
Los buenos luchadores, los que aspiran a ser los mejores, quieren enfrentarse siempre a los mejores puntales. Y lo hacen con valentía, desparpajo y brillantez. Después están los que quieren vivir de las rentas, los que hacen de las trampas y las marrullerías su forma natural de sobrevivir en los terreros. Oswaldo Betancort y su ejército de enchufados han apostado por colocarse al lado de los mediocres (es verdad que cada uno tiende a colocarse donde más cómodo se encuentra) al no llegar a un acuerdo con la oposición para poner unas fechas para el debate del Estado de la Isla donde pudieran estar los primeros/as espadas. Más bien, han celebrado con alegría y entusiasmo pueril el haber dejado fuera del debate a la líder del PSOE, María Dolores Corujo, que tiene que estar los martes y miércoles en el Congreso de los Diputados, donde es diputada también.