
El Debate del Estado de la Nacionalidad 2026, desarrollado en el Parlamento esta semana, mostró a un presidente Clavijo muy complaciente con la realidad del Archipiélago, pese a los preocupantes parámetros sociales, y nada autocrítico con la gestión que desde hace casi tres años lleva a cabo su Gobierno. Desde la dependencia al acceso a la vivienda, desde la educación a la sanidad, desde el empleo al cuidado del territorio y del medioambiente todo, según el Gobierno, marcha perfectamente. El autobombo propagandístico es una de sus señas de identidad. Y si hay algún aspecto fallido, algún problema, alguna carencia, se responsabiliza de ella al Estado o a la Unión Europea: o incluso, ya puestos, a la oposición. Lo que no cuadra con la mala ejecución presupuestaria, la significativa perdida de recursos europeos, la fiscalidad regresiva, las ineficientes políticas de vivienda o el maltrato al sector primario. Todos ellos made in Canarias bajo la marca CC-PP.