Cuando donar el cuerpo a la ciencia provoca malos comentarios
María del Mar Legarza tenía claro que quería ceder su cuerpo a la investigación científica. Lo que no sabía es que todavía hay quienes se oponen a ello
Hace meses, un amigo de María del Mar Legarza falleció sin hacer constar la voluntad de donar su cuerpo a la ciencia. Esta tinerfeña, madre y autónoma, tenía claro desde los 15 años que también quería ser donante, y tras este suceso se dio un poco más de prisa. En diciembre se acercó al departamento de Anatomía de
El beneficio para estudiantes y profesionales de la medicina de practicar con órganos y tejidos reales es tan obvio que no existe debate sobre ello. En el ámbito del transporte,
"La inmensa mayoría tiene reparos", señala Legarza. "Hay quien tiene problemas con el entierro, porque si no hay cadáver, no le pueden llorar". Pero considera que la vergüenza y el sentimiento de intimidad también cuentan. Ella, que se confiesa atea, reconoce que esto influye en su actitud. "Pero que me llamen egoísta, cuando es todo lo contrario...".
Cerca de 5.300 personas se han apuntado en Canarias al registro de Manifestaciones Anticipadas de Voluntad, que recoge estas donaciones desde su puesta en marcha hace siete años, aunque la mayoría corresponden a los tres últimos.
Este incremento es general y algunos, como en la Universidad de Valencia, lo achacan a la crisis, ya que el coste de un sepelio supera los 2.000 euros. Para otros, está relacionado con las campañas de publicidad como la del carné de donante de cuerpo y el trabajo con centros de mayores, trabajadores sociales y consulados.
El catedrático de Anatomía de
Al contrario de lo que sucede con
"Este es el lugar donde la muerte se alegra de socorrer a la vida". Es la frase del cartel situado sobre la puerta de entrada al laboratorio de Anatomía de
En la sala de disección pueden verse, en algunas mesas, distintos órganos preparados para la siguiente clase. En un despacho adjunto se reconstruye una osamenta llegada del cementerio, y en un recipiente con líquido se conserva un útero con un bulto que resulta ser un cáncer.
"La muerte es todavía un tema tabú", comenta este prosector. Tanto que ha llegado a suceder que la familia de un donante se haya negado a ceder el cadáver. Porque es la familia, en última instancia, la que debe llamar a la funeraria, que traslada el cuerpo hasta el departamento de Anatomía.
Instituciones privadas como
Como todas las madres, María del Mar habla con su hija sobre lo que aprende en la universidad. Una de las cosas que ha aprendido es que el corazón es mucho más grande que el tamaño del puño, al contrario de lo que dice la cultura popular. "Mi hija tenía miedo de que, si muero pronto, me vea en una clase. Pero me han dicho que los cadáveres pasan primero por un tratamiento que lleva un proceso largo. Y nunca les destapan la cara".