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2019, el Año de César

Hace unos días, el pasado 25 de septiembre, se cumplían 25 años del fatídico accidente que acabó con la vida del universal artista lanzaroteño César Manrique, a los 73 años de edad. La sociedad lanzaroteña volvió a recordar con pena la desaparición de un hombre que tuvo una trascendencia capital en la transformación de una isla pobre y ruralizada, dependiente del sector primario para sostenerse, en otra donde el turismo ha sido una fuente de riqueza real que, en mayor o menor medida, no sólo ha beneficiado a toda la población local sino que ha hecho que casi se triplique en estos 25 años.

Su Fundación, a través de su equipo directivo y patronos, han dejado muy claro a lo largo de estos años que no están por convertir la fecha de su muerte en un icono popular. Más bien, huyen de la misma, como si quisieran ignorar su muerte y concentrarse en su obra, hasta el punto que el Jaguar en el que perdió la vida fue convertido en chatarra, porque entienden que no aporta nada a su obra ni a su recuerdo tener una imagen real del último habitáculo que ocupó, conscientemente, que era, además, un vehículo que le encantaba.

Los 25 años de su muerte han pasado entre recuerdos de la prensa y poco más. Se entiende por ese interés en no convertir una fecha trágica en una fecha mágica. Pero, ahora, dentro de apenas año y medio, se cumple el centenario de su nacimiento. El 24 de abril de 1919. Ahora sí toca. 2019 tiene que ser en Lanzarote el año de César, desde el 1 de enero al 31 de diciembre. Su alumbramiento aportó mucha luz a esta tierra nuestra. Pero sorprende que apenas a un año, no se vean movimientos institucionales para hacer una verdadera agenda de actividades que sea un atractivo mundial para la cultura, el medio ambiente, el desarrollo sostenible, la simbiosis hombre naturaleza  y la agitación social como motor de cambio. El centenario en sí, en ese año, puede ser un gran atractivo turístico para Lanzarote. Estamos todos los días buscando qué hacer para cualificar nuestra oferta, con celebraciones de medio pelo y con actividades musicales, sean o no visuales, que buscan más engordar al promotor que aportar cultura a la isla, y cuando tenemos en las puertas una verdadera referencia mundial para convertir durante ese año a Lanzarote en el centro del mundo, lo atacamos con una tibieza desconcertante.

Se está tardando demasiado en reaccionar. Desde ya, debería crearse el patronato Centenario César Manrique, donde estuvieran representados los siete ayuntamientos, el Cabildo de Lanzarote, el Gobierno de Canarias y la propia Fundación César Manrique para convertir, con una amplia participación social, el 2019 en el año de César, en el año de Lanzarote, con agenda potente de actos que sirve, a su vez, para hacerle un homenaje único, a quien se le queda corto un nombramiento de Hijo Predilecto, que ya tienen otros también, y que se merece y nos conviene que siga viva su obra, leyenda y magia. No haY tiempo que perder, 2019 es ya, ahora.

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