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Dimisión y error en origen

 

La presidenta del Cabildo, Dolores Corujo, y el ya ex consejero delegado de los CACT, Juan Félix Eugenio, con trabajadores del Restaurante del Monumento al Campesino.

EDITORIAL 

Casi cinco meses después de ser nombrado en un polémico Consejo de Administración como consejero delegado y gerente del ente público, el pasado 20 de julio, Juan Félix Eugenio Rodríguez presenta su dimisión  aduciendo “motivos personales” entre los que alude al "fuerte e injusto acoso que ciertos medios de comunicación y algún partido político han hecho sobre mi persona, más allá de la normal crítica política".

La renuncia voluntaria o cese encubierto al frente de los CACT del que fuera concejal en Tías y consejero por el PSOE en el Cabildo, economista de formación, era lo más lógico en su situación. Nadie que conozca el caso en profundidad, entiende cómo Juan Félix aceptó un cargo del que sabía que se acabaría cayendo por mucho que quisieran nombrarlo sus amigos Carlos Espino y José Juan Cruz, quienes le defendieron ante la presidenta del Cabildo, Dolores Corujo, para su nombramiento de consejero delegado. Su aceptación fue un error en el origen que colocó en el centro del debate una situación económica de su pareja, con una fuerte deuda con los CACT, que el intentó ayudarla a esquivar, que le inhabilitaba para ser el CEO de esta entidad.

Juan Félix tiene toda la razón cuando apunta a “motivos personales” como causa de su cese de actividad en los CACT pero se desorienta voluntaria y tendenciosamente cuando persiste en creer que  ha sido el “fuerte e injusto acoso que ciertos medios de comunicación y algún partido político han hecho sobre mi persona, más allá de la normal crítica política" lo que ha dado en tierra con sus aspiraciones de reengancharse a la política del primer nivel y altamente remunerada de la isla, después de dimitir de concejal en la oposición del Ayuntamiento de Tías, en 2012, al perderse el gobierno municipal, después de 28 años de gobiernos ininterrumpidos del PSOE en el municipio. La culpa es solo suya, y de quienes le nombraron, todos sabedores del secreto a voces, engendrado en sus conciencias en el año 2007, cuando Carlos Espino afrontaba el reto de ser secretario general del PSOE de Lanzarote. Nadie, en su sano juicio y en una sociedad sana, aspira a liderar una empresa pública a la que su pareja le debe casi 600.000 euros, pago que no afronta desde hace más de seis años, y que busca, con un proceso al margen de los acreedores, liquidar la sociedad para liberarse de la deuda, que provoca un importante quebranto a las arcas públicas.

La presidente del Cabildo, la secretaria general del PSOE de Lanzarote, Dolores Corujo, animada por su hombre de confianza y jefe de gabinete de su Presidencia, Carlos Espino, y el secretario de Organización, José Juan Cruz Saavedra, que conocía el entuerto a la perfección y que aceptó nombrarle para aliviarse de la presión que le hacía su amigo por ocupar un cargo, ha intentado por pasiva y activa salvar el cuello político de Juan Félix, acudiendo a los plenos y a las ruedas de prensa sobre el tema con mensajes escritos, muy elaborados, pero poco ajustados a la verdadera realidad del caso. Tanto ella como sus apoyos, de socialistas y populares, esperaban que la denuncia se diluyera como un azucarillo a medida que pasara el tiempo y surgieran otros casos de amplia confrontación partidaria, como han sido la retirada de los jinetes del Apocalipsis y la presencia exagerada de la FCM en las decisiones del Cabildo. Pero no fue así. Los medios de comunicación y la Oposición del Cabildo, CC y Lanzarote en Pie Sí Podemos Equo, se han mantenido firmes en exigir la caída del que es pareja de la copropietaria, administradora solidaria  y liquidadora de la sociedad Customer Travel S.L., que se creó en diciembre de 2006 y en julio del 2007, coincidiendo con la llegada al gobierno del Cabildo de su ya pareja y de Carlos Espino, consejero de los CACT, inicia un periplo de créditos para la adquisición de entrada que va dejando sin pagar hasta acumular, con intereses de demora, una cifra cercana a los 600.000 euros en la actualidad.

La dimisión de Juan Félix Eugenio se produce a cuatro días del pleno del viernes, al que CC había presentado ya la pregunta de si se habían dirigido al Juzgado Mercantil de Las Palmas, donde se tramitó la liquidación de Customer Travel S.L. para solicitar el expediente completo y corroborar si realmente la contabilidad facilitada fue la original y si en ella se encontraban todas las deudas de la empresa. Con esta petición, aprobada en un pleno del Cabildo anterior solicitada por toda la oposición, el tema podría entrar en su peor fase para Juan Félix y su pareja, Carolina Batista, porque, en caso de encontrarse agujeros inexplicados o inexplicables en la documentación judicial se obligaría al consejero delegado a instar, a través de querella criminal, la hipotética y presunta responsabilidad contraída por la deuda no satisfecha. Sería poner a Juan Félix frente a frente con Carolina Batista, con el juzgado por medio y solicitando una responsabilidad penal que no va bien tratándose de una pareja, de muchos años de convivencia familiar. Esa es la imagen que tanto Juan Félix como sus valedores del PSOE no fueron capaz de ver antes de exponerlo de la manera que han hecho innecesariamente.

 Desde el principio, el ex consejero de Ciudadanos en el Cabildo, Benjamín Perdomo, estaba preparado y dispuesto para saltar al terreno de juego con la camiseta del PSOE sin estrenar. Es verdad que la intención de Espino fue, inicialmente, poner a Eva de Anta al frente, pero el PP no pasó por ahí. Y esa situación favoreció a Juan Félix, que ya no encontró resistencia por parte del PP, que no podía, o por lo menos eso creía, actuar de censor de los asesores y cargos nombrados por el PSOE. Mucho más si después ellos no le iban a permitir que se inmiscuyeran en los suyos. Agotadas las dos balas más próximas a Espino, se apuesta por Benjamín, que estudió Publicidad y Relaciones Públicas, y trabó una buena amistad con Espino, entre tertulias radiofónicas y preparación de mociones de censura fallidas en el pasado mandato.

Se cierra el capítulo de Juan Félix en los CACT pero lo que pase con la deuda de Customer Travel es todo un misterio. Ahora, con su salida, volverá a ser una deuda de un cliente más, que el consejero delegado nuevo tendrá que seguir, sabiendo, además, que su presencia en el cargo se debe, indudablemente, a su existencia.