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Carta de  despedida de Jesús Casanova, entrenador de balonmano

 

Llegó la hora.

Llevaba tiempo pensándolo, pero este fin de semana y después de hablarlo con mi esposa e hijos, he decidido que era el momento de colgar la pizarra definitivamente y dejar de ser entrenador, al menos en equipos de categoría nacional.

Echo la vista atrás y veo que he dedicado treinta y nueve años a miles de entrenamientos, aviones, coches, guaguas, hoteles, partidos, más coches, más aviones, alegrías, tristezas, éxitos, decepciones, etc, etc.

Pero es eso precisamente lo que me hace sentir un deportista afortunado, ¡muy afortunado!. He podido hacer lo que me gusta, lo que me apasiona y al máximo nivel posible en este país como jugador y sobre todo, como entrenador.

Mis allegados saben lo agradecido que estoy al deporte, sobre todo a este maravilloso deporte del balonmano, por haberme reconducido en la vida cuando iba por mal camino. Y he llegado a la conclusión de que esa deuda ya la he pagado.

Tengo que agradecer, entre otros clubs, al C. D. Torrelavega, Club Balonmano Tahíche, Vifirehati, Ciudad de las Palmas, Juventud de Las Palmas, San José Obrero, Puerto del Carmen, Zonzamas, todos ellos en categoría nacional, la confianza depositada en mi persona.

Hago un agradecimiento muy especial a mi compañera de viaje, por permitirme, apoyarme y animarme a continuar con esta afición y por ser la persona que más me ha acompañado y consolado en los malos momentos, sin un ápice de reproche por dejarla sola tantos fines de semana cuidando de nuestros hijos. Siempre te estaré agradecido Reyes Cabrera.

Y a mis hijos Nayara y Óscar, quiero decirles que soy consciente de que les he robado mucho tiempo y que a partir de ahora espero compensarlos con los momentos vitales que en muchas ocasiones no he compartido con ellos. Pese a mi amor por el balonmano, siempre he tenido presente que lo más importante de mi vida son ellos, mi familia.

A mi otra familia, la del balonmano, GRACIAS, por sentirme siempre querido y respetado por la mayoría y decirles que, aunque un poco más alejado y desde la humildad que siempre he querido tener, estaré con ustedes para lo que necesiten.

Gracias, gracias, gracias.

 

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