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Mario Pérez, casi 25 años no son nada

Un amigo de Mario Pérez Hernández (1962, licenciado en Biología) me decía, con cierta sorna, que el destacado miembro de Coalición Canaria era como Jesucristo, que había llegado al Paraíso a los 33 años y que allí se quedaría para el resto de sus días.

Me lo decía porque esa era la edad que tenía este hombre, conocido por su capacidad por hablar más que nadie y decir menos que ninguno, cuando llegó al Cabildo de Lanzarote de consejero de la mano de su amigo, y protector por aquellos años, Juan Ramírez Montero y bajo las siglas de una Coalición Canaria que apenas tenía dos añitos. En su primera estancia cabildicia, con protagonismo de portavoz, ya que eso permitía liberación por Educación, llamó la atención mediática cuando, unidos al PIL en un pacto de gobierno, quiso rebajar  la tensión política por la comilona de pardelas en Alegranza de su compañero consejero del PIL Higinio Hernández, diciendo que eso era una mera falta administrativa, sancionable económicamente y nada más. Desde ese momento, los que conocíamos un poco a Mario nos hicimos una idea de por dónde iba a transitar el que era director del  Instituto de Haría. Su laxitud con los que les interesa apoyar no debe confundirse con su insensibilidad, crueldad, incluso, para olvidarse de ellos cuando la circunstancias piden cambio de tercio. Así pasó con Juan Ramírez, al que dejó en la estacada en el primer quiebro liderado por Juan Carlos Becerra y Pedro de Armas, a los que se sumó para dejar fuera de CC al que fuera alcalde de Haría y que acabó, después, en la cárcel por sus excesos. Tampoco Juan Carlos y Pedro fueron tratados mejor cuando llegó el momento oportuno.

Hay quienes quieren  ver a Mario Pérez como un trepa sin escrúpulos. Pero basta con definirlo como un escalador con un enorme espíritu de supervivencia, donde está dispuesto a cambiar de compañeros sin necesidad de avisar. Aunque no se conoce que fuera a visitar a su mentor norteño al centro penitenciario, sí se sabe que acudió a despachar con Dimas Martín, cuando este entró en la cárcel siendo presidente del Cabildo, en calidad de su vicepresidente. Lo dicho, nunca se negó a hacer cualquiera cosa que le mantuviera pegado al gobierno. Y así duró 24 años en la política, donde fue de casi todo.

Mario es la prueba contrastable de que, al margen de cuál sea la formación humana o académica de un político, al ser elegido, queda investido para hacer cualquier cosa y la contraria. En el Cabildo se mantuvo durante doce años, de 1995 a 2007, donde fue consejero de Cultura, lo más próximo a sus inquietudes previas, de Turismo, de Inalsa, vicepresidente y presidente de forma accidental.  En 2007, embarcó hacia Tenerife, con su acta de diputado debajo del brazo, y allí se mantuvo hasta 2015, donde compatibilizó su actividad legislativa con cargos ejecutivos en el Gobierno de Canarias como viceconsejero de Relaciones con el Parlamento, primero, y de Política Territorial, finalmente. Roto el dominio de Paulino Rivero en CC en Canarias y defenestrada toda influencia de Pepe Torres, su socio de referencia en CC en Lanzarote, lejos de irse con ellos, se volvió a camuflar con los nuevos vencedores en el reino de Pedro San Ginés para salvar los muebles y mantenerse estos últimos cuatro años en un cargo menor que le mantenía alejado de las clases del IES de Haría, como director Insular de Educación.

Todo estaba preparado para que los tres años que le quedaban para jubilarse los pudiera pasar como director del Parque Nacional de Timanfaya, donde es suficiente, casualmente, ser licenciado en Biología para ocupar el cargo, aunque no se haya desarrollado ninguna actividad profesional más allá de la de profesor y político.  Para este cargo tenía de competidor a un hombre del régimen nacionalista de San Ginés, Luis Celestino Arráez, que también es licenciado en biología y profesor, aunque este, al parecer, esperaba algo mayor, antes de despedirse de sus veinte años de consejero del Cabildo. Con la rotunda caída de CC, que se queda sin poder, los dos corren la misma suerte, volver a clase a sus respectivos institutos para acabar su vida laboral como la empezaron, dando clases, después de mantenerse agarrados al paraíso de forma holgada.

A pesar de llevar casi 25 años de político con cargo público, que compatibilizó en ocasiones con la presidencia y vicepresidencia de CC en Lanzarote, nadie recuerda una obra o decisión trascendente que pueda resaltar  la trayectoria de Mario Pérez en el Cabildo, en el Parlamento o en el Gobierno de Canarias. En cambio, y a pesar de que su actitud siempre ha sido pasar desapercibido mientras pueda conseguir el mayor cargo a la vista, sí se recuerda su pifia como consejero delegado de Inalsa, periodo de gestión de 2005 a 2007 que le ha obligado a pasar por los juzgados, incluso, en calidad de imputado. Aunque nadie puede decir, mucho menos demostrar, que haya metido la mano, en el caso del laudo que extinguió el contrato del a UTE Edam Janubio sí se podría pensar que metió la pata. Su actuación en el acto de arbitraje para extinguir el contrato con esa empresa, que se conformaba con recibir ocho veces menos negociando la salida, costó a la empresa pública 12 millones de euros, deuda que aceleró el concurso de acreedores de INALSA al sumarse a otra mayor por consumo energético.

Mario Pérez cesa de director insular de Educación y se refugia en su Instituto de Haría que lo recibió con veintitantos años como profesor para iniciar su actividad, lo despidió con 33 años de director y lo recibe ahora para que, si nadie lo remedia, se retire en el que fue su municipio y que ahora mira desde la distancia de quien ha cambiado con los años, la intensa actividad política y los costes ( y beneficios) personales que conlleva alejarse de los suyos para militar en las batallas políticas regionales ( o nacionales). Sin duda, un buchito mañanero de aloe vera, que tanto sirve para despertarte como para dormir mejor, le hará más llevaderos estos pocos años de clase. El círculo se cierra donde empezó. Es la única manera, por otra parte, de cerrar un círculo. Y, no hay duda, a Mario, a pesar de los pesares, su experiencia política le ha salido redonda.

Comentarios  

#1 Nabuco 18-09-2019 12:50
Muy buen comentario. Todos sabemos que este personaje llegó al " Puerto " por mano de su primo político, Juan Ramírez Montero.
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