Oswaldo en su estercolero político

Durante mucho tiempo se ha hablado del supuesto secreto de Oswaldo Betancort como candidato: que es buena persona. Aunque haya demostrado una gran incapacidad de gestión y haya dejado hundido el municipio de Teguise, siempre se ha dicho que sabe empatizar. Esa capacidad para bailar con los mayores mientras el complejo ambiental de Zonzamas arde; para afirmar que comparte el sufrimiento de quienes más lo necesitan mientras se sube el sueldo hasta los 100.000 euros tras una encuesta ridícula; o para pronunciar la ya mítica frase de «ni una cama más ni una cama menos» y terminar concediendo todas las licencias hoteleras que puede. Son rasgos de un político que parece incapaz de decir la verdad, pero del que algunos sostenían que, al menos, no actuaba con maldad, algo que muchos consideraban necesario en una isla demasiado acostumbrada a la confrontación.
- Escrito por Cristina Duque Ramírez









