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Un pleno con tufillo judicial

Asistí a un pleno de un Ayuntamiento, pero enseguida tuve la impresión de que estaba en sede judicial. El tema era el mismo: cuánto, cómo y en qué se gastaron los euros en ejecutar el programa de fiestas de San Ginés. Pero las formas son radicalmente distintas. En un debate político, los distintos intervinientes argumentan sus posiciones y defienden sus actuaciones. En un juicio, no. En un juicio hay alguien o muchos que aspiran, simplemente, a zafarse de las acusaciones y que los denunciantes no puedan demostrarlas. No importan los rumores, la verdad, los electores. Exclusivamente prima el hecho de que en el procedimiento, en el sumario, no se puedan aportar las pruebas que favorezcan una sentencia condenatoria. Lo demás, lo que no se aporte oportunamente al procedimiento, no tiene valor. Y esa fue la actitud de los concejales del grupo de gobierno de Arrecife comparecientes en el pleno extraordinario solicitado por la oposición. Y esa actitud, tan poco política y tan cautelosa, transmite un mensaje más próximo al miedo de una sentencia condenatoria en los tribunales que a un sano ejercicio democrático de un debate político.

Los concejales intervinientes apenas agotaron unos minutos de los diez que disponían para dar respuesta y justificar sus actuaciones. No quisieron, en ningún momento, contestar, mucho menos argumentar sus comportamientos. Ni el popular Roberto Vicente Hebrón ni las socialistas Cristina Duque y Nova Kirkpatrick hicieron el más mínimo amago de contestar a las contundentes, claras y directas preguntas del portavoz de CC y  los concejales de Podemos. Si a usted le preguntan si la feria de atracciones de Arrecife tenía autorización municipal no contesta que “todos los expedientes que salieron del departamento tenían informe positivo de los técnicos”, como hizo el concejal  Hebrón a modo de excusa. Si se tiene la autorización, no sólo se dice un sí alto y claro sino que, además, se enseña y se le reprocha al que lo pregunta su mala fe y su desconocimiento. Si no se tiene, parece más lógico acudir a frases rimbombantes pero sin sentido.

Peor todavía es cuando a una le preguntan cuánto costaron los festejos y da una relación incompleta de contratos menores que no cubren, ni por asomo, ni la mitad de los gastos totales, como hizo la socialista Cristina Duque. Pero todavía se puede hacer peor, rozar la desvergüenza política, como hizo la concejala responsable de los festejos, que fue cesada fulminantemente recién acabadas las fiestas.  Nova Kirkpatrick, que yo tenía por mujer convincente y política avezada, a pesar de llevar poco tiempo en cargo público, dio la peor imagen de sí misma. Defenestrada sin contemplaciones por la alcaldesa popular, con el consentimiento de su partido, parecía más un conejito asustado sacado de la chistera de Carlos Espino, el otro miembro de la Comisión de Seguimiento del convenio firmado entre Cabildo y el Ayuntamiento para gastar 350.000 euros en las fiestas, que la hasta ayer portentosa concejala que le afeaba a otros sus gustos por las elecciones de misses y las valoraciones de “tetas y culos”. Perdió el desparpajo  y locuacidad junto con la oportunidad de explicar en qué y cómo se habían gastado esos dineros que la oposición apunta como despilfarro. Prefirió dedicarles casi dos minutos a sus colaboradores y participantes en las fiestas con agradecimientos varios. Y se calló. No dijo nada más, como si las fiestas de Arrecife y la ejecución del convenio no fueran cosa suya. Mientras la oposición atacaba con toda la artillería, los concejales del grupo de gobierno cerraban filas previendo que cualquier desliz los podría sentar en bancos más duros en la Medular.

Parecía que todos habían pasado antes por un despacho de abogados cercano a que les dieran las últimas consignas en lugar de preparar las intervenciones del pleno con sus asesores y expertos en comunicación. Me da que la única aportación del jefe de prensa en este debate municipal fue el grito seco, que retumbó en todo el salón, que le echó Severino Betancort al chófer de un camión que maniobraba junto a una de las ventanas. Ni tan siquiera nota de prensa envió el Ayuntamiento para fijar su posición en el pleno. Me da que no querían más ruido, que quieren dejar por zanjado el asunto ya, sin moverlo mucho por si mancha.

