusivamente municipales, que anidan en muchas de estas jurisdiccionales artificialmente repartidas por su territorio. Y en todas esas esferas, por si fuera poco el amasijo de ideas y desconciertos, se suman los meramente batiburrillos oportunistas que buscan únicamente la forma de encaramarse a lo público de cualquier forma.

Descrita esa realidad diversa teórica que anida en nuestra sociedad canaria, como en otro montón de sitios de este y otros estados donde las elecciones lo permiten, es el momento de acercarse al terreno. Ya digo que se trata de desagregar todo lo que escapa de los partidos con cuerpo estatal o nacionalista, para ver las opciones que hay y las posibilidades de confluencia que podrían tener para convertirse en algo más sin renunciar a lo que son en sus territorios. En definitiva, que quitando los históricos PSOE y PP  y CC  y NC y los emergentes  Ciudadanos y  Podemos qué nos queda en el espectro político insular.  De esos seis, además, PSOE, PP y sus contrarios emergentes, Ciudadanos y Podemos, van a jugar solos con sus siglas grandotas y sus campañas realizadas en España sobrevolando sus franquicias en Canarias, Lanzarote, y en cada uno de sus municipios. Para lo bueno y para lo malo. En cambio, tanto CC como NC, no solo no renuncian a la confluencia con los pequeños partidos locales sino que la buscan con ahínco para atacar sus debilidades en algunos territorios.

El mayor partido pequeño de la isla se codea con los emergentes como si se tratara de uno de ellos. En realidad, surge en ese afán de dar respuesta a lo que había. Les escribo de Somos Lanzarote, construido sobre los restos de Alternativa Ciudadana, a la que superó en resultados y representación. Con fuerza y representación en Arrecife, San Bartolomé, Teguise, Haría y en el Cabildo, se balancea ahora sobre sus propios cimientos, con una Alternativa Ciudadana que quiere dejar de ser Somos para buscar la propia alternativa de algunos de sus antiguos líderes, descontentos con el nuevo proyecto, con los líderes actuales y convencidos de que dentro de Podemos serían más fuertes y habría más opciones de tocar gobierno. Y no les falta razón si, luego, Somos Lanzarote es incapaz de moverse en el tablero cuando empieza la partida, atenazada por el romanticismo de sus planteamientos nacionalistas y de izquierda irrealizables e incompatibles con todos y por el conformismo de sus propios cargos públicos, profesionalizados de inmediato con liberaciones en la oposición, como los portavoces del resto de los partidos. Parece que los de Somos de Lanzarote se tragaron, sin cuestionamiento alguno, el cebo que los partidos de siempre colocaron a los partidos de la oposición para que vivieran cómodamente mientras ellos hacían y deshacían. ¿Acaso se creen que esas liberaciones fueron decididas en el Vaticano? ¿Creen que en todos lados es igual? ¡Y mira que si ha funcionado!.  ¿Sin liberaciones de portavoces y personal de confianza para enchufar a los compañeros de otras administraciones, se mantendrían ellos y los demás "quietos paraos"  y "tan felizmente" en Arrecife y en el Cabildo? ¿Ha planteado algún partido el despilfarro que significa tener a tanto liberado y enchufado? ¿Han criticado lo injusto que es que cobre lo mismo quien gestiona, decide y firma que quien fiscaliza a medias y sin control de nadie entre viaje, curso y fiesta por medio? Evidentemente, la culpa no es de Somos, ni es el único beneficiario de este sistema, del que participan todos. Pero sí tiene el doble coste para Somos Lanzarote porque ellos son solo lo que hacen y si se entretienen con estas cosas, posiblemente se queden en nada.

Pero, al margen de disquisiciones, Somos jugó a sumar en las anteriores elecciones, y acogió a Alternativa Ciudadana, como principal fuente, pero también a la Plataforma Democrática de Haría, de José Pérez Dorta,  e, incluso, de refilón, y con acierto electoral, aunque con desafortunada gestión, a Vecinos Unidos, de Andrés Medina. Supo sumar con los pequeños, para sumar en los diferentes municipios y atraer ese voto al Cabildo, donde obtuvieron dos consejeros.

