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Los doce apóstoles

Vista parcial del público asistente a una toma de posesión de cargos electos en 2015.

Eso es lo que hay (Elecciones locales) (XV)

Ya sabemos quiénes son los dioses. Los que aspiran a presidir el cotarro cabildicio. Ya saben, lo dijimos ayer, y perdonen la cita “antoniomachadista”, aunque en este caso ayer es ayer, y ayer por la tarde. Aunque en medio también parece que se haya librado una guerra incivil por gobernar. Me refiero a que socialistas, con Loli Corujo al frente, y nacionalistas, abducidos por el hombre de la década presidencial, Pedro San Ginés, aspiran a ser el Califa y no del Califa. Quieren ser los putos amos, diciéndolo en versión culé antimidrista de los mejores tiempos de Guardiola, o simplemente quieren ser los dioses en el  hastío de la cosa pública insular y del Cabildo en particular.

 Los demás, el resto de los partidos, con sus cabezas igual de desconocidas que sus siglas en algunos casos, solo aspiran a ser sus apóstoles, a compartir mesa con ellos, echarse unos vinos para pactar o de la discordia y tener mucho cuidado de no llevarse alguna hostia de unos y otros en esa galería improvisada por hacer gobierno o escenificar desgobiernos. También doce, como los apóstoles, son los consejeros necesarios para gobernar sin problemas la institución insular, la que ya no es corporación local por la gracia del nuevo Estatuto de Autonomía que la define como parte de la Administración Autonómica, de la que forma parte, asiste y complementa en  sus competencias y funciones.

María Antonia “Nona” Perera Betancor (Podemos),  Jacobo Medina González (PP), Paula Corujo  Callero (SomosLan Nueva Canarias), David Rodríguez Pérez (C,s), Pedro Antonio Jiménez Vega (Fuerza Vecinal Lanzarote), Ramón Bermúdez Benasco (Gladys Acuña, Lanzarote Avanza), José Manuel Vázquez Rodríguez (Ahora Canarias), Manuel Cabrera Cabrera (Unidos por Lanzarote), José Carballo Moraga (IU), Manuel Alejandro Fernández Martín (Contigo), Juan Miguel Aguiar Cubells (Vox), y Segundo Rodríguez González (Todos por Lanzarote). Esos son los otros y hay de todo. Están los folclóricos, los radicales, los independentistas, los izquierdosos, los derechosos y mucha gente sensata. Todos quieren formar parte del cónclave. Aunque algunos lo disimulan de “puta madre” porque ni hacen campaña, ni se dan a conocer ni muestran programa, ni nada de nada. Simplemente hacen una candidatura, se ponen de número uno, la presentan en la Junta Electoral Provincial y a esperar para ver si suena la campana y son invitados a la última cena. De esos doce cabezas de lista, apenas cinco estarán sentados a la diestra o siniestra de Pedro o Loli. El resto, los siete candidatos restantes pasarán sin pena, ni gloria y con muy pocos votos del 26 al 27 de mayo.

 Algunos de ellos serán igual de desconocidos para el gran público (y para los medios de comunicación y sus propios rivales políticos) el día de mañana que ayer.

 Otros, en cambio, que correrán la misma infortuna, son demasiados conocidos ya para volverlos a elegir. Aquí entran por méritos propios, Segundo Rodríguez, que reaparece electoralmente después de ser consejero del Cabildo por el PSOE durante más de veinte años en los años 80 y 90 y principios de los 2000 con ese invento de Todos por Lanzarote, que creo a petición de su amigo y candidato a la Alcaldía de Arrecife, Miguel Angel Arrocha, el de Comidas Arrocha, el único partido donde armar el pollo no significa conflicto sino adobar al conocido animalito que reina en asadores de todo el mundo. Lo tiene muy difícil y me temo que se quedará todo en un intento fallido de Segundo de ser primero en el umbral de los ochenta años.

También Manuel Cabrera tiene todos los boletos para quedarse en casa (en la de Papá, como siempre) en su intento de volver al Cabildo reencarnado en un Pepín Ramírez moderno, a prueba de bombillo y henchido/henchido por la gracia de otro igual de henchido y mucho más hooligans de la política como es el adiestrador de presas canarios, Laureano Álvarez. Todo un circo, donde los enanos no sólo crecen sino que cogen formas orondas y morondas.   

