No somos nada

Es la sentencia más dura e injusta ante la muerte, porque somos mucho, sobre todo cuando la vida es larga, como la de mi padre que falleció en 2020 a los 96 años de edad, e incluso seguimos siendo mucho cuando no estamos tocados con la varita de la longevidad, pero por naturaleza somos inconformes y siempre queremos más. Yo mismo todavía lamento la partida de mi viejo porque no alcanzó los cien.
- Escrito por Alex Salebe Rodríguez









