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LA AGRICULTURA CAMPESINA DE LANZAROTE, PATRIMONIO MUNDIAL AGRARIO (SIPAM)

Las cosas que se hacen bien no solo no hay que ocultarlas sino que hay que exponerlas con orgullo. Y el Cabildo, con sus técnicos a la cabeza, llevan años trabajando seriamente para que la singularidad de la agricultura lanzaroteña, heroica toda porque es una lucha permanente contra la carencia de agua y la adversidad, sea reconocida por la FAO como Patrimonio Mundial Agrario (SIPAM). La FAO es la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se constituyó en 1945 y cuenta actualmente con 191 miembros.

La pasada semana tuvieron los lanzaroteños la evaluación por parte de expertos de la FAO. Se llega a esta evaluación después de 5 años de arduo y callado trabajo, sin politiqueos ni controversias sanguinas, armando una candidatura realista, con todo lo que aporta y conlleva nuestra agricultura, desde plantar papas riquísimas en la Montaña de las Peñas Chache o en los Valles o en ahondar la arena volcánica para que afloren manjares de malvasía, por citar solo dos ejemplos.

Todo apunta a que la evaluación salió muy bien y que los sabios de la FAO se han ido tan contentos como contentos han quedado los técnicos del Cabildo.  Más pronto que tarde sonará el resultado. Y será un aprobado con nota. Y la agricultura lanzaroteña tendrá un merecido reconocimiento internacional que se consigue por lo que es la agricultura aquí de sacrificada y buena pero también por la forma en la que se ha trabajado. Un ejemplo a imitar en una isla donde se pierden muchas oportunidades por primar los partidismos, banderías y saboreas.

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