El dolor de El Golfo también lo sentimos quienes hemos nacido junto al mar

No nací en El Golfo.
- Escrito por Luis Miguel Valiente, portavoz del Comité Local de Nueva Canaria-Bloque Canarista en el municipio de Yaiza.

No nací en El Golfo.

En el periodo reciente se viene instalando en la opinión pública de las Islas y en los profesionales del sector la sensación de encontrarse inmersos en una profunda crisis del sistema sanitario canario. Estoy haciendo referencia a un elemento esencial del estado social que en Canarias cuenta con unos 35.000 trabajadores y trabajadoras, superando los 4.800 millones de euros en las cuentas públicas, casi el 40% del Presupuesto de la Comunidad Canaria para el año 2026, lo que supone un gasto per cápita ligeramente superior a la media estatal. Actualmente los resultados de nuestro sistema sanitario son insatisfactorios para amplios sectores de la población canaria, pese al enorme esfuerzo de sus profesionales que también vienen manifestando de forma reiterada su malestar por las condiciones en que llevan a cabo su trabajo.

Hay una idea que llevo tiempo teniendo muy presente: la política no puede limitarse a administrar el presente, también tiene la obligación de abrir camino, de generar confianza y de hacer una sociedad viva ilusionada.

Pasamos de Naranjito, la dulce mascota oficial de España 82, a la acidez del ‘Naranja’, flamante coanfitrión del Mundial 2026. Trump ya no solo con poder para ayudar a Israel a matar en Gaza y el país que se le antoje, invadir Venezuela o entrometerse descaradamente en las elecciones de países latinoamericanos con la pretensión de apropiarse de sus recursos naturales y ampliar su dominio geopolítico, sino para llamar a su colega Gianni Infantino, presidente de la FIFA, y pedirle (exigirle) que dejase sin efecto la sanción automática a un jugador de la selección estadounidense expulsado del partido contra Bosnia y Herzegovina.

Lo que no se nombra no existe, cita atribuida al filósofo George Steiner, viene a explicar que aquella realidad de la que no se habla se desconoce y si se desconoce no puede ser abordada lo que significa que no puede ser solventada y es ahí, donde reside a mi modo de ver, el poder de los nombres.

Hoy, festividad de San Marcial del Rubicón, santo patrón de Lanzarote es muy especial para mí, y la ciudad en la que he nacido.

Llevo ya varios meses visitando con frecuencia la residencia de mayores del Hospital Insular de Lanzarote. Mi madre reside allí y eso me ha permitido conocer de cerca una realidad que, en muchas ocasiones, pasa desapercibida para quienes nunca han cruzado sus puertas.

La desinformación combina el trastorno de hurtar la realidad para transformarla o maquillarla, construir narrativas falsas e intentar engañar a los potenciales receptores del mensaje con una apuesta sin control para favorecer intereses personales o ajenos, por supuesto, a cambio de prebendas.

La carrera electoral ya empezó. Y el pistoletazo de salida lo ha dado un partido en Lanzarote que el diputado Yoné Caraballo quiere convertir en su imagen y semejanza. Con la Nueva Canarias que le arrebató al “apátrida político” Armando Santana, que intentó hacer lo mismo que él con muy poco éxito, Yoné quiere optar a la Presidencia del Cabildo, además de repetir como candidato al Parlamento de Canarias.

En la era del algoritmo, la gastronomía corre el riesgo de sustituir el criterio por la popularidad. Cuando eso ocurre, perdemos todos.

La juventud de Tías no necesita menos oportunidades. Necesita más. Y, precisamente por eso, cualquier recurso que sirva para impulsar la creatividad, el talento o la expresión artística de los jóvenes debe ser bienvenido. Una sala de grabación puede ser una herramienta útil para quienes quieren acercarse al mundo de la música, la comunicación o la creación audiovisual. Pero la pregunta es otra: ¿es eso suficiente?