Hay debates que se resuelven con datos, otros con argumentos y algunos, sencillamente, con la experiencia. Las recientes declaraciones sobre quienes dirigimos los aeropuertos de Canarias, donde se nos tilda de "paracaidistas" y, en cierto modo, de desterrados y despreocupados, pertenecen, a mi juicio, a esta última categoría.
No suelo participar en polémicas públicas. Quienes ejercemos responsabilidades de dirección sabemos que nuestras decisiones están sometidas al análisis, la crítica y la discrepancia. Es legítimo y necesario para mejorar. Sin embargo, cuando el foco deja de situarse sobre las decisiones para proyectarse sobre las personas, creo que merece la pena reflexionar.