Señor presidente Sánchez:

Aunque sé que esta misiva me puede provocar algún problemilla familiar, ya sabe usted que mi hija Adriana es una devota seguidora suya y de sus políticas, la situación de la inmigración en Canarias no me deja escapatoria posible. Así que lea usted estas letras (¡cómo si no tuviera usted cosas más importantes que hacer!) con el mismo amor que esperanza pongo yo en que usted se comprometa con este problema que es irresoluble en su escala mundial pero mejorable en lo que a nosotros nos afecta. Perdóname usted, como yo perdono a mi hija sus gustos y disgustos, mi atrevimiento, pero es que no me fio nada del relato que le ha podido hacer de la realidad lanzaroteña su querido diputado regional Marcos Hernández, mientras conocía barrancos, montañas y volcanes de este territorio insular en sus merecidísimas vacaciones.
- Escrito por MANUEL GARCÍA DÉNIZ







