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Afiliados, "uníos"

A estas alturas de la política/película yo ya no sé si los afiliados del PSOE son socialistas, obreros, españoles, trabajadores y proletariados o simplemente son una mayoría de sufridos ciudadanos al servicio de los otros pocos que, además de afiliados como ellos, son cargos orgánicos y públicos.

No lo sé, repito. pero sí tengo mi impresión del tema. Y hasta mi opinión. Y temo mucho que la cosa se agrave con la celebración de las asambleas para la elección de los comités locales. Hablo, obviamente, del PSOE de Lanzarote y de sus seis agrupaciones locales, a la de Yaiza se le está esperando desde principios de siglo pero nunca llega. Pero eso es lo que menos le importa a los dirigentes insulares del partido. Ellos están más por la labor de cargárselas todas que por tener un quebradero de cabeza más. Porque así, hablando claro, ven los Loli, los Espino, los Pepe Juan y compañía las agrupaciones locales. Dicen, con temor, que en esos antros, que ya no son ni sedes porque ellos no les dejan un duro ( ellos ya son mayores para usar expresiones europeas) para que puedan tener un local digno, se suelen reunir socialistas que se creen eso de la socialdemocracia, el reparto de la riqueza, una persona, un cargo y otras cosas que ellos ya han superado hace mucho tiempo.

 Les gusta tan poco el proceso ese de reunir a los afiliados y elegir comités que han apostado por quitárselo de arriba cuanto antes. Así, aunque tenían de plazo hasta el 31 de enero, para que las asambleas de las agrupaciones locales eligieran a sus secretarios y comités locales, lo han acortado 40 días (con sus respectivas noches, que es cuando los socialistas conspiran) y el 21 de de diciembre es el último día para celebrar las asambleas para ese fin. Lo han hecho sin consultar a las agrupaciones ni a los comités. Ni tan siquiera a los secretarios locales. Les quieren dejan claro desde ya que ellos no pintan nada. Que aquí se hace lo que la Ejecutiva dice y punto. Bueno, cuando Espino se los aconseja, claro. Y en una reunión extraordinaria de la Ejecutiva ya se ha puesto el calendario.

Así que hay que darse prisa en buscar secretarios y acompañantes. La Ejecutiva deja claro que los quiere de su cuerda, entre los mismos que fueron al congreso a escenificar la fórmula búlgara y que los críticos se vayan si quieren a otro partido o a la plaza del pueblo. Pero en la Casa del Pueblo no quieren socialistas que quieran decidir, que quieran pensar y discutir las cosas. Aquí ellos sólo necesitan pega carteles, ocupa sillas en los mítines y votos, muchos votos. Lo demás sobra. Que para discutir ya tienen al resto de los partidos y a los periodistas que están empeñados en decirles la verdad. ¡Vaya con estos. Toda la vida calladitos y ahora quieren decirles que tienen que hacer lo que prometen, que tienen que actuar como socialistas y pensar un poco más en la gente que en ellos, en los pobres que en su bolsillo! ¡Qué disparate!

Están tan desconfiados que están dispuestos a sacar a los viejos socialistas de los geriátricos antes que permitir que los jóvenes no edulcorados por el roce de los de ellos alcancen secretarías y ejecutivas. No quieren ni verlos, que esos quieren hacer política y no negocio. Están tan convencidos que quieren poner al frente de las agrupaciones a viejos solidarios con Cuba que llevaban las maletas llenas para allá de ropa femenina y volvían para acá con más dinero en sus cuentas de dietas de viaje que lo que le donaban a los cubanos. De gente que confundió lo público con su terrenito y que traicionaba a los compañeros de toda la vida en las batallas internas en beneficio de ellos y de empresas familiares. Si eso es lo que traen, malo. Será difícil resucitar el partido con quienes han dejado tantas huellas de antisocialismo en etapas pretéritas.

Sería lastimoso que en lugar de llegar a los ayuntamientos sus primeras visitas fueran a las fiscalías, que ha sustituido en este mundo tan ateo a los curas y sus confesionarios.

No quieren ver sus equivocaciones. Ni su trayectoria. Lo basan todo en sus ambiciones. Se ciegan de tal manera que sólo abren los ojos cuando ya se han llevado el tortazo. y ya verán durante este mes quiénes son y qué tienen. Lo que han hecho por los demás será más difícil de encontrar. Pero lo de ellos, lo que eran y en lo que se convirtieron sí se aprecia. Sobre todo si se les conoce desde pequeñitos y se sabe que traían en las alforjas y que llevan ahora.

Si le quitan a los afiliados la oportunidad de elegir libremente a los comités locales de sus agrupaciones, el espacio en el que ellos transitan, opinan y deciden, se acabó el partido. Si no dejan que el afiliado se sienta el motor de la organización, que disfrute del paseo de ida y vuelta a la sede, pensando sus propuestas y celebrando sus discusiones, respectivamente, acabarán con él. Salvo que sea uno de los que tiene paga garantizada por parte del partido. De forma directa o por encargo familiar. Pero, aún así, su trascendencia social será ninguna. Un afiliado menospreciado, que no se escuche ni se mime, cuando llega al bar y ve que están criticando a su partido, se pide una cerveza y se suma a ellos. ¡Qué otra cosa puede hacer si quiere hablar con alguien!

También les queda otra opción, la que me daba un socialista viejo y bien enchufado: ¡Los que quieran opinar y cambiar la sociedad que vayan a Podemos! Me da que más de uno ya lo ha hecho pero, en casos como el de Tías, la situación es tan grave, que ya algunos se han ido hasta a Nueva Canarias, donde Mame Fernández les da más protagonismo metiendo en el Consejo Político o Tagoror a todos sus afiliados, que ya son casi tantos como los que le van quedando al PSOE, sin contar la ineludible espantada que habrá pronto.

 Si en Tías, por ejemplo, se apuesta por resucitar a muertos vivientes, apuesto a que la representación municipal del PSOE será inferior a la actual, parecida o menor, incluso, a la de Nueva Canarias. Al igual que les adelanto que habrá dimisión a los pocos meses, si no hay cargo público para alguno de los que están como locos por pegarse un tiro en el pie por  no ser capaces de abrir los ojos. El golpe viene seguro. ¡Zas!

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