La tabla de los productos locales
Todos, en todos lados, sabemos que todos los políticos se adueñan, a la primera, de los mensajes vanguardistas pero que son los últimos en abandonar su propios hábitos de toda la vida de mercaderes del voto y malas ideas. Desde que surge cualquier cosa que ellos entienden que entusiasma al populacho (versión del trato que le dan), lo meten en su argumentario hasta que aparezca la próxima novedad. En muchas ocasiones, cambian de argumentario cinco o seis veces sin haber hecho nada concreto de ninguno. El político actúa bajo el convencimiento de que las palabras, si se le eligen las adecuadas en cada momento, por sí mismas, tranquilizan a las fieras. También parece que saben, en cambio, que el trabajo cansa hasta las bestias. Así juegan con esas dos premisas hasta que, sin darse cuenta, se caen del caballo del poder sin saber exactamente la causa porque ellos realmente no han hecho nada y han dicho todo lo que han podido y más.
- Escrito por MANUEL GARCÍA DÉNIZ






