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DESDE MI VENTANA Buscando a Pedro en el Caribe

Atrás quedó ese famoso anuncio que decía “Busco a Curro en el Caribe” pero curiosamente esta frase vuelve a estar en boga gracias a un edil de Arrecife que ha debido “perderse” en el Caribe y en vez de atender al nombre de Curro se llama Pedro, Pedro de Armas, tan popular en estos últimos días. También me viene a la memoria esa gran película de Pixar que también se podría aplicar al caso y en vez de “Buscando a Nemo” podría titularse “Buscando a Pedro” porque la situación no deja de ser pasto de guión cinematográfico o de ópera bufa. Si señores, cuál fue mi sorpresa cuando en La Vanguardia leo “Un edil de Arrecife lleva cinco meses de crucero en el Caribe”. Obviamente, captó mi atención enseguida y no sólo porque el titular amarillento tirando a verde de por si es llamativo si no porque además me une un lazo digamos que “sentimental” a la isla de los volcanes. No puedo más que hablar maravillas de mi querida Lanzarote y de los años que allí pasé. Siempre que se hace referencia a la isla conejera trato de leer y ponerme al día, aunque sea de lejos, en la distancia. Es como aquel familiar al que tienes tanto cariño, que aun viviendo a kilómetros de distancia, siempre te gusta oir de él y tener noticias suyas, buenas o malas.

No salgo de mi asombro ante semejante titular, pero más enjundia tiene el contenido donde se afirma “De esta manera, el día 8 de enero, el edil de la oposición partió en su barco Cabo Andrés rumbo a la isla de Martinica, en el Caribe, para participar en una regata, ‘y en el Ayuntamiento no se ha vuelto a saber de él’”. Evidentemente, cada uno puede hacer con su vida lo que quiera, pero en la clase política, donde hoy más que nunca se exige una conducta ejemplar, este tipo de acciones están muy mal vistas. Claro que si tuviéramos que hablar de las consecuencias….como nunca pasa nada porque, a diferencia de otros países europeos, no “castigamos” con la debida dureza a los sujetos que emprenden aventuras donde la irresponsabilidad, el cohecho, la prevaricación y otras lindezas delictivas están a la orden del día sino que miramos hacia otro lado y “aquí no ha pasado nada” así nos va. Además leo “el concejal está "caliente" por cómo se "ha manipulado" su viaje al Caribe, al tiempo que ha recordado que no cobra "ni un euro" del Ayuntamiento de Arrecife y que el exceso de la factura telefónica se debe a las llamadas recibidas en el móvil, porque el receptor paga la mitad cuando está en el extranjero”. Hombre, 1.200€ de factura telefónica mensual puede que no sea mucho para un concejal, pero que se lo digan a los millones de parados que se han quedado en la calle y ni siquiera tienen para un bocadillo frío o “caliente”. Que se lo digan a ellos y veremos quien se “calienta” más. No, no es demagogia, es una realidad.

 Ustedes, los políticos deberían ahora más que nunca estar arrimando el hombro como el que más y dando más ejemplo que nadie. Y sí, hoy se llama Pedro, pero ayer se llamaba Francisco y mañana se llamará Juan y pasado…. a saber, y en eso quedará, en una larga lista de nombres enterrada en el olvido, lo que no le exculpa en absoluto. La desidia política en la que estamos cayendo es más que preocupante y vergonzante, más bien bochornosa. Si se quiere a ir a recorrer el mundo en goleta…adelante, pero deje su silla a alguien que realmente la merezca y esté en disposición de luchar por ella y servir a los ciudadanos que son, quienes en primera y última instancia, le han dado el crédito para estar ahí sentado, aunque pertenezca a la oposición. Cumpla con su obligación y su deber moral, al igual que hacen los trabajadores que aún pueden presumir de conservar su puesto laboral y tener un horario. Ya está bien de tanta tomadura de pelo, queremos a personas comprometidas, honestas, eficaces y eficientes, esas que nos devuelvan la fe en la clase política. ¿Dónde están? ¿Dónde han ido? Quizás se dieron por vencidos y tiraron la toalla porque luchar contra viento y marea para que prevalezcan valores cada vez más denostados no tiene sentido o están ahí pero quedan solapados por la sinvergonzonería y las malas artes de aquellos que pretenden ensalzar la irresponsabilidad y las conductas delictivas o quizás, simplemente,  ya no existen.  Yo, sigo creyendo en ellos, aunque no sepa dónde están.

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