Nada, ni tan siquiera los milagros del equinoccio, hace presagiar que  Pedro Antonio Jiménez Vega (Fuerza Vecinal Lanzarote),  José Manuel Vázquez Rodríguez (Ahora Canarias), José Carballo Moraga (IU) y  Manuel Alejandro Fernández Martín (Contigo) puedan conseguir asiento en el plenario. Aunque están de moda, por sus estridencias y anti sentido común, tampoco parece que Juan Miguel Aguiar Cubells (Vox) traspasará la frontera del no ser al ser. Aunque en estos casos, y con la Elecciones Europeas también con urna en estos comicios, nunca se sabe.

En cambio, sí se espera que Lanzarote Avanza meta uno o dos, o sea que Ramón Bermúdez y Nereida Pérez, ambos del viejo PIL, recojan los frutos de la siembra intensa que hace Gladys Acuña desde el martirio al que ha sido sometida a las mismas puertas de que se conozca su sentencia definitiva, firme, del proceso judicial que la dejó fuera de la Alcaldía de Yaiza y que ha fundamentado otro proceso, el electoral, que de una forma un tanto rocambolesca le ha descabezado sus listas y guillotinado sus aspiraciones de ser cargo público electo. Pero estas campañas, donde el que habla no es el que acabará sentado en el pleno, son muy sensibles, están abiertas a complejas y polémicas interpretaciones que hacen más difícil presagiar un resultado.

Está claro que los doce apóstoles necesarios para conformar la mayoría absoluta de este pleno de 23 consejeros saldrán, principalmente, de las propias candidaturas de los dioses, de Pedro Manuel San Ginés y María Dolores Corujo, de  Loli y Pedro, monta tanto, tanto monta, y de Podemos, PP,  Somos y Ciudadanos, con toda seguridad, y LAVA, con bastantes posibilidades, y podría, incluso, colarse el peligro ultra con Vox, aunque no parece del todo que eso sea así, a pesar de que repitiendo los votos de las Generales sí estarían sentados alrededor de la mesa. O sea, que hay más candidaturas, pero podría haber menos partidos representados en el pleno.

Y eso tiene que ver mucho con la unión de Somos y Nueva Canarias, que tenían representación por separado en el mandato que se agota ya, que se ven mermados también con la desaparición de las listas del portavoz de Somos, Tomás López, y la incorporación de Juan Manuel Sosa, consejero electo por NC, a la candidatura de Coalición Canaria. Una candidatura, la nacionalista, que también suma al micropartido  San Borondón  y a la exconsejera Maite Corujo, que abandonó el PP. Y sorprende más todavía que, a pesar de tanta incorporación, de tener una lista llena de nombres conocidos y personas formadas y experimentadas y manejar durante estos años millonarios presupuestos del Cabildo, Centros Turísticos, Inalsa y consorcios varios no se despegue con claridad sobre su principal rival, el PSOE, que le pisa los talones solo con la labia suelta de Loli Corujo, untada con mantequilla dialéctica a propósito por el incombustible Carlos Espino que abduce a los más veteranos de su partido con la misma facilidad que se camela a los imberbes brotes políticos que aparecen en el escenario de nuevos partidos y viejas costumbres.

De los 23 consejeros nuevos, que serán la gran mayoría novatos, si quitamos los tres del PSOE y los tres de CC, entre sus siete primeros, que repiten, 12 0 13 saldrán de esos dos partidos mayoritarios.  El resto, los 11 ó 10 que faltan para completar el plenario, vendrán, casi a partes iguales de Podemos, PP y Ciudadanos, y la aportación de LAVA,  sin calcular, y la irrupción o no de Vox.

Así estará la cosa. No habrá más que hacer cálculos el 26 de mayo,  en plena noche electoral, si suma el centro derecha, liderado por los nacionalistas, o el centro izquierda gestionado por los socialistas. Decisivos serán los naranja y la LAVA. Si hay chorros incandescentes de LAVA procedentes de la zona del Timanfaya, llamen al cura de Yaiza que habrá crónicas para rato. Si todo se cierra con Podemos, Somos, PP, y Ciudadanos, la cosa será más fácil de amarrar.

Así es la cosa, se buscan doce apóstoles para Pedro o Dolores. En eso están todos.

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