En cambio, las intervenciones de la alcaldesa y del primer teniente de alcalde tenían otro cariz, aunque también bastante diferentes entre ellos. El bonachón de José Alfredo Mendoza, por el que siento cierta debilidad porque me parece buena persona y también porque nos gusta la lucha canaria a ambos, deporte que practicamos y defendemos por su nobleza y espectacularidad sincera, intentó salirse del teatro de sus compañeros y comparecer con más transparencia. Reconoció el buen trabajo de la oposición en este tema, todo un gancho empático para rebajar la tensión del contrario, y pidió disculpas por no estar registrado todavía el convenio firmado con el Cabildo, “la perla” que dejó en sus manos Astrid al irse de vacaciones en pleno agosto. ¿Se olía ya algo la avezada política? ¿Quizás una jugada de su amiga Dolores o de su denunciado Carlos Espino? Mendoza, con su afonía típica, herencia directa de su padre, todavía mejor persona, aunque más hablador, quiso responder, a pesar de que todavía le falta soltura dialéctica pero le sobran buenas intenciones. Me temo que no ganará para sufrimientos mientras la política del Ayuntamiento se la marquen con llamaditas y “whatsapps” desde el Cabildo y le metan asesores como Basilio para que le convenza de que lo que dicen los de arriba es lo mejor. Se opuso al aterrizaje forzoso de Inodelvia Torres, pero el peligroso en estos casos es el experimentado en tretas.

El caso de Astrid es distinto. Ella es abogada de largo recorrido y política experimentada. Así que puede sumergirse en el debate político con Echedey y Leti sin mojarse ni un pelo. Además, Astrid conoce a sus socios y les teme en sus formas de actuar. Desde el mismo día que tomó posesión está obsesionada con que se la van a pegar desde que se despiste y sabe que los concejales del PSOE están monitorizados desde el Cabildo. Desde el despacho del  jefe de Gabinete, más concretamente, que se cuela en la Comisión de Seguimiento del convenio con una maestría que no se improvisa. Y lo hace en un convenio donde los gastos chirrían por todos lados, según denuncia la oposición. Y las dudas judiciales que hay sobre Carlos Espino agravan la credibilidad de todo. Precisamente por eso se recomienda cesar a los imputados cuando están en un cargo público y se desaconseja nombrar a personas ya imputadas, como ha hecho María Dolores Corujo con su lugarteniente, antes en la sombra y ahora en el despacho de al lado en el Cabildo, por su propia voluntad.

Astrid negó de forma clara tener nada que ver con nada relacionado con las fiestas.  Por una parte, dejó claro que ella no conocía, ni firmó, ni siguió el convenio firmado con el Cabildo. Por otra, manifestó que cesó a Kirkpatrick porque no le informaba de los actos que organizaba. O sea, que ella no sabía nada de nada. Mientras que Echedey decía repetidamente que hacía un “Pepe Juan”, insistiendo una y otra vez para ver si le contestaban, Astrid se marcó un “Pérez Parrilla” para constatar que ella no sabía nada de los Festejos de Arrecife. Es que los muchos años de gobierno del PSOE dan ejemplos para todo. Lo que sí dijo clarito Astrid Pérez es que los 250.000 euros que Tecnosund  facturó por las fiestas tendrá que pagarlos el Cabildo, aunque ya se hayan presentado las cuatro facturas en el Ayuntamiento de Arrecife.

El espectáculo del pleno ha sido bochornoso. Aunque esta valoración puede estar condicionada porque a mí me gustan más los debates políticos que los juicios. Aunque hay que destacar el trabajo y la insistencia de la oposición en la búsqueda de los datos. Tanto Echedey como Leti estuvieron a la altura. Y la participación de los tres concejales de Podemos gustó mucho. Sin olvidarse de la liturgia propia del debate político, supieron actuar con contundencia y habilidad para dejar en evidencia a quienes tenían que dar explicaciones  y sólo mostraron su incapacidad para defenderse políticamente en buena lid. El comportamiento de los comparecientes deja mucho que desear. Y, desgraciadamente, deja abiertas las puertas de par en par a la sospecha.  

Comentarios  

#2 pipo 15-09-2019 17:08
sospecha si si toda la gestion putrefacta que hizo la CCorrupcion,son unos gofos y aun no se dieron cuenta que el canti los puso a todos en la calle,como no cambien caras mal van,a llorar a la playa con perreta
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#1 ricardo 15-09-2019 07:23
El psoe de lanzarote está destinado al barranco en cuanto se le acabe la buena racha nacional. Pudieron tener una oportunidad de oro de consolidarse años de cara al futuro en lanzarote el problema lo tiene en el adiestrador de jefe de gabinete y en una secretaria general elegida por todos que esta mas en temas y gente turbia que en transparencia y gente limpia.Tiene pinta de que quiere que le metan una mocion para largarse y dejar lo que ella sabe que va a ser un kaos total Felicidades doña Loly Corujo, Carlos Espino y Basilio González fundador de coalicion canaria por destrozar un partido con historia y valores, eso que ninguno de ustedes tiene porque les prima el interes y el chanchulleo descarado.
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