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Una nueva agresión a las mujeres

La violencia de género, aquella que ejercen los hombres -algunos hombres- contra las mujeres por el mero hecho de ser mujeres, es un terrible e intolerable atentado contra la libertad, dignidad y vida. Y poner en duda este axioma y su persistencia y crudeza es un insulto inaguantable a las mujeres y a sus hijos e hijas, así como a la sociedad, que está claramente en contra de esta vulneración de los derechos humanos.

El desdén y las bravatas de VOX sobre la violencia contra las mujeres, su interés en minimizarla y ridiculizarla y sus planteamientos sobre la derogación de la normativa existente para combatirla suponen, además de una descomunal irresponsabilidad, un ataque frontal a los derechos de las mujeres y un respaldo a los agresores, a quienes envía un ostensible mensaje de impunidad. Vergonzoso e inadmisible.

Se reconoce mundialmente la violencia contra las mujeres como una manifestación de desequilibrio histórico entre la mujer y el hombre que ha llevado a la dominación y a la discriminación de la mujer por el hombre, privando así a la mujer de su plena emancipación. Y las propuestas de VOX reflejan su interés por mantener la cultura del patriarcado, en la que los hombres son las únicas personas válidas y las mujeres, consideradas como una propiedad más, son relegadas a la invisibilidad y al confinamiento y sometidas al castigo.

Planteamientos que proyectan, asimismo, el temor a la lucha incansable de las mujeres, y de cada vez más hombres, que demandan justicia social y cambiar el conjunto de condiciones actuales que relegan, minusvaloran, atacan y discriminan a la mitad de la población.

La historia y la realidad son tozudas, y sobre ellas no se puede mentir, aunque se intenten adulterar con discursos falsos e imaginarios, al albur de intereses puramente personales o colectivos.

Y no hay lugar para los subterfugios. Quienes apoyan propuestas como las de VOX o quienes miran para otro lado y no las combaten están siendo cómplices de una nueva agresión contra las mujeres. A todas las personas integrantes de CC-PNC nos encontrarán enfrente porque nos importa y nos preocupa la desigualdad y la violencia hacia las mujeres y no vamos a permitir ni la más ínfima regresión de los derechos de las mujeres. No caben pasos hacia atrás. Nuestro compromiso es firme y tangible.

Como recoge nuestra Ley canaria, la violencia de género “debilita los pilares de nuestro sistema político y nuestra convivencia cotidiana”. Por ello, en CC seguiremos contribuyendo, por convicción, por lealtad a las mujeres y por justicia social, a la consecución efectiva de la igualdad entre mujeres y hombres, lo que llevará aparejada la erradicación de la violencia machista.

A lo largo de la historia, esta lucha ha estado sometida a numerosos desafíos y obstáculos, la mayoría de los cuales se han ido superando con la incansable lucha de las mujeres y con la cada vez mayor participación, implicación y colaboración de resto de la ciudadanía.

En los últimos años, tanto a nivel internacional como estatal y local, la sensibilización, el compromiso y la implicación de gobiernos, partidos políticos y sociedad civil, encabezada por el movimiento feminista, han propiciado un gran consenso y unidad contra la violencia de género que no tiene marcha atrás.

Las provocaciones de VOX son una nueva prueba a la que nos enfrentamos todas las personas que consideramos una meta irrenunciable la eliminación de toda manifestación de violencia contra las mujeres. Una nueva amenaza que lejos de atenazarnos nos sirve para recordar que los derechos no están afianzados y que la lucha contra la violencia machista es el camino imprescindible e ineludible para convertirnos en una sociedad mejor, más solidaria y más respetuosa con los derechos y libertades de todas las personas.

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