PUBLICIDAD

¿Qué te pasó con Oswaldo?

 

Algo hemos hecho mal los periodistas y los medios de comunicación locales para que la gente no entienda que critiquemos el poder establecido. Se acepta con normalidad absoluta que prensa y políticos vayan cogidos de la mano. Ni sorprende ni molesta. En cambio, cuando se quiere mantener una línea de crítica ajustada a la realidad, se vive con nerviosismo por parte de amigos y enemigos. Aunque se haga sin irse a una cueva ni desde el aislamiento. Sino con la mayor normalidad. Tengo a bien denunciar hechos y criticar actuaciones y, al mismo tiempo, merodear los mismos espacios en los que estaba cuando no conocía los hechos o desconocía las actitudes. No solo eso, sino que los políticos criticados o denunciados reciben, a primera hora de la mañana, en sus móviles, el artículo, reportaje o comentario que les hago llegar desde mi propio periódico. Hasta el punto es así que algunos políticos, que llevan recibiendo miles de artículos desde hace años por ese sistema de líneas de difusión de redes, me llegaran a reprochar que “no solo me criticas sino que encima tienes la poca vergüenza de mandármelo a mi móvil”. Es el típico político que, si ese día no se lo mandas, te criticaría por la cobardía de no atreverte a mandárselo a él. La cosa esta no es nada sencilla. Pero son muchos años, casi 8 lustros, luchando en este terrero de letras, datos y comunicación como para sorprenderme ahora del perfil de los personajes.

 

Aclaro, para que los que estén preocupados por ello, que Oswaldo ni me debe un euro ni ha incumplido ninguna promesa que me afectara a mí personalmente. Mucho menos, Gladys Acuña. Ni un euro; en ese sentido, ni ellos ni yo tenemos ninguna duda, ni querella ni querencia. Pero ellos me conocen bien a mí y yo les conozco muy bien a los dos, por separado y juntos. A “uno más una” y a ambos. Y cada día que pasa dedico un ratito a conocer mejor a la gente que me rodea, y tengo cierta facilidad para ello. No sé si es una deformación profesional, pero almacenar los datos de forma intuitiva se me da bien. Los considere de interés o no en ese momento, es una de mis fortalezas. Y eso ayuda  a que, en cualquier momento, cuando llega el instante de soltar lo almacenado, el tirachinas se transforma en un misil de enorme precisión. Da igual quién sea, o la relación que hayamos tenido. La única prioridad es contar lo que entiendo que es la verdad, ordenando datos con la mejor literatura que sea capaz de desarrollar. Hay una cosa sagrada para mí, y lo sabe Gladys y lo sabe Oswaldo: el absoluto respeto a la integridad del que me lee y se cree lo que yo escribo. Desde que empecé, a mediados de los ochenta, a escribir y publicar, tuve claro esa premisa. Reforzada por gente que tenía una absoluta ascendencia sobre mí. Y sigo haciéndolo con total entusiasmo y convicción.

He dicho que conozco a Oswaldo. Y aun así creí que el cambio en el Cabildo era necesario, ante la apatía e incapacidad del gobierno socialista presidido por Dolores Corujo de ejecutar un plan de actuaciones que frenara el deterioro de la isla, sus servicios y proyecciones, y revertiera esa situación. No se puede dejar un gobierno malo. Hay que quitarlo. Un gobierno malo que renueva será peor. No verá necesidad de mejorar para perpetuarse. Y esa es la definición más exacta del fracaso democrático. Fuera solo estaba Oswaldo, con opciones. Y ganó apenas por una diferencia de 69 votos.

Ahora, si queremos que la isla evolucione, no podemos perder el tiempo exigiéndoles las cuentas a los que han pasado a la oposición. Toca exigirles a los que están. Y no tenemos toda la vida para que nos arreglen el problema del agua, las energías limpias, un desarrollo sostenible, mejores servicios, incluido el del transporte público, que es esencial. Todo está por hacer. Lo saben ellos, lo sé yo y lo saben todos ustedes. Pero sé que el único objetivo cierto de Oswaldo, y por extensión de Gladys, que ha salido de estas elecciones especialmente tocada, a pesar de no presentarse por estar inhabilitada, es el de seguir en el machito. Seguir de presidente, seguir con grandes sueldos y enorme protagonismo. No tiene ni idea de política. En cambio, se ha hecho un experto en la propia mercadotecnia. No piensa sino en estar en todas las redes, en todas las fotos, en los medios de comunicación, en cualquier reunión y vender en cada nota de prensa que “ya ha cumplido” cuando no se ha hecho nada todavía. Si es por él, no hará nada. Y sí así gana las elecciones, con muchas fotos y muchos palmeros, no hará otra cosa. Y no nos lo podemos permitir.

La única manera de que haga algo, de que no perdamos cuatro años más, es denunciarle diariamente las tonterías en las que pierde el tiempo. Dejarle claro que o hace lo que tiene que hacer un presidente, o dejará de serlo. Y en esa batalla estoy yo. Y si Oswaldo, con o sin Gladys, hace eso, yo seré el primero en votarle dentro de cuatro años. Pero si no lo hace, seguiré siendo el primero el botarle todos los días. Critiqué a Pedro, critiqué a Dolores y a todos los anteriores presidentes. Y, por supuesto, criticaré a Oswaldo siempre que le vea creyendo que nos podrá engañar a todos con sus artificios de mercadotecnia. Por ahí no paso. Ya estoy demasiado mayor para no saber que las soluciones de esta isla pasan por la solución colectiva y no la personal. Sé que muchos no piensan así, por eso espero que me permitan “equivocarme” a mi manera. Como siempre.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar