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¡Te quiero, Loly!

Con las cosas por los aires (VI)

Coincidí ayer con la secretaria general insular del PSOE de Lanzarote, candidata a repetir en ese puesto orgánico en las Primarias del próximo 22 de octubre,  todavía alcaldesa de San Bartolomé y ya portavoz del PSOE en el Parlamento de Canarias, además de miembro del Comité Federal de partido, de la Ejecutiva Regional y presidenta de no sé cuántas comisiones parlamentarias. Aunque parezca, a primera vista, que coincidí con medio partido socialista después de semejante relación de cargos y cargas orgánicas e institucionales sólo estuve con María Dolores Corujo, vamos, con Loly la de San Bartolomé . En realidad, sólo nos saludamos al coincidir en Lancelot TV, adónde fue ella acompañando a su secretario general regional, Angel Víctor Torres, y yo a hablar un rato en el Café de Periodistas.

 

Loly, tan efusiva como siempre, me dio dos besos, se echó una carcajada de las suyas y disparó a discreción: "Manolo, Manolo, cómo te estás pasando, te has puesto del todo con mis opositores. Chacho, para un rato!¡Qué poco me quieres!"

Me eché a reír. No hay nada que me guste más que un reproche que considero tan injusto como bien expresado. Sin faltar, sin acritud, sonriendo, con palabras, sin frases, mirándote a los ojos y sabiendo que estaba en zona minada. Cualquier movimiento, gesto, palabra mal puesta, puede hacer estallar todo cuando uno se dirige a otro a echarle un reproche. A llevarle la contraria, a cuestionar su neutralidad desde la más absoluta posición de parte. Reconocida, además, como corresponde a una persona/ mujer inteligente, interesante, ambiciosa, llena de razones y actitudes/aptitudes para prosperar y escalar. Pero también con la certeza de que se corren riesgos, de que hay minas y resbalones.

Cualquier pica, cualquier cuerda que se rompa, cambio del tiempo o desfallecimiento propio/impropio puede reducir al mejor escalador a una esquela mortuoria. Loy es una persona o mujer excepcional, con unas capacidades, talento y actitud poco frecuentes en esta isla y por extensión en este archipiélago. No voy a decir que no le han regalado nada ( Es que Marcial Martín cree que a ella le hizo el único regalo que ha hecho en su vida de hormiguita y zorro político), pero sí que ha sabido conservar y mejorar lo heredado. Todo eso es cierto y soy capaz de escribirlo. Pero es que voy más lejos, mucho más lejos. En una noche oscura y de tormentas ( por poner un escenario lo más parecido posible al PSOE de Lanzarote actual), me encuentro con María Dolores, Loly la de San Bartolomé,  y con Marcos Hernández, Marquitos el de Tinajo,  y me quedo con aquella toda la vida. Las cosas como son. Y ya puestos a tener enemigos y reproches, prefiero tener dos que es un par, a uno que es un non (que eso suena hasta a catalán).

María Dolores Corujo Berriel, psicologa, afiliada al partido socialista en el año 2000, alcaldesa de San Bartolomé desde 27 de julio de 2011, secretaria insular del PSOE desde el 2012, y parlamentaria desde el 2015, ha sido una sorpresa hasta para sí misma. Invisible en la lista de Marcial Martín en su primer mandato, llegó al segundo puesto de la lista, desde el que optó a la Alcaldía con la renuncia de aquel, porque Marcial no quería de alcalde al muñidor Andrés Stinga ni en sueños. Exactamente lo mismo que hizo María Dolores con Rocío, para colocar Alexis Tejera, politólogo, en segundo lugar para que la sustituyera si se daba el caso. Y se dio. Stinga y Rocío, que son listos como el hambre, vienen ambos de la loca academia del taxi de San Bartolomé y han sabido ganarse la vida. Pero, bajémonos del taxi y sigamos con nuestra querida alcaldesa,  parlamentaria, portavoz, secretaria general y aspirante.

