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Viajes

Vieja y dulce Lisboa

Nunca ha sido la niña bonita de Europa y, sin embargo, ¿quién puede resistirse al encanto de sus miradores? Entre sus intrincadas callejuelas, con la humedad adherida a la piel y a ritmo de fado, se produce el flechazo. Lisboa se maquilla de decadencia, con sus paredes desconchadas, sus azulejos añejos y sus callejuelas empinadas de piedrecillas informes, a modo de aceras, que hacen inviable encaramarse en unos tacones.

  • Escrito por Silvia Curbelo Betancort

Berlín, un viaje en el tiempo

Describir Berlín en un par de líneas es misión imposible porque no se trata de una ciudad, sino de un compilado de fragmentos de pasado y de futuro, de alegorías históricas, de presencias y de ausencias. En este artículo, engrasamos la máquina del tiempo y nos ponemos rumbo al Berlín del pasado, ese que palpita aún por sus calles.

  • Escrito por Silvia Curbelo Betancort

Estocolmo y Copenhague, las perlas del norte

Una vez más, en el aeropuerto. Con la maleta llena de abrigos e ilusiones, embarco con destino al norte. Al norte de verdad. A Estocolmo y Copenhague, no voy en busca del frío sino de la cultura nórdica. De esa que nos habla del estado del bienestar, de la buena educación, la literatura, el multilingüismo y también, por qué no decirlo, de las guapas rubias.

  • Escrito por M. G. D.

Copenhague, capital escandinava y polimorfa

altaltaltaltaltaltA medio camino entre Centroeuropa y la Península Escandinava, a orillas del gélido mar Báltico se encuentra la pintoresca ciudad de Copenhague. Si por algo se caracteriza la capital de Dinamarca es por el constante ir y venir de bicicletas, el medio de transporte preferido de muchos daneses; y por su superficie, hendida de canales y de áreas ajardinadas.

  • Escrito por Silvia Curbelo Betancort (*)

Nueva York, la ciudad de las ciudades

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hori99pa32-35foto1El viaje a Nueva York comienza mucho antes de coger el avión: cuando lo soñamos con intensidad después de verlo en un sinfín de películas y reportajes en prensa; cuando nos parece imposible estar cerca de todos esos míticos lugares interminablemente representados y la sola idea de estar en ellos nos produce una emoción incontrolable, pensando que ése es nuestro viaje ideal.

  • Escrito por C.R.M