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El “know how” de la política insular

Antes que nada, les pido disculpas por el anglicismo. No soy yo de mucho anglicismo, la verdad. No me gustan esos giros de la lengua inglesa en plena prosa castellana en mis artículos. Prefiero, por su estrecho vínculo con nuestra cultura popular canaria local, hacer amagos con lusismos o lusitanismos, por la importante influencia que tuvo la pequeña metrópoli portuguesa en sus tiempos gloriosos en estas islas. Me divierte abanar, fechar, garrafa, postigo y similares.

En cambio, el inglés siempre se me resistió. Y no tenía nada que ver con el Peñón, Utrecht ni esas vainas que se traían los españoles e ingleses para hundirse barcos y robarse tesoros. Lo mío era más pueril, esa sensación de ridículo que sentía al oírme hablar inglés. Aquellos giros de profesores mal instruidos en la lengua de Shakespeare que me instruyeron a mí mucho peor todavía. ¡Quién me iba a decir que una de mis hijas iba a ser graduada en Estudios Ingleses y se gana la vida dando clases de inglés! Pero las cosas son como son y se llaman como se llaman y el “Know how” es el “know how”, aunque podría traducirse  por “Saber hacer”, aunque ya no suena igual. Se trata de un tecnicismo, no de esas ocurrencias enfermizas que pueblan los carteles de actos organizados por nuestros políticos que, sin saber hablar bien el español, quieren quedar como políglotas.

Los expertos nos dicen que se “piensa en el término know how como un activo intangible con el que la compañía cuenta y con el que, a raíz de él, se pueden desarrollar conceptos estratégicos, técnicos y operativos para conseguir un mayor beneficio”. Y eso es lo que yo quiero explicarles de nuestros políticos, esa forma de  hacer tan propia de ellos que se contagian unos a otros sin mencionarla nunca pero compartiéndola todos.

LA PRIMERA REGLA: di siempre las cosas como son pero hazlas como te dé la gana.

 LA SEGUNDA: no nos critiquemos nuestras cositas, que venga la UCO si quiere a descubrirlas.

TERCERA: no te gastes el dinero público en solucionarle el problema a la gente. Aprovéchalo para garantizarte tu futuro como político.

CUARTO: Los partidos no son organizaciones para transformar la sociedad sino para perpetuar nuestro poder. El tamaño ideal de los partidos es aquel en que lo podamos mangonear con el mínimo esfuerzo y dejando claro que el que se mueve no sale en la foto.

QUINTA: Tránsfuga solo es el que abandona nuestro partido. El que llega al nuestro proveniente de otro es un héroe.

 SEXTA: No te gastes en la compra del voto más de lo imprescindible para que elector se vuelva nuestro. Hay que hacerlo siempre con dinero público, nunca con el nuestro o el conseguido de “la mordida”, que acabará siendo nuestro también.

SÉPTIMA: No olvides nunca que nosotros no queremos solucionar los problemas de la gente sino los nuestros. Los asesores, consejeros no electos y demás puestos de libre designación deben ocuparse por las personas cercanas que trabajan por nuestra perpetuación en el poder. Cuanta menos formación, capacidades y coste de oportunidad tengan, mejor. Estarán mucho más agradecidos y sabrán que sin nosotros no tienen alternativa. Eso les anima a querernos mucho y bien, aunque los tratemos poco y mal.

OCTAVA: No olvides que la política es un género teatral. Cuando se acaba la función mediática, todos somos políticos, o actores, y hay que reforzar los lazos gremiales con los compañeros de otros partidos. Nunca olvides el comodín a la hora de pactar: en lo local, la ideología no cuenta. Los programas de todos los partidos coinciden en un 90% como mínimo. Hay margen para el acuerdo, siempre que podamos salir beneficiados. Siempre por bien del pueblo, que somos nosotros.

NOVENA: Nada está por encima del poder. Antes se hace las paces con el peor de nuestros enemigos que cederle el asiento al mejor de nuestros amigos. Nadie tiene derecho a acabar con tus privilegios. No olvides que tú naciste para ese puesto. Que ni has estudiado, ni trabajado en otra cosa, en realidad, en nada, porque has consagrado tu vida a ser lo que eres en este momento.

Y DÉCIMA: No hagas caso cuando te dicen que hay otra forma de vivir. Ese mensaje es un troyano de uno que quiere ocupar tu puesto. No lo abras. Aparta a esas personas de tu grupo que te contagian al resto y te convencen con una censura encubierta.

Llevando a rajatabla estos diez mandamientos de “mal político” se integrará perfectamente en la jauría política de Lanzarote. Seguramente, le servirá para otros muchos lugares. Pero aquí, esto es el “know how” que vienen traspasándose unos a otros desde hace cuarenta años. Y funciona.

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