Loly, dígo, ha vivido rápido/ rápido su experiencia política. Apenas un año después de que Marcial Martín viera como sus descomposiciones estomacales y sus riesgos de bolsillo le ahogaran  su carrera política y la dejara de alcaldesa, llegó a secretaría insular. Había que darle una respuesta al desastre en el que Espino y Fajardo habían metido al partido y estos pensaron que poner por primera vez a una secretaria insular, a una mujer donde había habido tantos hombres, mediocres, la mayoría, podría ser un cambio.  Y llegó a la secretaría general, con todo el pesebre lleno de alabanzas y todos los apóstoles, incluido, Judas, a su alrededor . Era una mujer que parecía feliz con su alcaldía y su secretaria. Además, era encantadora, arrolladora en su discurso, con maneras de improvisación, con sentimiento, y buscadora de la empatía, como psicóloga que es. Se acerca a los demás con decisión, transmite contacto cercano y se encariña voluptuosamente. Es una conquistadora nata, y ha ganado semejante destreza social que no se corta ni en los peores terrenos, ya sean llenos de enemigos o de pelotas insoportables.

Y ahí, en es ese exceso de confianza, es donde lo que era navegar como los dioses se puede convertir en zozobra. Borracha de entusiasmo, ha caído entregada a quienes intentó evitar. Todo porque necesita que le llenen sus garrafas de discurso con el que ella poder disparar, escalar, trabajar, disfrutar del cuerpo a cuerpo, ya sea en  parlamento, en el partido, en la calle o en la tv. Me da la sensación, y ese es mi miedo, que se haya pasado de rosca y que la intensidad de la búsqueda le haya hecho perder al mismo tiempo las formas y el objetivo. Sinceramente, yo ya no sé qué tipo de partido o sociedad quiere la Loly. Sé que quiere subir, que quiere lucirse y que quiere llegar hasta dónde pueda  con sus innegables fuerzas, coraje, determinación, capacidad y talento.

Pero no sé cómo eso todo nos va a venir a los mortales ciudadanos que le pagamos su sueldo y le dejamos nuestras instituciones. ¿Loly quiere el modelo de Susana o quiere el de Angel Víctor Torres, que es el de Pedro Sánchez? ¿Loly quiere un partido democrático, ágil, participativo, abierto, combativo o quiere una manada de pasivos que le den su voto sin pedir más explicaciones que el enchufito, la subvención, la ayuda familiar o cosas por el estilo? ¿Quiere un partido transparente o un partido muñido por Espino desde sus escondites? ¿Quiere ser una líder moderna con capacidad de resolver los problemas y motivar a los ciudadanos o se conforma con ser quien se pone delante de cualquier movimiento por el simple hecho de ser la primera de la clase? Son esas dudas las que me surgen después de sus 5 años de secretaría general .

Por lo demás, no hay duda. Es un talentazo glorioso que se pelea consigo misma para desear siempre estar en el próximo escalón, en el otro, en el más alto. El problema, Loly, es que mi amor es sincero. Desde mis convencimiento absoluto en la Socialdemocracia, desde pequeñito, me matan más los que se apuntan a esas ideas y después las traicionan con cuentos chinos, cuentas suizas o cargos múltiples. Eso no lo voy a defender nunca. Prefiero uno de derechas recalcitrante, que uno de derechas metido en el cascarón de izquierda. Prefiero la verdad por dura que sea que la mentira edulcorada con los colores que uno siente.  Es amor, Loly. Amor sincero y duro.  Como corresponde a cualquier amor que quiera ser duradero, que no vaya por el interés inmediato del dinero o el enchufe, que se mueve en el marco de las exigencias mutuas y los límites propios.

Quien mucho te quiere te hará llorar. Pero quien sólo te dice que te quiere para medrar a tu lado te llevará irremediablemente al fracaso.

Como persona,  me pareces un encanto. Como política, tienes un montón de oportunidades para serlo. Talento y caminos abiertos. Irás eligiendo, sin darte cuenta muchas veces, pero dependiendo de esas elecciones, tendrás un pueblo que te recordará o un simple medallero con tus conquistas y un bolsillo más abultado, el mismo que llevó a Judas a alejarse del cielo para acercarse a Roma. Y, al final, ni lo uno ni lo otro.

Loly, en serio, te quiero.

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