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... Y ahora sin dedos

La pianista María Antonia con el músico Nino Díaz hace más de veinte años en una de sus actuaciones.

La pianista catalana María Antonio Iglesias sobrevive a la amputación de sus dedos y canta a la vida

El público que llenaba el Teatro Municipal de Tías cerraba el acto con un aplauso atronador. Los dos sonrían entusiasmados y agradecían el afecto del público con sumo respeto. Al clarinete, el pollo musical del pueblo, Nino Díaz, que hacía vida de músico prometedor en tierras catalanas. A su lado, al piano, María Antonia Iglesias, una catalana que experimentaba una contagiosa emoción con sus dedos, especialidad en la que se había formado tan copiosamente como entusiasta. Hace unos treinta años de aquello, todavía era alcalde de Tías el ya fallecido Florencio Suárez. Pero Nino y María soñaban con un futuro de éxito y una amistad eterna.

 María está al piano; Nino, al clarinete. El público aplaude a rabiar; con lágrimas en los ojos, muchas de las personas asistentes reconocen la valentía de María Antonio Iglesias. Fue hace dos días, en la reinaugurada Casa de la Cultura de Arrecife. En su conferencia "Música y Vida". Nino y María ya no buscaban un futuro prometedor, simplemente rebuscaban en su duro pasado. En la experiencia que marcó su vida desde la desgracia, el infortunio y la enfermedad. ¿Qué sería lo peor que le podría pasar a una persona que ha consagrado y entregado su vida a tocar el piano? Exacto, que perdiera los dedos. Nos hacemos rápidamente la idea de qué pasaría después. Como un castillo de naipes, ese soplo desafortunado arrastraría toda su vida a los infiernos de la desazón, la depresión y la inutilidad. ¿Y cuándo sería el peor momento? Exacto, en plena madurez artística, cuando ya no sólo conoces el piano, tus capacidades y tus posibilidades sino también el mundo en el que tienes que desenvolverte entre actuaciones, público, viajes, veladas y demás protocolo que marca la vida de un artista. Y si es posible, que acabaras de ser madre y estuvieras en pleno apogeo familiar también, con nidito nuevo, hijo recién llegado y pareja.

Así fue para esta catalana que sonríe mientras te cuenta que su hijo, que tenía apenas ocho meses cuando la visitó la desgracia, le dice excitadísimo que sus amigos la llaman la mujer mágica porque conduce sin pies ni manos cuando los acerca al colegio. Es verdad, ella no sólo perdió, amputados, los dedos de la mano derecha y el antebrazo, hasta el codo, izquierdo, sino también los dedos de los pies. Todo fue de un momento para otro, hace 15 años, cuando ella tenía 37 y su hijo 8 meses. De repente, una sepsis generalizada, una infección multiorgánica, la dejó en coma. A su familia, los médicos hospitalarios, más que un parte o un diagnóstico le transmitieron su pesar. Apenas dos horas les daban para que el cuerpo fuera óbito. Llantos, desolación, mientras ella dormía ajena a su propia desgracia.

María Antonia, al piano, y Nino Díaz, al clarinete, hace dos días en la Casa de la Cultura en Arrecife.

Se pasaron las dos primeras horas. Ella seguía ausente pero viva. Se pasaron los dos primeros días, y allí estaba, en coma. Una semana, dos semanas, un mes, un mes y medio y los médicos se afanaban, utilizando todo a su alcance, para revertir su situación. Antes de los dos meses, a los 56 días de dormir como una princesa envenenada por la madrastra desdicha, despierta. Está pletórica, no hay secuelas mentales, pero descubre la realidad castradora y cae, de nuevo, en el sueño profundo. Vuelve a la realidad y carga con su pesada desdicha. Fueron tiempos realmente difíciles, de duelo por las partes de su cuerpo que la habían abandonado. Pero vendrían más golpes, el castillo de naipes ya había empezado a moverse. Su carrera profesional truncada, debilitada y limitada para ejercer como madre plena y, por si no era suficiente, la fuga indecorosa de su pareja. Se quedaba aparentemente sola ante la oscuridad más absoluta. No sólo no podía tocar el piano, le hería enormemente oírlo. Era un martirio que le evocaba su desgracia.

