
El nuevo curso político dará sus primeros pasos en septiembre, tras este verano marcado en el ámbito estatal, de momento, por las consecuencias de la crisis climática en los devastadores incendios forestales y la grave actuación de Marruecos en Ceuta, en medio de la dividida y débil respuesta española y europea. Lo hará con la intensidad propia de un periodo marcado por las elecciones generales, aún sin fecha, y los comicios locales y autonómicos que se celebrarán a finales de mayo de 2027. Un momento especialmente delicado en el que no se juega solo quiénes dirigirán las distintas instituciones, sino también qué pasará con elementos esenciales del estado social, con las libertades y los derechos cívicos y, en definitiva, con los valores democráticos. Nos encontramos en un ciclo de enorme derechización, en el que las derechas tradicionales, del PP a Junts pasando por CC, van asumiendo los postulados y políticas que inicialmente eran patrimonio exclusivo de la extrema derecha.