Sálvese quien pueda

Oleadas de bombardeos y masacres en directo llenan nuestras pantallas. Los agresores intentan esconder sus muertos y los ajenos cuentan y exhiben como trofeos de guerra. Como si no fuera suficiente la barbarie, tenemos que tragarnos el vídeo de Trump, en su flamante despacho y con carita de compungido, rodeado de pastores evangélicos, todos con ojitos cerrados, en un show esperpéntico de devoción. Dirá el míster y sus mercaderes religiosos que el que peca y reza empata.
- Escrito por Alex Salebe Rodríguez