Por otra parte, en Yaiza, Gladys Acuña, que salió huyendo del barco quemado, o en llamas, del PIL hizo de un grupo de gobierno bien valorado un partido. Creó Unidos por Yaiza, (UPY) y no sólo consiguió tener partido propio, sino que ganó al Ayuntamiento y se embarcó con Nueva Canarias para ser también diputada. Pero UPY y NC en Lanzarote es un caso extraño. UPY en Lanzarote, con Gladys a la cabeza, es más que la propia Nueva Canarias en la isla. Por eso, el futuro de NC en la isla está íntimamente ligado a lo que haga Gladys, con su UPY o sin su UPY, o con su UPY, con NC y con todo lo que quiera venir. Por el momento, Gladys es el mayor valor político fuera de los partidos grandes y está sin partido insular que le dé respuesta a sus nuevas necesidades de liderazgo. Pero todo se andará.

Más allá de Somos Lanzarote y UPY (con Gladys) aparece, ahora, una fuerza también de centro izquierda con importante arraigo en Arrecife, de la mano de reconocidos escindidos del PSOE. La Agrupación Socialista por Lanzarote se le aparece a los cargos orgánicos y públicos del PSOE en todas sus pesadillas arrebatándoles, con una hoz y una rosa, concejales y consejeros que no se sabe con certeza adónde van. Pero sí se sabe quién los pierde.  La ASL, con su verol tan lanzaroteño de imagen, tiene sus máximas aspiraciones concentradas en Arrecife, con el exalcalde José Montelongo amenazando con volver.

Sigue en pie, con ganas de guerra, el San Barondón, de Jerónimo Robayna, con concejal en Tías desde hace dos mandatos, que apostó por expandirse en las elecciones pasadas y ya tiene edil también en Yaiza, aunque en Arrecife se quedó lejos de conseguirlo. Pero sí saco sus votos.  En San Borondón, trabajan muy bien fuera de los focos mediáticos, aunque me constan sus acuerdos con algunos medios para darle visibilidad cuando convenga. Están llegando a personas excluidas por otros proyectos que ellos intentan incorporar. No es casualidad que tengan concejales en Tías y Yaiza, dos municipios con un importante número de población foránea. También en Tías, como escisión camuflada de Podemos, nace HPET, de Agustín García, que busca también pescar en río revuelto de municipio de tradición de izquierda que gobierna ahora la derecha.

En San Bartolomé, Coalición de Centro Democrático, de Ramón Rodríguez, juega solo en casa. Desde que Manuel Rodríguez, su jefe en los tiempos en los que estuvo en su partido, que saca concejales en San Bartolomé gracias a su protagonismo en Playa Honda,  metió su organización en Coalición Canaria y Oscar Pérez hiciera lo mismo con su Agrupación de Electores,  el CCD, del que no se conoce ni datos ni expectativas reales, es la única fuerza pequeña y local que aparece nueva en el espectro de la política municipal.

Fuera de esos partidos, queda uno que por historia debería mencionarse el primero pero que, por trayectoria y expectativas, me permito la licencia de dejar para el final. Es el PIL. El insularista por antonomasia en Lanzarote. Uno de los grandes, el mayor de todos, durante la década de los noventa, y con una implantación excepcional que han ido cargándose por méritos propios. Ahora ya no es lo que era. Pero la pregunta es si tiene sentido que siga siendo. Si vale la pena mantenerlo vivo y cómo. Por el momento está ahí, y si sus dirigentes son capaces de aguantar un año más sin reventar del todo y definitivamente, podrían sumar en estos juegos que hacen los pequeños para perecer grandes.

Este es el recuento de los recursos disponibles. Más adelante ya veremos qué  puzle se puede montar con todo esto sin romperse la cabeza.

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