
En cada proceso electoral, cientos de personas se involucran en un proyecto político y aparecen en las listas de partidos, agrupaciones de electores o coaliciones. No todos lo hacen con el afán de estar en las administraciones. No todos lo hacen por un interés egoísta. No todos consiguen sus objetivos. Pero también los hay que se ven desbordados en sus expectativas. Personas que se encuentran de un día para otro con unas responsabilidades públicas que ni tan siquiera querían. Por el hecho de que salieran elegidos más concejales o consejeros de los previstos, acabaron con sus huesos en grupos de gobierno municipales o insulares. Y ya que estamos aquí, arre, burro.

Una bandera con una cruz en el suelo de una isla del archipiélago canario. El mapamundi de Angelino Dulcert lo dice claramente: cruz roja sobre fondo blanco. ¿Qué representa? El primer pensamiento se dirige a Génova porque los genoveses eran los expertos navegantes, los llamados sabedores de mar; además, la bandera genovesa tenía precisamente estos colores y este símbolo.

El año 2024 llega a su fin y deja atrás momentos de alegría, de reflexión y alguna que otra lágrima. En Lanzarote y La Graciosa hemos afrontado 366 días intensos en los que hemos aprendido y mejorado.

Los que me conocen, saben perfectamente que soy un adicto a la lucha canaria. Los que me conocen mejor, saben que me he pegado casi mi vida entera viendo luchadas, estudiando su historia y divulgando sus esencias. Quien ha estado a mi lado en estos casi sesenta años de vida, entiende que disfruto y sufro a partes iguales cada vez que voy a un terrero. Por un lado, me encanta la escenografía de nuestro deporte vernáculo: esos 24 hombres alineados, la mitad con una vestimenta de un color y la otra mitad de otro, todos dispuestos a levantar al contrario caído, a mostrarse respeto y recoger los premios del público en forma de monedas. Me gustaba todo en mis años iniciáticos, en la década de los setenta del siglo pasado; me gustaba más en la década de los ochenta, con la entrega de sus puntales, el pundonor de todos, los terreros que aparecían y que se llenaban semana tras semana. Empecé a encontrar defectos en los noventa, me disgustaban sobremanera en los primeros años de este siglo y me reconcilié en este último lustro.

Con ciertos amigos, yo no sé para qué quiere uno a los enemigos. A uno de ellos, quizás el más listo de todos y el que me pone en más apuros, no se le ocurre otra cosa que, después de felicitarme por el artículo “Mi equipo ideal”, donde elijo a los luchadores que yo considero más destacados para configurar un equipo de lucha canaria en Lanzarote, retarme a hacer mi equipo ideal para gobernar el Cabildo de Lanzarote. Me dice que siga las mismas pautas que para el equipo de lucha, que me base solo en políticos que estén en activo y de acuerdo con lo que considero que son sus habilidades y el rendimiento de este año 2024.

Lanzarote no es solo nuestra casa; es un paraíso único que nos conecta con nuestras raíces y nos proyecta hacia el futuro. Somos habitantes de una isla privilegiada en la que es vital protegerla cada día, con pequeños gestos, porque cuidar de Lanzarote no es una opción, es una responsabilidad ineludible.

En el debate político contemporáneo, el término "nacionalismo" ha sido frecuentemente asociado con divisiones, conflictos y posturas excluyentes. Sin embargo, propongo una redefinición de esta ideología, adaptada a las demandas de un mundo interconectado y en constante cambio.

“Solo somos números”, repite la calle en diversidad de contextos para manifestar gráficamente el papel residual que la sociedad otorga al ser humano, pero mucho peor que la vida se esté convirtiendo en un derecho potestativo que margina a una inmensa minoría.

Dejamos atrás un año 2024 con más sombras que luces. Marcado, entre otros asuntos, por el mantenimiento en el mundo de distintos conflictos bélicos que causan la muerte de decenas de miles de víctimas inocentes, la creciente crispación política en el Estado español, la expansión de manipuladores bulos, el avance global de la ultraderecha y el drama humano de las víctimas de la inmigración. Y, en el lado positivo, por los buenos datos económicos y el aumento del empleo, por el resurgir de la preocupación y sensibilidad ciudadana con el territorio, el medio ambiente y el modelo de desarrollo, expresada en las masivas movilizaciones celebradas el 20 de Abril, así como por la solidaridad de nuestro pueblo con los migrantes que llegan a las Islas.

Se nos va. Se me va. No ha sido un mal año. Ningún año es malo, ni bueno, por sí mismo. Pero los que nos movemos en escenarios variopintos, mientras trascurren con tantas noches como días, tenemos una oportunidad para fechar nuestros recuerdos y correrías. Del 2024, a nivel personal, más que quedarme con algo me alegro de que pueda fechar aquí el haber abandonado lastre innecesario.