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Sin Einstein no hay paraíso

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”, esto decía Albert Einstein, y hoy utilizan como eslogan en una famosa campaña publicitaria. En resumen, animaba el físico alemán a cambiar el método, la manera de afrontar un problema para obtener un desenlace diferente. 

Bien podría aplicárselo el Presidente del Cabildo si quiere avanzar en la aprobación de los instrumentos de planeamiento en la isla de Lanzarote tras casi nueve años de fracaso, no exclusivo, pero si protagónico cuando hablamos de San Ginés y su relación con el territorio.

Para sumar apoyos debe alterar su estrategia. Insistir en errores pasados no modificará el resultado, ahondando en la parálisis y enfrentamientos que han marcado su mandato especialmente en materia de planeamiento. Toca cambiar.

Es imprescindible hablar no sólo del Piol, sino del conjunto de documentos pendientes de aprobación. ¿Acaso no son importantes el nuevo Plan Especial de La Geria o el Prug de Chinijos? ¿Ya no interesan a la Presidencia? Creo que sí le preocupan, aunque no le ocupan en la actualidad. Lo que ayer era prioritario, hoy parece que puede esperar.

Es fundamental, poner arriba de la mesa las dificultades técnicas, jurídicas y políticas que tienen cada uno de los documentos, en un ejercicio de transparencia que forje la confianza recíproca que exigen estos procesos.

Y necesario, concebir el territorio y sus normas como una labor compartida, en plural, que exige negociación, renuncia y acuerdo.

 Sin embargo, el Presidente insiste en las formas que nos han llevado al retroceso territorial.

Por si había dudas, el último ejemplo lo tenemos con el órgano ambiental que el Cabildo pretende crear en aplicación de la nueva Ley del Suelo. Un órgano insular que sustituirá a la Cotmac a la hora de evaluar ambientalmente los planes, programas y proyectos insulares, siendo Lanzarote bajo esta Presidencia, una vez más, la última en iniciar su constitución.

Lo que antes informaba la Cotmac, ahora lo hará un organismo insular. Al margen de su conveniencia, que siempre he negado, el Presidente y su Gobierno en el proyecto de Reglamento para su creación, apuesta porque sus miembros sean designados mediante acuerdo adoptado por mayoría simple del Consejo de Gobierno, en lugar de que sea el Pleno, como han hecho otros Cabildos, caso del de Gran Canaria o Tenerife, incluso exigiendo en este último supuesto un acuerdo por mayoría cualificada.

Otorgar al Pleno la competencia garantiza la participación de todas las fuerzas políticas y consejeros en la elección de las personas que integrarán un órgano encargado de informar ambientalmente cuestiones tan relevantes como el planeamiento insular. Lo contrario, reduce a los partidos del Gobierno y a unos pocos consejeros la decisión respecto de un ente que deberá actuar con independencia, imparcialidad y objetividad.

De prosperar la propuesta del Presidente y su grupo de Gobierno, los cuatro partidos y once consejeros que formamos la oposición en este momento nada tendremos que aportar. ¿Ese es el papel que tiene reservado el Presidente para la oposición en estas cuestiones? ¿Así velará por la apariencia de independencia, imparcialidad y objetividad? ¿Con miembros únicamente propuestos por el Gobierno? ¿Así quiere avanzar en los asuntos del territorio? ¿Así construye el consenso político que necesita la isla en materia de planeamiento? Mala decisión. Sin Einstein no hay paraíso, sin rectificación Presidente, se desvanece la posibilidad de acuerdo en esta y otras cuestiones. Así, no.

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