La soledad del líder
Un año después de aquel 28 de mayo (VIII)
- Escrito por MANUEL GARCÍA DÉNIZ


Según el dicho popular de los fracasos se aprende más que de los éxitos, aunque no siempre es así. Ahora, tras el triunfo de la selección española de fútbol masculino en la Eurocopa 2024, vivimos una situación no solo de alegría, sino también de casi euforia colectiva. Ya se sabe, el deporte rey tiene estos efectos. Pero el tema tiene varias vertientes y merece un análisis más profundo.


Con el permiso de un crack como Rodri Hernández, la sensación española de la Eurocopa 2024 ha sido Lamine Yamal. El chaval de 17 años, recién cumplidos un día antes de la final, sigue batiendo récords de precocidad jugando al más alto nivel, una maravilla para los apasionados del buen fútbol, entre quienes me cuento.

El contundente frenazo que las urnas dieron a la extrema derecha en Francia en la segunda vuelta de las elecciones a la Asamblea Nacional, celebrada el pasado 7 de julio, constituye una excelente noticia para los demócratas de todo el mundo de la que nos congratulamos en Nueva Canarias-Bloque Canarista (NC-Bc). Con muchos elementos que resultaron fundamentales para que pudiera darse esa derrota de los ultras. Entre ellos, la plena unidad de las izquierdas, la colaboración republicana entre estas y la derecha moderada y, sobre todo, la amplia movilización de una ciudadanía preocupada por los peligrosos efectos de la posible llegada al Gobierno de la República de una formación ultraconservadora, racista y xenófoba.

Desde hace varias semanas están trabajando en la ladera del Monumento Natural de Los Ajaches para instalar las torretas de Red Eléctrica que llevarán la línea de alta tensión desde Mácher a Playa Blanca. La ley permite a Red Eléctrica poner esos tendidos por vía aérea porque es más barato. Entonces en Mácher, zona urbana irá soterrado y a última hora se negoció para que en los 6 km que van desde las primeras casas de Femes a Maciot también se soterre con un coste de 18 millones de euros que sufragará el Cabildo de Lanzarote.

¿O no? De niño la llegada de la Navidad era eterna, esa espera de diciembre para descubrir ilusionados los regalos que traía el ‘Niño Dios’ era insufrible, y ni hablar de lo largo que se hacía el curso escolar de febrero a noviembre con un periodo estival de un mes a mitad de año, lo que en Colombia conocemos como calendario A.

En los últimos meses y con la organización de nuestras distintas pruebas deportivas, me han saltado distintas reflexiones y pensamientos...