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ABUELOS CONTENTOS

Ahora, suele ser habitual. Pero hasta finales de los años ochenta del siglo pasado, apenas se programaba nada para los mayores de los municipios. Eran los grandes olvidados en un gestión municipal llena de olvidos. Pero el hecho de que la democracia llegara los ayuntamientos con esas primeras elecciones en 1979 todo lo cambió. Empezó a interesar tener a los abuelos también contentos y la administración local empezó a organizar actos y muy especialmente viajes al resto de las islas y a la Península. En esa época, pocos lanzaroteños mayores pobres habían salido apenas de Lanzarote y muchos nunca habían estado en la Península, si no les tocó como destino en la mili en su juventud. Fue todo un salto en la calidad de vida de los mayores y una oportunidad para ver también esos mundos que sólo conocían de oídas o por la televisión. En la foto, vecinos mayores de Tías, de viaje en Barcelona en los años noventa. Para muchos, fue su primera visita a la Ciudad Condal en sus sesenta, setenta u ochenta años de vida. Algo así como aprovechar para viajar antes de que llegue el viaje definitivo.

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