PUBLICIDAD

¿Y ahora qué hacer?: Seguir haciendo

Diez mil personas se pronunciaron por el cambio en 2015: 4.175 personas lo hicieron en las urnas de Arrecife, 1.734 en las de San Bartolomé, 1.584 en Teguise, 753 en Tías, 723 en Yaiza, 558 de Haría y 315 en Tinajo, sumando 9.842 votos que ahora son necesarios para posibilitar el cambio. A esta cifra agregamos las personas que optaron por la abstención y las jóvenes que ahora votan por primera vez.

Y para alcanzar mejoras necesitamos unirnos, juntarnos las personas que en las pasadas elecciones de 2015 votamos para cambiar los partidos que en ese entonces estaban -y siguen estando- en las administraciones, para poder centrarnos en las necesidades y también para truncar el modelo de desarrollo que nos aboca a la ruina social, ambiental, económica y política.

Necesitamos despedirnos de la corrupción y del saqueo, de la sucesión de ocurrencias de quienes administran lo público, para poder atender las verdaderas necesidades y el desarrollo realmente sostenible y responsable.

Para continuar identificando necesidades es necesario establecer espacios de encuentro que permitan identificar las carencias y formular soluciones teniendo en cuenta que como ciudadanas hemos de incorporar el análisis en cada propuesta.

Espacios de encuentro como los de antaño.

El poder de mi memoria alcanza al año 1978 cuando se suceden pronunciamientos, gestiones y concentraciones ciudadanas para evitar que se instale el vertedero de basura en la Caldera de Zonzamas.

En 1983 se crea la Coordinadora por la Defensa del Malpaís de La Corona para impedir que se edifique en el área de Caletón Blanco, en el municipio de Haría que estaba animado a iniciar su particular oferta turística.

Recuerdo cuando se constituyó la Asamblea de Estudiantes Conejeros en La Laguna, Tenerife, casi pareja a la Asamblea de Estudiantes Majoreros, para dar respuesta social a la barbarie que comenzaba en Lanzarote.

Se organizó la Plataforma por la defensa de las playas de Papagayo, que aplacó al expansionismo turístico durante la década de los 80 del pasado siglo, consiguiendo introducir Los Ajaches en la primera Ley de Espacios Naturales de Canarias.

A partir de 1985 fue Cesar Manrique y el Momento de Parar, que es la síntesis de su pensamiento y de la actuación inteligente de este artista contra el salvajismo que sucedía en el entorno de la playa de Los Pocillos, que se concreta en el documento de decrecimiento urbano turístico del PIOT de 1991. A ello le añado el frente opositor encabezado por El Guincho, que proporciona contenido social al pensamiento de Manrique.

Otro capítulo decisivo fue lo que se denominó mediáticamente la ‘intifada social’ contra la barbaridad urbanoturística del sur de la isla encabezada por el espacio de encuentro colectivo Foro Lanzarote, desde el año 1998-2003.

Y, finalmente, el movimiento social contra las prospecciones petrolíferas que se activa desde 2001 hasta finales del año 2014.

Las últimas paradas de este itinerario las detallan los movimientos por la defensa de la sanidad pública -activo desde finales de los años 80-, el de las coordinadoras por la vivienda pública, el de las Kellys -revolucionarias contra la precarización laboral en la actividad turística-, la sensibilidad Animalista y el movimiento local y universal de las mujeres, de todas ellas.

Esta gente viva, activa y valiente hace de La Graciosa y Lanzarote una extraordinaria sociedad que clama el cambio político, que se satisfagan las insuficiencias y se inicie la transición sostenible y responsable.

Y ahora la gente me pregunta qué hacer. Cuál es el reto.

El ansia de cambio es universal ya que no vive cautivo bajo las siglas de un partido político, ni de Podemos con su excepcional nacimiento en el impulso social del 15M, porque es el constante flujo social el que expresa su voluntad de materializar el derecho a que se reconozcan y satisfagan sus necesidades.

El trabajo de los próximos meses es constituir equipos solventes con capacidad para gestionar lo público desde la humildad y el trabajo en conjunto, para abrir las puertas de las administraciones para que entre la ciudadanía y se quede para socializar las decisiones y alejar las ocurrencias pagadas con recursos públicos, las tendencias a crear nuevos centros que nada tienen que ver con la realidad cultural de las islas, porque lo mismo puede estar en México que en Australia, y mucho menos tiene que ver con las necesidades.

Es más, materializar estas ocurrencias aleja las posibilidades de que se considere y cuide las carestías sociales.

El trabajo necesario para enmendar el presente se desarrolla más allá de las organizaciones políticas, incorporando a la sociedad civil organizada, a la ciudadanía activa pero también a la aburrida, a la que sabe lo que es vivir en unos pocos kilómetros cuadrados junto a 200 cargos políticos, técnicos y empresarios imputados y/o condenados porque querían tenerlo todo, incluido los bienes públicos, porque no se les ocurrió pensar que las personas de abajo, no las de la izquierda ni las de la derecha, sino insisto, las de abajo; iban a llegar porque llevamos muchos años caminando y ahora, estamos aquí.

Las ansias de cambio de la ciudadanía no se van a paralizar porque algunas personas necesitan satisfacer sus egos en otro escenario, en otro marco político caracterizado por ilegalidades urbanísticas y corrupción.

Soy consciente de la enorme dificultad de aunar sensibilidades para proponer los mejores equipos de trabajo que sean capaces de ejecutar la voluntad ciudadana de cambio político.

Durante cuatro meses hemos trabajado intensamente en el intento de juntar las miradas y las inquietudes, y deseo no agotarme y que no nos agotemos, aspiro a ser responsable y responsables, honesta y honestas con la voluntad colectiva.

Pero no debo ocultar las enormes dificultades que existen, aunque tengo la absoluta certeza de que llegamos a tiempo, porque este equipo de trabajo experimenta la comunicación afectiva, ya que mira a la ciudadanía y ésta nos observa produciéndose, como ya he expresado con anterioridad, el principio de intersubjetividad, similar a cuando una madre mira a su hija, mira a su hija que la mira.

Pienso en personas-faros que  nos guían, por ejemplo en Santiago Medina Cáceres en la resistencia a la corrupción urbanística y el abuso; en Miriam Barros frente a la explotación laboral de las mujeres y el turismo de sangre; me sirve de ejemplo Gloria Moreno respecto al trabajo honesto y profesional contra los delitos ambientales y el maltrato animal, así como Angy Guisado en la defensa del derecho a la vivienda.

Escribir un comentario

Código de seguridad
Refescar