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Pedro y Loli: “¡Quédate conmigo!”

Eso es lo que hay (Elecciones locales) (XIV)

 Aunque hay catorce candidatos en los que elegir a un presidente/presidenta del Cabildo de Lanzarote en estas elecciones, tanto el PSOE como CC se están empeñando en decirnos que hay que decidirse por uno de ellos dos. La gente del PSOE está convencida de que la única manera de sacar a Pedro San Ginés de la Presidencia es votarle a ellos, mientras que Coalición Canaria no se cansa de decir que si no quieren que el Cabildo alcance el nivel de desastre del Ayuntamiento de Arrecife con Loli Corujo como presidenta, deben votarle, precisamente, a Pedro San Ginés.

 Es verdad que son las dos fuerzas mayoritarias, que han puesto de candidatos a sus mejores espadas y que se baten el cobre con verdadera pasión y alguna gotita de odio mal encarado. Además, sus respectivas parroquias están muy metidas en esta batalla de cuerpo a cuerpo, donde la cosa es resistirse a que llegue el PSOE y los otros empoderarse para echar al que llaman el cantinero del Cabildo. La guerra no es nueva y tienen a sus principales patrocinadores y medios de comunicación que ponen en esta lucha sus propias posibilidades de supervivencia. O quizás mejor, de vivir o no en la abundancia.

Pero al margen de estos dos, hay doce candidatos más que saben que tienen pocas posibilidades para ser los más votados, necesario para ser presidente del Cabildo al principio del mandato. Ya saben que el presidente del Cabildo es el cabeza de lista que saque un voto más que cada una del resto de las candidaturas y que será proclamado en el pleno de la constitución de la corporación, sin necesidad de que se vote nada. Allí se va sólo a tomar posesión, a jurar o prometer cada uno su cargo de consejero y dar un discurso cada cabeza de lista delante de la sonrisita boba de familiares y amigos de los 23 que toman asiento en el plenario. Así que dos cosas están claras. La primera: el presidente del Cabildo se elige directamente el 26 de mayo por parte de los electores. Segunda: si esa lista más votada popularmente, no tiene 12 consejeros, o busca apoyos en otros partidos para gobernar o se puede ver abocada a una moción de censura y entrar así otro presidente, apoyado por una docena de consejeros. Así es la cosa.

Por eso, no sólo es importante el voto a la socialista y al nacionalista. A Loli y a Pedro. Sino que se decide también hacia donde van en sus gobiernos reforzando o no, para que sumen con alguno de estos dos, para gobernar. No es lo mismo un gobierno del PSOE y CC, difícil en este mandato, aunque se ha repetido mucho en este siglo en el Cabildo, que otro de Coalición con el PP, o del PSOE con Podemos y los que se quieran arrimar. Desde que se conozca quién toma posesión, quién es proclamado por decisión popular, que todo apunta a que será  Pedro San Ginés, aunque también podría ser Loli Corujo, si pega un estirón importante en esta campaña, el interés estará centrado en saber con quiénes suma para llegar a 12 o si esa imposibilidad deja abierta la puerta a una moción de censura con el otro gallo o “galla” (lo de gallina no lo pongo, por si acaso) de cabeza, o cualquier otro, que la hipotética moción de censura la puede encabezar cualquier número 1 de cualquier lista, no hace falta que sea la de la segunda más votada, por lógica que parezca la cosa.

Pedro y Loli, a pesar de la tirria que se tienen, ambos por igual, se parecen mucho más de lo que quieren reconocer. Los dos tienen un ego del tamaño de un burro/burra y ambos se creen en posesión de la verdad permanentemente. Son, además, los jefes indiscutibles de sus partidos, aunque ninguno es un verdadero líder capaz de entusiasmar a los suyos, más allá del férreo dominio que aplican.  Es verdad que Pedro es más de cuentas y Loli de cuentos. Aunque loli también ha sabido hacer las cuentas en San Bartolomé y Pedro tiene sus cuentos en el Cabildo.

Ambos, los dos, están convencidos de que el otro es un mentiroso patológico. Y quizás en eso habría que darles la razón a los dos. Quizás sea la única verdad que han dicho ambos y que sea compartible sin demasiados riesgos a equivocarse. Y también el uno y el otro viven del  marketing casi permanentemente. María Dolores con su cuentito de izquierdas aprendido a la prisa cuando Marcial Martín salió corriendo de la Alcaldía de San Bartolomé y Pedro Manuel con el abrillantador de sus cuentas desde que llegó de consejero a los Centros Turísticos y se creó un grupo de asesores que mantiene todavía hoy como principal sostén para encontrar argumentos, gráficas y curvas indolentes que hagan la realidad más llevadera que el Plan General de Contabilidad.

Ambos, los dos, son dos animales políticos. A veces se revuelven en las heces haciendo de cerdos públicos, otras parecen canarios cantando sin parar desde buena mañana para garantizarse el alpiste mediático y muchas se ladran y ladran y vuelven a ladrarse porque consideran que el hueso del otro está mejor que el que ellos tienen. Son, en definitiva, dos animales políticos, muy territoriales, que lejos de miccionar en cualquier esquina se arriesgan a defecarlo todo en cualquier momento. En plena campaña electoral, están convencidos de que el otro acabará derrotado y expulsado de su manada antes de la medianoche del 26 de mayo. Están convencidos, ambos, los dos, de que yendo a esta batalla por la Presidencia del Cabildo, el otro la ha cagado. Habrá que estar preparados para el surtido de pañuelos y papel higiénico en las respectivas sedes electorales. Uno perderá, está claro. Y el otro, será el otro. Aunque después habrá que empezar a sumar cuántos de los doce restantes han salido elegidos o no, y cuántos de ellos son o no de la cuerda del ganador. Sí no suma, pedirá también pañuelos y papel.

 La cosa va para largo, aunque uno ganará dentro de diez días la oportunidad de empezar el mandato presidiendo la principal institución de la isla, con más de mil empleados a sus órdenes y presupuestos consolidados por más de 150 millones de euros. Sólo con esa responsabilidad era para pedir papel en abundancia.

Que esperen al próximo artículo los otros doce que aquí ya empieza a oler mal. Pañuelos, papel…

 

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