Se agarró entonces a lo único que quedaba de la vida que ideó para sí misma: su hijo. No podía renunciar a la vida, no podía convertirse en una carga para el ser que más quería en este mundo. Y, sin ser consciente del todo, pero con un profundo amor hacia aquella personita que apenas conoció a la María Antonia de dedos ágiles y alegría permanente al lado del instrumento de cola, empezó a levantar vuelo. Empezó a disfrutar de nuevo escuchando música, también el piano. Dejó de concentrar su atención en los dolores de los dedos y brazo fantasmas que se imponían como intentando recordarle sus carencias. Volvió a sacar el carné de conducir para poder desplazar a su hijo por la ciudad, llevarlo al cole, al parque, como cualquier otra madre. Se compró una silla motorizada para suplir sus deficiencias en los pies y mejorar su movilidad y empezó a sonreír y hasta reír con las cosas de aquel niño que vivía con absoluta normalidad su situación. Aquella era su madre. Nada más. Nada menos.

La luz al final del túnel empezaba a alejar los fantasmas y alumbraba una nueva vida. Nueva, sí, sin complejos, sin ensoñaciones, con un montón de pérdidas, pero vida. Y se podía ser feliz partiendo de esa realidad. Sobre todo, cuando en el año 2008, llegó esa prótesis con dedos artificiales, especialmente diseñada para tocar el piano. Era su reencuentro con aquella extensión de sí misma que desde niña cultivó y a la que quiso tener para siempre como compañera. Y empezó a practicar con entusiasmo, y realismo, y volvió a sentirse entera, completa, feliz.

El público de la Casa de Cultura aplaude mientras todavía mantiene viva la melodía de una mujer que escapó a la peor pesadilla. Que superó su peor castigo, inmerecido, por amor y tesón. Las lágrimas de los asistentes no son más que el reflejo de que María Antonia sigue siendo capaz de contagiar emociones. Como hizo en Tías hace unos treinta años, con apenas 20, al lado del hijo de Benigno, el mismo que toca el clarinete ahora a su lado.

La amistad sí ha sido eterna.

Comentarios  

#7 # Joan Costa 14-10-2017 17:11
Maria Antonia, ets una gran lluitadora, una gran persona i unn gran exxemple per tohtom.
Gràcies per ser com ets.
Gràcies per ser amiga meva.
Una fortisima abraçada.
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#6 Joan Costa 14-10-2017 16:34
Cada dia et vaig que té´ćóńét méś, vaig descubrin de que ets una gran lluitadora, una gran persona i un gran model per tohtom.
Gràcies per ser com ets
Gràcies Maria Antonia per ser amiga meva.
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#5 Joan Costa 14-10-2017 16:25
Cada dia que té´ćóńét méś, descubreixor, que ets una gran lluitadora,una gran persona i un gran exempleper tothomr.
Gràcies per ser com ets i gràcies per ser amiga meva.
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#4 Anna Pujol 12-10-2017 20:46
Maria Antònia moltes felicitats, ets un exemple de superació. Enhorabona!!!!and36
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#3 Anna Pujol 12-10-2017 20:13
Felicitats Maria Antònia, un exemple de superació.
Una abraçada.
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#2 Ma. Carme Iglesias C 12-10-2017 12:03
UUna forta abraçada per tu i per la família ets una dona forta i valenta i un exemple records
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#1 Ma. Carme Iglesias C 12-10-2017 12:00
Hola Ma. An Toni a has sigut una persona molt valenta i i asepcional tots t'estimem molt i et desitgem que puguis seguint ser feliç al costat dels que t'estimem una forta abraçada
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