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San Bartolomé y el PSOE deben conciliarse

Angel Víctor Torres y Dolores Corujo.

El pasado siete de octubre de 2017, la Ejecutiva Regional del PSOE, con su nuevo secretario general, Angel Victor Torres, al frente, eligió como portavoz en el Parlamento de Canarias a la secretaria insular del partido en Lanzarote, parlamentaria y alcaldesa de San Bartolomé, María Dolores Corujo Berriel. Se le dejó claro a la elegida en esa misma reunión que tendría que renunciar a la Alcaldía de San Bartolomé porque eran dos cargos incompatibles. El propio Angel Víctor, en declaraciones en Lanzarote, dejó igualmente claro que la renuncia de la alcaldesa tenía que ser de forma inmediata porque eran dos cargos incompatibles y que entendía que el desempeño de las funciones de portavoz eran tan exigentes que no podía cubrir ambos puestos sin desatender alguno. A pesar de todo ello, el día 8 de enero de 2018, hoy, tres meses después, no sólo Dolores Corujo compatibiliza los dos cargos sino que no hay fecha conocida para que eso deje de ser así.

Dolores Corujo dijo desde el principio que sería un abandono de la Alcaldía de forma escalonada, que el paso a la misma de Alexis Tejera, el segundo en la candidatura del PSOE al Ayuntamiento, tardaría unos días, pero que se llevaría a cabo. Los días se han convertido en meses, se ha cerrado el periodo electoral interno, que se priorizó, y sigue sin producirse el relevo. Ahora, se apunta como causa la ruptura del pacto con Coalición Canaria, y que la renuncia de la alcaldesa y la falta de apoyos en el ayuntamiento de ese partido y la indefinición de los otros puede hacer que si se convoca el pleno de elección de alcalde, el PSOE pierda la Alcaldía.

Sin entrar a valorar los riesgos y peligros que han sobrevenido con la estrategia del PSOE de salir de grupo de gobierno del Cabildo e intentar una fallida moción de censura a Pedro San Ginés, no se sostiene la posición de claro incumplimiento de la palabra y de los propios estatutos del partido. Si Dolores no está dispuesta a abandonar la Alcaldía, por esos riesgos, debería abandonar la Portavocía. En ello, no sólo está en juego la credibilidad de Dolores, cuestionada en sus prImeras actuaciones en el Parlamento por sus compañeros, sino también la del propio secretario general de Canarias, Angel Víctor Torres. No tiene demasiado sentido establecer una norma para después incumplirla a la primera de cambio. Salvo que se quiera dejar claro, desde el minuto uno, que el PSOE que él lidera no tiene el más mínimo propósito de ser coherente con lo que predica. Por el momento, esa es la imagen que está dando. Y es una pena. San Bartolomé, el PSC-PSOE y sus directrices se merecen un respeto.

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