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Be brave, run

Cierto es que en la última Famara Total nueve fueron los minutos que me separaron de Oswaldo y San Ginés, como igual de verdad es que Jenifer Galán me gana de calle en la prueba de los diez kilómetros. Pero no va de vencedores ni vencidos este artículo, sino de lo que veo y sueño cuando corro por Teguise.

A los que corremos ahora nos llaman runner, yo me conformo con calzarme las zapatillas y trotar, y lo hago frecuentemente por el Municipio del que quiero ser Alcalde. Ya no es una cuestión de quemar calorías o despejarme, sino que me permite ver una realidad muy mejorable y soñar con cambiar las cosas.

Cuando corro por los pagos de Teguise veo que la mayor parte de las obras, tras más de una década de CC son de la época de Dimas, y me pregunto cuanto tiempo hemos perdido.

De Tahíche a Arrecife, una carretera que bien podría ser la mejor avenida deportiva de la isla si aparecieran los aparatos de gimnasia, el mobiliario prometido, la vegetación y embellecimiento de las rotondas que requiere una de las principales arterias del Municipio.

Si por la Vega de San José o Nazaret marcho observo las oportunidades del campo teguiseño si todos nuestros agricultores tuvieran acceso al agua agrícola, si disponer de contador y agua suficiente no exigiera rezarle a la virgen de Guadalupe o del Carmen.

En Costa Teguise que el carril bici, la rehabilitación del paseo de Las Cucharas y su continuidad hasta el Sand Beach, los esqueletos o el cuidado de nuestros jardines son asignaturas pendientes de un gobierno que apela a la mala suerte siempre que algo no sale.

Y si el trote me conduce Famara, de la que algunos solo se acuerdan en verano, aparece una rotonda principal que espera a que la pongan tan guapa como las de Yaiza, un complejo agroindustrial fantasma, sin olvidarme de la falta de arcenes decentes para corredores y ciclistas.

Corra para donde corra asuntos pendientes, como la conservación del patrimonio histórico, de nuestros molinos y molinas, nuestras pilas de lavar en Famara o las canteras y roferas.

Podría seguir corriendo varios kilómetros más, desafiando a los que dicen que correr es de cobardes, pero me detendré para decirles “Be brave, run”, (“sé valiente, corre”) porque el cambio en Teguise ha comenzado. Nos vemos en carrera.

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