Hospital Insular, han cantado bingo

Defender nuestro hospital, nuestra sanidad y una manera de cuidar a nuestros mayores
- Escrito por Juan de León, portavoz del Comité Local de Nueva Canarias-Bloque Canarista en el municipio de Tías.


La puesta en escena de los dimes y diretes sobre el problema de la vivienda daba a entender que el proceso electoral estaba próximo. La presentación de los dos decretos ley, su acalorada discusión y su estrecho acompañamiento desde las plazas de muchas ciudades españolas parecía una marcha sin retorno a las urnas. No prosperaron y la indignación de quienes sufren el problema de la vivienda en España, además de previsible, es entendible por el conjunto de la sociedad. La vivienda pasó de ser el problema que todos sufren pero que nadie soluciona a convertirse en el centro del debate político.

Mi sobrina Charlotte, que vive en Madrid y ha estado en la Puerta del Sol y en otros puntos céntricos de la ciudad, apoyando la protesta popular en defensa del acceso a la vivienda digna, me escribió “orgullosa” e “impactada” por la participación y el nivel de organización de cientos y cientos de adultos y jóvenes como ella que exigen en la calle respeto a un derecho recogido en la Constitución española.

Hay profesiones que se entienden mejor cuando se mira más allá del uniforme. La de policía es una de ellas.

Hay una pregunta que me hago con frecuencia desde que comencé en política: "¿Qué hace que un municipio sea realmente un buen lugar para vivir?" Desde entonces, a menudo los titulares se centran en las grandes infraestructuras: un plan de asfaltado histórico que alcanza a nuestros pueblos, un Ayuntamiento con cuentas saneadas, la renovación de parques infantiles o el impulso de proyectos pioneros, como la instalación de placas solares en edificios municipales para avanzar hacia la autosuficiencia energética.

La tramitación del Avance del Plan Especial del Paisaje Protegido de La Geria constituye una oportunidad decisiva para asegurar el futuro del paisaje cultural más valioso de Lanzarote. Sin embargo, proteger La Geria no puede consistir únicamente en imponer nuevas prohibiciones. El Plan debe garantizar la continuidad de la agricultura que creó este territorio, aportar seguridad jurídica y repartir de manera justa las cargas y los beneficios derivados de su conservación.

Ante dos temas trascendentes para nuestra Comunidad -la quita de la mitad de la deuda y el nuevo Sistema de Financiación Autonómico- el Gobierno canario y los partidos que lo sustentan, CC y PP, actúan desde la incoherencia, la demagogia y el trapicheo. Al pasar del 'Cataluña nos roba' y 'los canarios salimos perdiendo' a considerarlos beneficiosos y, de paso, atribuirse su logro.

Esta semana vimos en el rico país europeo español una de las imágenes más horribles que puede presentar una sociedad que se presupone desarrollada. La estampa de ‘El olvido que seremos’, y aquí adopto el título de la novela de Héctor Abad Faciolince, para describir un tétrico ejemplo de malparidez cósmica, para reseñar el retrato de un sistema basado, regido y bendecido por el capital y la clase política arrodillada a su servicio, para describir la foto de nuestro fracaso como sociedad civilizada, o más bien caníbal y salvaje, donde el fin sí que justifica los medios.

Crecer en Haría es hacerlo en un municipio donde nuestras tradiciones continúan formando parte de nuestra vida cotidiana. Estoy orgullosa de pertenecer a un municipio que conserva tanta canariedad. De caminar por nuestros pueblos y encontrar personas que siguen cuidando nuestras costumbres, nuestra cultura y nuestra manera de entender la vida. Personas que dedican horas a elaborar una pieza artesanal, que mantienen vivas nuestras fiestas, que transmiten conocimientos de padres a hijos o que, simplemente, participan cada año porque saben que las tradiciones sobreviven cuando un pueblo decide hacerlas suyas.

A finales de los años noventa del pasado siglo se extendió en el Archipiélago una amplia sensibilidad sobre el crecimiento turístico y sus consecuencias, junto a una elevada preocupación en torno a la protección del territorio y del medio natural. Tenía, entre otros precedentes, movilización social para salvar El Rincón (Tenerife) y Veneguera (Gran Canaria). También significativas manifestaciones en islas como Lanzarote reclamando la contención del modelo turístico. Y una de las propuestas centrales de aquel amplio movimiento social era el establecimiento de una moratoria en el crecimiento de nuevas plazas alojativas. En consecuencia, el Gobierno que presidí (1999/2003) tomó decisiones trascendentales en la apuesta por un desarrollo sostenible en las Islas y, en la definición de un modelo turístico contenido y con futuro.

Es la primera vez que escribimos a cuatro manos, y, aunque como aprendiz, el placer es todo mío, mi padre me recuerda lo que mi abuelo Alfonso le decía a él: “nunca dejamos de ser aprendices”. Ambos consideramos oportuno escribir esta columna, Mateo desde Madrid y yo en Lanzarote, un día de septiembre de 2026, por una razón que me arrogo como padre: mi hijo es un actor importante, el más importante, de la celebración de dos aniversarios estrechamente conectados con nuestra familia.